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Los niños patinadores del caserío Los Quebrachos, en Morazán

Son acreedores de 16 medallas en tres competiciones. Atrás quedó aquella vez en que por primera vez competirían a escala nacional y, al no poseer un uniforme como el resto de equipos, se sintieron intimidados.
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Niños y niñas de la escuela de patinaje ACEDIM, realizando una presentación.

Niños y niñas de la escuela de patinaje ACEDIM, realizando una presentación.

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Con alegría, pasión, entusiasmo y entrega, los niños del caserío Los Quebrachos del municipio de Jocoaitique,  Morazán, dedican todas las mañanas de sábado para asistir al Centro Juvenil, en el que se les imparten clases de patinaje, en la única escuela de su departamento que se dedica a enseñar ese deporte.

Henry Guevara, instructor de la escuela de patinaje, explicó que el proyecto existe desde hace más de una década. Su sede ha sido siempre la Asociación Centro de Desarrollo Integral de Morazán (ACEDIM), mejor conocido como Centro Juvenil, y el propósito es ofrecer a los niños y niñas la oportunidad de aprender un deporte diferente al que estaban acostumbrados a practicar.

Encabeza la fila Diego Tabora, ganador de una medalla de oro.

Adonil Carillo es, al igual que Guevara, instructor de patinaje, quien comenzó a practicar este deporte a sus cinco años, después de haber visto por primera vez a tres niños que estaban patinando “y no jugando fútbol”, que era lo que él estaba acostumbrado a hacer.

“Me acuerdo que antes se pagaba un colón para aprender, pero no había instructor, sino que solo te prestaban los patines, pero después se formó un grupo con los más grandes y yo veía cómo saltaban y me fui metiendo poco a poco hasta que aprendí bien”, recordó Carillo sobre sus inicios en el mundo de ese deporte extremo.

Asimismo, asegura que gracias a su persistencia y su pasión por el patinaje, todavía lo sigue practicando, y junto a Guevara, están impulsando a los niños y niñas de su comunidad para que se interesen por participar en una nueva modalidad de competiciones. Esto, después de muchos años de esfuerzos y gracias al apoyo de ACEDIM y de la Federación Salvadoreña de Patinaje, en la que han sido inscritos recientemente.

Preparándose para hacer acrobacias. 

“En 2017, el director de ACEDIM, Rudi Reitinger decidió, iniciar los trámites para inscribir la escuela; por lo que 12 niños ya participan en las competiciones; pero además de ellos, llegan como 30 (niños más) los sábados para que les enseñemos y poder participar en las competencias en el futuro”, explicó Guevara.

Carillo comentó que cuando les anunció a los niños que iban a tener su primera competición a escala nacional, nadie sabía de qué se trataba y pensaban que sería una presentación más; pero cuando llegaron a San Marcos, en San Salvador, se llevaron una gran sorpresa que los intimidó.

“Cuando llegamos al parqueo vimos a muchos patinadores con sus uniformes y sus nombres atrás, y nosotros éramos los únicos de particular, entonces los niños se veían asustados, como con miedo, y recuerdo que los reuní a todos y les dije que no se sintieran menos que los que andaban uniforme, porque ellos tenían resistencia y que iban a ganar”, recordó con orgullo. Aquella vez, efectivamente, regresaron a Morazán con muchos premios, pero sobre todo, motivados a seguir adelante.

La representación femenina robó las miradas del público durante la presentación.

De acuerdo con Guevara, esa motivación se ha visto reflejada en las otras competencias, puesto que de entre las 16 medallas que han ganado, dos han sido de oro. Una de ellas la ganó Juan Carlos Vigíl, un niño de 15 años, que compitió en la categoría de habilidades; esta consiste en superar una serie de obstáculos en el menor tiempo posible. El otro oro fue para Diego Tabora, en la categoría de reacción, en la que tuvo que dar una vuelta de 300 metros en un tiempo inferior al resto de los competidores. 

“Me siento feliz de formar parte de esta familia porque, más que un grupo de patinaje, somos una familia en la que nos ayudamos unos a otros cuando alguien se cae. Además, me gusta la adrenalina que se siente porque es un deporte extremo”, dijo el medallista Juan Carlos Vigíl.
Carillo también se siente orgulloso del trabajo que están realizando como grupo. “Las veces que hemos ido a las competencias, nos hemos sentido emocionados y alegres al escuchar que hay oro para Morazán en patinaje, porque yo les digo a los niños que en otros deportes ya hay muchos reconocimientos para el departamento, pero en patinaje son los únicos”.

Pero además de sentirse entusiasmados por las medallas que ganaron, un plus a su participación y buen desempeño fue el regalo que les hizo el director de ACEDIM. Él les compró uniformes para que se sientan identificados con lo que hacen y eviten entristecerse al ver a otros equipos uniformados, como les sucedió en su inicio.

Después de todo, lo que ambos instructores esperan lograr es que más niños se incorporen para que vean el patinaje como una oportunidad de insertarse a una actividad diferente y demuestren que en Morazán se están formando patinadores de calidad; así como también el apoyo de otras instituciones que les puedan facilitar el resto de uniformes que necesitan.

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