Los ancianos admirados en Conchagua

Están cerca de cumplir 100 años de edad y tienen buena salud, incluso uno de ellos hizo una milpa el año pasado. La comunidad les respeta y admira.
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Casi centenarios.  Francisco Lemus (95 años) y Pedro Mejía (99 años) son vecinos en el caserío Conchagua. Ambos fueron agricultores y cuentan con familias numerosas que esperan tenerlos muchos años.

Casi centenarios. Francisco Lemus (95 años) y Pedro Mejía (99 años) son vecinos en el caserío Conchagua. Ambos fueron agricultores y cuentan con familias numerosas que esperan tenerlos muchos años.

Con su esposa.  Adán Mira (93 años) atribuye su edad a la voluntad de Dios y los cuidados que ha tenido en su vida.

Con su esposa. Adán Mira (93 años) atribuye su edad a la voluntad de Dios y los cuidados que ha tenido en su vida.

Los  ancianos admirados en Conchagua

Los ancianos admirados en Conchagua

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“La clave es no desvelarse, cuidarse y tomarse de vez en cuando un traguito para mantenerse bien”, expresó entre risas Pedro Mejía. Él es uno de los tres hombres de mayor edad y con buena salud que viven en el caserío Conchagua del cantón Las Piedras, en el municipio de Metapán (Santa Ana).

Es un anciano de 99 años de edad, muy querido por los miembros de su numerosa familia, así como admirado por sus vecinos, ya que ha llegado a una edad privilegiada.

Mejía cuenta que nació el 18 de enero de 1918 en el cantón La Junta del mismo municipio, pero que durante la guerra civil tuvo que emigrar a Conchagua, donde se casó y formó su familia.

Sotero Mejía, su hijo, manifiesta que su padre es “una reliquia y una bendición de Dios”, porque en la actualidad es difícil llegar a su edad.

En tanto, Francisco Lemus tiene 95 años de edad y además de ser amigo es vecino de Mejía. Él nació el 21 de marzo de 1921 y también se mudó a su actual residencia durante el conflicto armado.

Además de esas similitudes, ambos ancianos tuvieron familias numerosas, se dedicaron a la agricultura y sus esposas ya fallecieron.

Adán, hijo de Lemus, se siente contento de tener a su padre ya mayor y piensa que él no llegará a esa edad.

En el mismo cantón, pero a unos kilómetros de donde viven los dos ancianos, reside Adán Mira, de 93 años. Es el tercero con más edad en la zona y que conoce a Pedro y Francisco. Su esposa aún vive, fue agricultor muy dedicado, tanto que el año pasado todavía hizo una milpa.

Él afirma que ha llegado a esa edad por la voluntad de Dios y los cuidados que ha tenido. Laura Mira, su hija, indica que su padre es como un niño chiquito, porque a veces le da por pelear, pero que es normal por la edad avanzada.

Los tres ancianos son admirados por la comunidad de Conchagua, ya que gozan de buena salud y no puede faltar su sentido del humor, que para muchos es gracia como cuando dicen que todavía les gustan las cipotas.

Las familias y amistades de los tres ancianos quieren tenerlos durante más años para compartir y seguir aprendiendo de ellos, que con sus ocurrencias y anécdotas hacen reír o enojar en algunos momentos.

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