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Libertades, desigualdades y todo aquello que salió bien y mal tras los Acuerdos de Paz

La cadena informativo CNN recopiló este día la opinión de Douglass Cassel, asesor jurídico de la Comisión de la Verdad en El Salvador, quien hizo un balance entre lo positivo y lo negativo, luego de la firma de los Acuerdos de Paz el pasado 16 de enero de 1992.
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“Eso es raro en el mundo: ver que dos expositores militares logran participar pacíficamente en un gobierno con elecciones democráticas”, expresó este día Douglass Cassel, asesor jurídico de la ONU, y quien participó en el proceso de formación e investigación de la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas para El Salvador, uno de los compromisos de los Acuerdos de Paz firmados el pasado 16 de enero de 1992.

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Cassel fue entrevistado por la cadena informativa CNN, quienes recopilaron su visión y análisis de lo positivo y negativo que produjeron en El Salvador la firma de dichos acuerdos, que pusieron fin a 12 años de guerra civil en el país. Actualmente, Cassel es integrante del Instituto Krok de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame.

Presencia política y crecimiento en libertades: Lo positivo
Según Cassel, entre los aspectos positivos de los Acuerdos de Paz hay que resaltar que se puso fin a un conflicto armado y que, desde entonces, no ha habido otras actividades militares en el país. Además, resalta el hecho de que dos antiguos enemigos pudieran gobernar al país en conjunto. “Ver a dos exopositores participar en elecciones democráticas es algo que cualquier  historiador debe resaltar”, comentó el experto.

Sobre este punto, Cassel destacó las participaciones de Rubén Zamora, en las elecciones presidenciales de 1994; de Schafick Handal, en las de 2004; y las de Salvador Sánchez Cerén en los pasados comicios electorales de 2014, resaltando el hecho que se trató de actores directos de la guerrilla durante el conflicto armado. De igual forma, expresó que “ver a excombatientes convertidos en analistas políticos es un paso adelante en el camino de la Paz”.

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Cassel también resaltó que los Acuerdos de Paz permitieron un “equilibrio de fuerzas políticas que se desarrolló con el paso de los años”, en referencia al hecho de que, dos años después de la firma de la paz, del FMLN fueron elegidos 21 de 84 diputados para la Asamblea Legislativa, representando casi el 25%; así como 21 alcaldías, recogiendo el 21.39% del total de votos válidos en el país.

“El partido que se conformó del grupo de guerrilla tiene dos períodos presidenciales. Ese es otro logro de los Acuerdos de Paz. En tiempos de conflicto era impensable imaginar a un grupo de guerrilla liderar todo un país”, declaró Cassel en referencia a la presidencia de Mauricio Funes (2009-2014) y del actual presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, valorándolo como otro de los grandes logros de los Acuerdos de Paz.

Condiciones sociales que nunca cambiaron totalmente: Lo negativo
Sin embargo, surge la pregunta: ¿Por qué a pesar de que se firmó un acuerdo de paz, el país no logró pacificarse? A esto, Cassel respondió que la falta de inclusión social fue uno de los puntos negros del posconflicto. “Faltaron medidas efectivas para poner fin a las condiciones económicas y sociales que habían dado lugar a la guerra en un principio”, agregó.

Según Cassel, esas ausencias han dado como resultado los grandes problemas de pobreza y desigualdad que siguen siendo los retos a los que El Salvador se enfrenta en la actualidad. 25 años después, El Salvador aparece en el panorama mundial como el segundo más con más homicidios intencionales por cada 100,000 habitantes, según los datos expuestos por CNN.

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Además, según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito citados en un informe del Banco Mundial sobre muertes violentas, en este país se registraron 64 homicidios intencionales por cada 100,000 habitantes en 2014. Solo en enero y febrero de 2016, una persona murió cada hora, según estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC) y a final de ese año, hubo 5,278 asesinatos, 1,378 asesinatos menos con respecto al año 2015.

Este panorama es la realidad que vive el país tras dos décadas y media después de los Acuerdos de Paz. Sin embargo, para Nidia Díaz, diputada del FMLN y firmante de dichos acuerdos, el problema es que “después de la firma de los Acuerdos se vive un ambiente de libertades y derechos políticos como nunca antes, pero no por eso dejamos de tener violencia que genera la misma sociedad y la misma falta de oportunidades de un sistema económico y social”.

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“Hubo ausencia de fomento de valores, de principios, de solidaridad y de tolerancia; esto es un proceso que no se resuelve de la noche a la mañana. Tenemos que fomentar una cultura de paz”, agregó Díaz en sus declaraciones.

Finalmente, Cassel expresó su deseo por ver un desarrollo pleno en El Salvador e invitó a los actuales funcionarios de gobierno y al partido opositor a conciliar medidas de país, por encima de beneficios personales e institucionales. “Para crecer, se debe pensar como conjunto, no como grupo aislado. El Salvador debe volver a negociar un acuerdo de nación, algo apegado al contexto actual y que marque el camino a seguir en los próximos años”, expresó. 

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