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Lavaderos públicos de Atiquizaya cumplen 69 años de utilidad

La alcaldía se encarga del mantenimiento. Alumnos del taller de pintura han decorado dicho espacio público.
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Siguen funcionales.  Son 52 lavaderos los que están en el lugar. Cada uno tiene grabado un número, el cual era asignado a una persona. Fueron construidos en 1948.

Siguen funcionales. Son 52 lavaderos los que están en el lugar. Cada uno tiene grabado un número, el cual era asignado a una persona. Fueron construidos en 1948.

Costumbre local.  Las jornadas comienzan muy temprano para varias mujeres que llegan a lavar al lugar. El río El Garucho se encarga de abastecer los lavaderos.

Costumbre local. Las jornadas comienzan muy temprano para varias mujeres que llegan a lavar al lugar. El río El Garucho se encarga de abastecer los lavaderos.

Lavaderos públicos de Atiquizaya cumplen 69 años de utilidad

Lavaderos públicos de Atiquizaya cumplen 69 años de utilidad

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Construidos hace 69 años, los lavaderos de Atiquizaya, en Ahuachapán, continúan siendo un espacio urbano donde decenas de mujeres, con jabón en mano, se dedican a lavar grandes cantidades de ropa.

Este espacio público, ubicado en el cantón Lomas de Alarcón, fue construido en 1948 como parte de un esfuerzo coordinado entre la municipalidad y el Ministerio de Salud.

Son 52 espacios destinados a la lavandería pública, protegidos del sol y la lluvia por una hilera de viejas tejas. Un canal central conduce el agua que baja desde el río El Garucho, que nace a 2 kilómetros del lavadero.

“En tiempos cuando no hay lavadoras y el agua es escasa, venir a lavar a este lugar es la mejor idea”, comenta Alicia Sermeño, quien llega a los lavaderos municipales cada tres días para limpiar la ropa de su familia, que está integrada por cuatro miembros más.

José Molina, esposo de Sermeño, dice entre risas que este espacio público es una especie de canal de noticias, ya que fluye información de varias colonias y familias de la ciudad.

“Si usted quiere enterarse de algo que pasó, cómo sucedió y quiénes fueron sus protagonistas, el lavadero público es el mejor lugar para enterarse”, afirma Molina antes de cargar sobre el hombro derecho un pesado recipiente con varias piezas de ropa que ha terminado de lavar su esposa.

Otra residente de la ciudad de Atiquizaya, Julia Díaz, manifiesta que desde hace más de 50 años llega para lavar la ropa de su esposo y la propia.

“Comencé viniendo con mi mamá a la edad de ocho años, ahora tengo 65 y sigo utilizando estos lavaderos porque agua no tenemos en la casa y cuando llega, cae bien poquito”, comenta Díaz.

Ambas mujeres dicen que años atrás cancelaban $0.25 por utilizar los lavaderos, pero que desde hace dos años el cobro por su uso dejó de hacerse efectivo.

Ana Luisa Rodríguez, alcaldesa de Atiquizaya, comenta que desde su edificación, el mantenimiento del espacio público ha sido responsabilidad de la comuna. “Hemos tratado de adecuar y mantener en buen estado los lavaderos. Los decorados y las pinturas fueron hechos por alumnos que teníamos en talleres de pintura de la municipalidad”, dijo.

Agregó que no solamente los residentes de las colonias que se ubican en el cantón Lomas de Alarcón utilizan estos lavaderos antiguos, sino también muchas personas, especialmente mujeres, de todo el municipio.

Otros lavaderos públicos del departamento de Ahuachapán se ubican en la carretera que une a Jujutla con Concepción de Ataco. 

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