“Los códigos de ética está comprobado que traen beneficios a las empresas”

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<p>nacion</p><p>Esta semana, la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE) y Transparencia Internacional, capítulo El Salvador, realizaron un foro denominado “Ética y transparencia empresarial: experiencias de América Latina”, partiendo del criterio de que las empresas pueden tener un papel activo para protegerse de la tentación de actos de corrupción.</p><p>Una de las expositoras destacadas fue Carolina Cadavid, directora del área del sector privado de transparencia de Colombia, quien compartió la experiencia empresarial en esa materia.</p><p>Ayer, durante su participación en la Entrevista en Línea de LA PRENSA GRÁFICA, la experta suramericana explicó que “la transparencia y la ética no se deben imponer, pero tampoco se debe aceptar la mala conducta”, y reiteró la necesidad de que las empresas trasciendan al cumplimiento de la ley o de ir más allá de tener estados financieros correctos porque eso es lo mínimo que se puede esperar.</p><p>De acuerdo con Cadavid, la aplicación de la transparencia y la ética supone el compromiso de la junta directiva de una empresa de tal manera que las acciones se expresen hacia toda la cadena de la jerarquía, pero al mismo tiempo se requiere de políticas y mecanismos claros para contrarrestar el soborno.</p><p>A manera de ejemplo, Cadavid recordó algunos casos sonados de poca transparencia financiera que pusieron en crisis o hicieron quebrar algunas empresas transnacionales. Citó la petrolera Enron, de Estados Unidos, que tuvo acusaciones fiscales de manipulación de estados contables para lograr enriquecimiento; o el caso de la compañía Siemens, de Alemania, en la que algunos empleados fueron acusados de sobornar a clientes potenciales.</p><p>Pero la especialista colombiana también enfatizó en las buenas prácticas de ética o transparencia que han ubicado a Colombia como ejemplo. El caso se remite a un acuerdo para prevenir prácticas de corrupción en la empresa fabricante de tuberías y accesorios afiliada a la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental.</p><p>La empresa adoptó algunas prácticas como “no al soborno, no a los pagos de facilitación, no a las contribuciones políticas a cambio de obtener ventajas en sus transacciones comerciales”, entre otras.</p><p>Una empresa que esté dentro del acuerdo puede dejar de ganar licitaciones, pero “ganan más en conciencia, en tranquilidad y en generar un entorno favorable al negocio”, dijo Cadavid.</p><p></p><h2>La experiencia de Sopó</h2><p>En los últimos años muchas empresas también han comenzado a practicar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), un concepto mediante el cual se asume el compromiso de mejorar el entorno económico y social de un negocio o empresa.</p><p>Cadavid señaló que Colombia tiene muchas practicas que se ajustan a ese esfuerzo y una de ellas involucra a la empresa Alpina, una compañía productora de lácteos fundada en 1945 y que se instaló en el Valle de Sopó, en las afueras de Bogotá, Colombia.</p><p>“La empresa ha logrado, a través de diferentes programas, involucrar a las comunidades y sacar a Sopó de los indicadores de extrema pobreza”, dijo Cadavid.</p><p>De acuerdo con la página electrónica de la compañía, el proyecto es integral y va dirigido a los niños de escasos recursos víctimas de maltrato y provenientes de familias desintegradas, quienes reciben seguimiento nutricional, formación curricular y extracurricular, así como apoyo a las familias.</p><p>El programa tiene consecuencias directas sobre los empleados que laboran para la empresa y también para quienes viven en los alrededores.</p><p>El desarrollo de esos programas ocurre cuando se piensa en la comunidad, cuando se entiende que se trata con seres humanos, concluyó Cadavid.</p><div class="blogBox"></div>

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