Lo más visto

Más de El Salvador

Las manos para poder ver, sentir y trabajar

“Cuando uno quiere, uno pone de su parte para seguir adelante a pesar de no tener la oportunidad que tienen muchos de ver el sol cada día. A mí me pasó un accidente en 2014, me caí de una altura de 5 metros y de eso fue que yo perdí la visión, prácticamente solo veo el 10 % en el ojo derecho”, dice Moisés Elías Saldaña. 
Enlace copiado
Fotos de LA PRENSA/José Cardona Sin barreras.  Para estas personas que, ya sea por una enfermedad o por un accidente, perdieron la visión, eso no es una limitante para trabajar.

Fotos de LA PRENSA/José Cardona Sin barreras. Para estas personas que, ya sea por una enfermedad o por un accidente, perdieron la visión, eso no es una limitante para trabajar.

Enlace copiado

Tiene 33 años y es originario de San Salvador; su historia es un ejemplo de supervivencia. Sufrió un accidente mientras trabajaba y estuvo al borde de la muerte; en consecuencia perdió la vista a sus 29 años. Hoy tiene muchas ganas de seguir adelante y poder sostener a su familia y a sus dos hijos. Trabaja en la reparación y desactivación de celulares, algo que aprendió mediante un curso desarrollado entre la Cruz Roja Salvadoreña y el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP).

“Ahora yo me siento feliz porque he logrado algo que para muchas personas, incluso personas videntes y compañeros, es muy difícil”. 
Eugenia Umaña, fabrica productos de limpieza

“Llegué a la escuela del centro de ciegos, ahí la trabajadora social me comentó sobre el “Proyecto Aura”.  Yo lo que buscaba era  entrar a una empresa, así, con la discapacidad que tenía. Me inscribieron en un curso en informática y gracias a Dios lo logré superar. Lo obtuve. Luego viene   que había un curso de celulares y me interesó”, comentó.


El joven padre se siente agradecido con Dios por poder aprender un nuevo oficio, ya que toda su vida se dedicó a ser mecánico soldador; y por ironías de la vida, no perdió la vista mientras realizaba ese trabajo donde se ponen en peligro los ojos, sino que fue después de una caída. 
No pierde la esperanza y dice que su meta a futuro es poder emprender su negocio personal de reparación y activación de celulares. En la actualidad ya cuenta con algunos clientes en el lugar donde vive.

“Un convenio donde se han hecho tres currículas de mantenimiento y actualización de celulares, operador y productos de limpieza”. 
Ernesto Torres, coordinador INSAFORP

“He empezado a reparar porque le he dicho a algunos vecinos que yo reparo y desactivo teléfonos, y a veces me dicen que les repare sus teléfonos porque están arruinados. Hasta ahorita ya repare como unos 10 teléfonos en total y sí tiene resultado, me ha ayudado bastante. Yo con lo poquito que veo ocupó lupa, y con eso es que yo alcanzo a distinguir las cosas; por ejemplo, los tornillos, pongo el desarmador y quito el tornillo”, manifestó.


Pero no solo Moisés sale adelante gracias a la formación especial para personas con problemas visuales impulsada por la Cruz Roja e INSAFORP.


Ambas instituciones tienen un  convenio donde imparten tres currículas como mantenimiento de computadoras, actualización de celulares y elaboración de productos de limpieza.


El programa alcanza a otros. Eugenia Umaña de García, de 54 años, se ha visto beneficiada al aprender a elaborar alcohol gel para las manos, desinfectante, jabón líquido y lejía, con los que ha iniciado un pequeño negocio.   

Eugenia cuenta que desde los ocho meses quedó ciega al 100 % debido a un tumor, pero que eso no la ha detenido para que pueda trabajar, no solo puede fabricar productos de limpieza, sino que también en muy buena para la panadería. 

“He empezado a reparar porque le he dicho a algunos vecinos que yo reparo y desactivo teléfonos, y a veces me dicen que les repare sus teléfonos”. 
Moisés Saldaña,  repara celulares

“Ahora yo me siento feliz porque he logrado algo que para muchas personas, incluso personas videntes y compañeros que estuvieron acá, es muy difícil, pero gracias a Dios para mí no fue difícil a pesar de las limitantes de no poder ver. Tengo la experiencia en cocina y panificación, y como esto se trabaja a través de medidas, entonces para mí ha sido bien fácil manipular los químicos”, expresó.


Es una mujer muy alegre. Eugenia dice que a pesar de su edad y su problema visual ella viaja todos los días en el transporte público desde Aguilares hasta San Salvador para vender sus productos de limpieza, los que tienen muy buena aceptación entre las personas que ha ganado como clientes y otras que se muestran interesadas al ver el producto que fabrica.

Eugenia y Moisés ven con el corazón... y las manos. 
 

Lee también

Comentarios