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Los jóvenes que prefiRIEROn las abejas en vez de pandillas

Tras salirse de la escuela para buscar trabajo y no encontrarlo, los jóvenes de Las Tablas, en Chalchuapa, aprendieron apicultura para evitar la pandilla.
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Los jóvenes que prefiRIEROn las abejas en vez de  pandillas

Los jóvenes que prefiRIEROn las abejas en vez de pandillas

Turnos.  En el apiario hay 35 jóvenes que se dividen los turnos en siete grupos de cinco.

Turnos. En el apiario hay 35 jóvenes que se dividen los turnos en siete grupos de cinco.

Capacitados.  Los jóvenes recibieron capacitaciones para especializarse en la producción de miel de abeja.

Capacitados. Los jóvenes recibieron capacitaciones para especializarse en la producción de miel de abeja.

Los jóvenes que prefiRIEROn las abejas en vez de  pandillas

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Los jóvenes que prefiRIEROn las abejas en vez de  pandillas

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Un grupo de 35 jóvenes del caserío Las Tablas, en Chalchuapa, Santa Ana, prefirió capacitarse en construir colmenas y trabajar con abejas para producir miel en lugar de involucrarse con la pandilla de la zona. Los jóvenes también optaron por usar trajes para apicultores en lugar de armas de fuego. Con el mismo ánimo, decidieron ir a festivales del Ministerio de la Agricultura y Ganadería (MAG) y a mercados municipales a vender la miel en lugar de extorsionar en el caserío. Así lo explicó a este periódico uno de los directivos del proyecto apícola Las Tablas, Cristian Torres Rivera, un joven de 28 años.

De acuerdo con Torres, cuatro de esos jóvenes incluso coquetearon con la pandilla del lugar antes de formar parte del grupo de apicultores. Los cuatro, en su intento por ingresar a la pandilla, habían aceptado pasar el tiempo en diferentes puntos de la calle polvosa que lleva hacia el caserío, realizando la función de “postes”; es decir, como informantes de la pandilla de todo lo que sucedía en el caserío.

“De los que estaban inducidos, digamos, hacia la violencia, pandillas y robos, logramos llegar a cuatro. Aprovechamos que el propio líder fue capturado y le dieron 40 años (de prisión), les dijimos que si seguían así, eso mismo les iba a tocar. Los bichos, al final, comprendieron y comenzaron a llegar con nosotros. En un primer momento estaban en las dos cosas, un ratito en el proyecto y otro en la calle, pero al final se quedaron con nosotros”, aseguró Torres.

El directivo explicó que dos de esos cuatro jóvenes también obtuvieron becas del MAG, para capacitarse en apicultura y aprender todo lo relacionado con la elaboración de la miel.

El resto de los jóvenes que ahora son apicultores eran, en su mayoría, miembros de familias pobres del caserío. Por el hambre, según Torres, se salían de la escuela para buscar empleo y no encontraban. Entonces se quedaban sin estudio y sin trabajo.

Esa situación, de acuerdo con Torres, los empujaba a migrar, buscando Estados Unidos. Algunos llegaron y fueron deportados y otros regresaron antes de lograr entrar en ese país.

“En nuestro caserío no hay trabajo, no hay empleo. No hay nada”, comentó Torres para resumir el panorama de Las Tablas: un caserío que queda a 25 minutos de calle polvosa desde todo centro comercial o mercado de Chalchuapa. Para llegar hasta el caserío se debe poseer un vehículo doble tracción porque hay que subir. La mayoría de los habitantes no tienen medios de transporte, así que les toca caminar.

El proyecto, según explicó Torres, surgió en 2015. En ese año, el MAG lanzó una convocatoria para capacitar a jóvenes a través de su programa “Amanecer Rural”. Torres y cinco jóvenes más participaron y aprendieron a hacer colmenas.

Al finalizar la capacitación, el MAG también lanzó una convocatoria para financiar algunos proyectos apícolas. Torres y sus amigos se inscribieron. El MAG, tras evaluar las propuestas, decidió otorgar $5,000 al proyecto de los jóvenes de Las Tablas.

“El financiamiento nos ha ayudado en gran manera. Hay jóvenes que con el financiamiento se han unido al trabajo y a capacitarse. Hoy no solo trabajan en el proyecto, sino que en sus casas también tienen colmenas y producen su propia miel para luego llevarla a mercados”, señaló el joven.

Otro de los directivos, José Torres Hernández, explicó en el apiario que los 35 jóvenes se dividen en siete grupos de cinco. Cada grupo de trabajo es el responsable de ir al apiario cada fin de semana, verificar las condiciones de las abejas, las alimenta y luego elabora una hoja en la que explica las condiciones en que las encontró y finalmente deja algunas recomendaciones para el siguiente grupo.

La directora de PREPAZ del viceministerio de prevención, Xenia López, aseguró que este tipo de proyectos en las zonas rurales del país están abriendo “otro camino” a los jóvenes que ven a las pandillas como la única opción para sus vidas.

El “otro camino” del que habla López, también incluye, según los directivos del apiario, acuerdos con los agentes comunitarios de la Policía Nacional Civil (PNC).

“Hemos hablado con la Policía (local) para que nos conozcan, que nos vean que nosotros somos parte del proyecto y que a nosotros no deben garrotearnos. Antes pasaba que los policías veían a un joven caminando y lo registraban y golpeaban. Ahora nos conocen y ya no nos hacen nada. Eso también es importante, porque uno se siente mejor para salir a trabajar”, comentó Torres.
 

Tags:

  • pandillas
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