Lo más visto

Más de El Salvador

Las ocho víctimas circunstanciales masacradas por un pleito entre narcos

Pintaron zetas en las paredes para despistar a la PNC
Enlace copiado
Las ocho víctimas circunstanciales masacradas por un pleito entre narcos

Las ocho víctimas circunstanciales masacradas por un pleito entre narcos

Las ocho víctimas circunstanciales masacradas por un pleito entre narcos

Las ocho víctimas circunstanciales masacradas por un pleito entre narcos

Procesados. Miembros de la banda de robafurgones durante el proceso judicial.

Procesados. Miembros de la banda de robafurgones durante el proceso judicial.

Enlace copiado
El conductor del tráiler se estacionó frente al portón del predio ubicado en el kilómetro 28.5 de la carretera que conecta los municipios de San Juan Opico y Quezaltepeque, en La Libertad, y le dijo a un hombre que se asomó a la puerta que solo llegaba a dejar el furgón y se retiraría con el cabezal. Era el mediodía del 30 de marzo de 2015.

El conductor desconocía que adentro estaban sometidos el dueño del predio donde funcionaba un taller y estacionamiento de furgones, Ramón Alfredo Alemán Osorio, alias “Moncho”; y tres de sus empleados: el vigilante, un mecánico y un pintor. Los habían privado de libertad un grupo de hombres que le reclamaba a “Moncho” por haberlos traicionado con rivales que se dedicaban al trasiego de droga hacia Guatemala.

INDAGAN EN PNC POR UNIFORMES DE BANDA QUE MASACRÓ EN QUEZALTEPEQUE

Juan José Urbina Hércules, alias “el Tigre” y cabecilla del grupo, ordenó al hombre del portón, que después se convirtió en testigo criteriado de la Fiscalía con la clave “Montes” y cuyo relato sirve de base para este texto, que permitiera el ingreso del trailero.

“Montes” le contó a los fiscales que abrió el portón y hasta detuvo el tráfico para permitirle al conductor hacer las maniobras con el tráiler para ingresar al predio. Ya adentro, Dany Joel Arauz Méndez, alias “el Hipo”; y Juan Ramón Deras Ortiz, alias “el Enano”, quienes portaban fusiles M-16, lo encañonaron y obligaron a bajar del vehículo. Pero notaron que al lado del conductor viajaban una mujer y un niño de cuatro años.

Le exigieron al conductor que también la bajara. El motorista subió y le dijo algo en el oído a la mujer, ella abrazó al niño, lo besó, lo persignó y lo dejó sentado en el cabezal del furgón.

De acuerdo con el testigo, media hora antes habían llegado dos muchachos “como de 20 años” en un carro a preguntar si vendían baterías, los dejaron ingresar y luego los encañonaron y los metieron a la oficina.

Adentro estaba “ Moncho” amarrado de las manos y sentado en un sofá mientras lo golpeaban con una regla de metal para que dijera dónde estaba la droga y el dinero, pero lo único que lograron fue el ofrecimiento de $10,000 a cada uno para que lo dejaran ir. “El Tigre” le dijo que “no se trataba de dinero, sino de lealtad”.

Una hora después, llegó un pick up cuatro puertas donde viajaba un hombre. El joven dijo que llegó porque tenía el negocio de una unidad con “Moncho”. El testigo aseguró que le despojó de una pistola, una cadena de oro y le exigió que le mostraba el DUI. Se trataba de Rudis Alcides Lazo Flores, primo de Reynerio Flores Lazo, excabecilla de la banda de narcotraficantes del oriente del país Los Perrones. Lo llevaron a la oficina, pero debajo de la guantera del vehículo encontraron “una muestra de cocaína”.

Minutos después, llegó un carro con placas guatemaltecas donde viajaba César Alfredo Quintanilla Canales, alias “Niño Rico”, y otro acompañante. “Niño Rico” había trabajado con la banda en los atracos a furgones. Al ver salir de la oficina al “Choco” intentó huir, pero fue llevado a la oficina con su acompañante.

Unos 15 minutos después, el testigo escuchó un disparo, aunque no supo los detalles. Luego sacaron al “Niño Rico” y lo llevaron hacia una bodega grande del predio donde mostró la droga escondida la droga. Hallaron 26 kilos.

El testigo recordó que después de eso entró a la oficina donde “estaban amarradas algunas víctimas” y solo pudo distinguir que el tío de “Moncho” estaba muerto. Sacó el dispositivo que guarda las grabaciones de las cámaras de video, una pantalla, partes electrónicas de cabezales y la computadora de “Moncho”. Tras eso, escuchó varias detonaciones de distinto calibre y distanciadas entre sí.

Después de eso, según el testigo, “el Choco” le pidió al “Enano” que entrara a la oficina y pintara unas letras Z en las paredes “para despistar a la policía” y que recolectara los casquillos.

Todos salieron para Santa Ana donde tuvieron una reunión en el mismo predio donde semanas atrás habían planificado el homicidio de “Moncho”. “El Choco” les dijo que no se metieran en problemas con la ley porque vendrían más trabajos de tumbes de droga y sicariato.

De las 12 personas que fueron atacadas en ese predio, fallecieron nueve: Ramón Alfredo Alemán Osorio, Bertha Luz Cárcamo Ortiz, Marcos Wilfredo Cárcamo Ordóñez, Omar Adolfo Alemán Osorio, Juan Douglas Pocasangre de León, René Edgardo Ramírez Morales, Ricardo Alemán Mancía, Rudis Alcides Lazo Flores y Franklin Giovanny Venegas Ayala.

Sobrevivieron tres con lesiones de arma de fuego y el niño de cuatro años dentro del cabezal.
 

Tags:

  • narcotrafico
  • masacre
  • violencia
  • drogas

Lee también

Comentarios