Lo más visto

Lidia y Joel, artesanos del corazón del tule

El tule es utilizado por los artesanos de San Antonio del Mosco, en San Miguel, para fabricar petates, sombreros, bolsos, paneras, canastas y cojines, así como  para forrar botellas de vidrio con "el corazón" de la planta.

Enlace copiado
Enlace copiado

Ubicado a 169 kilómetros de la capital salvadoreña, en el departamento de San Miguel, luego de recorrer una carretera en pésimo estado, se encuentra San Antonio del Mosco.

Es un municipio ubicado entre los primeros en el mapa de pobreza según el FISDL; pero su gente se esfuerza por mantener uno de sus atractivos: la elaboración de artesanías con tule.

El tule es una planta pequeña que se cosecha en pantanos. Su fibra es ocupada para la elaboración de petates y el “corazón” para hacer yaguales y otras artesanías.

Son muchas las personas de este lugar las que se dedican a ese trabajo, entre ellas Santos Lidia García Guevara, de 44 años de edad, quien desde hace 10 años inició con dicho oficio.

Antes de aprender a elaborar artículos con “el corazón del tule”, como ellos le llaman, aprendió a fabricar petates. “Cuando era niña mi madre me enseñó, pero con el paso del tiempo me instruí en la elaboración de artículos con el corazón del tule”, explicó.

“Una mente ocupada tiene menos que pensar en cosas de vagancia; como jóvenes deberíamos integrarnos en proyectos de nuestra comunidad”.

Joel Guevara, joven artesano

Lidia asistió a un taller, donde un artesano le enseñó a ella y a otras personas a trabajar con el tule. Después, ella ha sido portadora de cultura y decidió enseñar a todos aquellos que deseaban aprender.

Cada artesano posee o alquila una pequeña parcela de tierra para cultivar el tule. La mayoría se encuentra en el caserío El Chilamo en el mismo municipio  y la cosecha se recoge cada año.

Elaboración de artículos de tule

Lidia relata que el proceso para utilizar la planta de tule es largo. Para iniciar se debe conocer muchas cosas, entre ellas “saber elegir la fibra” pues no toda se puede usar y “la que está manchada no sirve para tejer”. Además, se debe “aprender el tejido y elegir lo que se desea elaborar”, explicó.

Lidia se dedica a la elaboración de sombreros, bolsos, canastas, paneras, cojines y forros para botellas de vidrio. A veces trabaja a base de pedidos que varían de cuatro a cinco docenas de sombreros, siendo estos los más comprados.

“El material principal es el tule, pero si se quiere decorar se utiliza tinte para teñir la hebra, pegamento y otras herramientas como molde de madera y tijeras”, dijo.

Talleres

En el 2011, Lidia compartió sus conocimientos de tejido y elaboración de artículos con un grupo de 50 mujeres. “La primera experiencia en enseñar fue en el 2011, cuando enseñé a 50 mujeres a elaborar las artesanías. Trabajaba con diez cada día durante toda la semana”, relató.

Posteriormente enseñó a otro grupo de personas del caserío El Chilamo, sumando un total de 75 aprendices. Su última experiencia fue un taller de 40 horas financiado por el FISDL y brindado en el caserío La Chorrera del mismo municipio.

Un apoyo familiar y grandes experiencias en ferias

Lidia cuenta con el apoyo de su familia para elaborar las artesanías y ha sido la fuente de ingresos con la que ha costeado los estudios de sus hijos.

Ha asistido a dos ferias donde se le dio la oportunidad de presentar sus artesanías.

“La venta mayoritaria y la mayor venta que he hecho en toda mi vida, fue cuando asistí a la Feria Centroamericana en CIFCO, que tuvo una duración de ocho días”, recordó. Para la participación en este evento contó con el apoyo de su familia y otras personas a quienes ella les había enseñado el proceso anteriormente.

Además, fue premiada con el segundo lugar por el mejor producto artesanal en una feria realizada por una universidad en San Miguel.

Un joven sociólogo artesano

Joel Guevara, de 27 años de edad, es un joven recién graduado de la Universidad de El Salvador (UES) de la Licenciatura en Sociología y por ahora se dedica a aprender a elaborar artesanías.

Como es originario del caserío La Chorrera, las dificultades para trasladarse hasta la universidad eran muchas, incluyendo las pésimas  condiciones de la carretera que de San Antonio conduce a Ciudad Barrios donde el terreno es pedregoso. “Me daba miedo que el bus se quedara estancado y me tocara caminar hasta mi casa”, comentó Joel, quien optaba por quedarse en San Miguel para evitar problemas en época de invierno.

Como todo joven que anhela salir adelante, Joel se dedicaba a hacer petates cuando salía de vacación de la universidad. “Elaboraba petates y recogía alrededor de $300 a $400 dólares, con los que me costeaba los estudios”, aseguró.

Joel participa en un taller para aprender a elaborar las artesanías del corazón del tule y tiene grandes expectativas. “Pretendo diversificar las cosas que desde pequeño aprendí…  aprender a elaborar sombreros, canastas y otros artículos; además de tener mayores ingresos por la comercialización”, dijo.

Los artesanos del municipio no reciben apoyo de la alcaldía municipal. Se les da el financiamiento en la compra del tule cuando llega algún proyecto de aprendizaje para ellos; pero no se realizan ferias locales para promover los artículos.

Joel asegura que los habitantes del municipio no invierten en la compra de las artesanías, debido a que ya conocen todo el proceso y no les es llamativo, pero  en otros lugares sí lo prefieren.

“Sería bueno seguir promoviendo la elaboración de artesanías de tule y expandir el conocimiento a las demás personas, para que vayan diversificado la riqueza que San Antonio del Mosco posee”, dijo el joven al finalizar el taller.

Actualmente San Antonio del Mosco, corre el riesgo de quedarse sin sus artesanos debido a la poca importancia que se le da a los productos locales que no son promovidos por el gobierno local ni otras entidades. En la zona no hay muchas opciones de fuentes de trabajo.

Tags:

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines