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Los padres en los portones

Uno a uno llegan los padres de familia a la salida del centro de estudios. Su asistencia puntual da la percepción que se trata de niños de parvularia que saldrán del lugar para ser trasladados de regreso a casa por sus progenitores.
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Protección. Un oficial de la Policía custodia la entrada del INSO. Más padres están llegando al instituto para llevar a sus hijos a casa.

Protección. Un oficial de la Policía custodia la entrada del INSO. Más padres están llegando al instituto para llevar a sus hijos a casa.

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<p>Pero al abrir las puertas del Instituto Nacional de Soyapango (INSO) cientos de jóvenes entre los 14 y 20 años salen del centro educativo. Coralia Platero busca con la mirada, como aguja en un pajar, a su hija, pero debe esperar un par de minutos para encontrarla.</p><p>Custodiando el portón principal se encuentran dos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), quienes brindan apoyo a la institución como parte del plan de seguridad en centros educativos de alto riesgo impulsado por el Ministerio de Educación y el Ministerio de Justicia y Seguridad.</p><p>Los padres de familia no han depositado en la PNC la seguridad para que sus hijos retornen solos a sus hogares. “Venir por ella es estar segura que se irá para la casa o que nadie podrá convencerla o persuadirla de ser parte de grupos delincuenciales o que pueda pasarle algo”, explicó Platero.</p><p>La asistencia de padres de familia al instituto ha aumentado desde que cinco estudiantes de octavo y noveno grado fueron encontrados muertos en un terreno rústico en la Cordillera del Bálsamo, cercano a la colonia Las Colinas, en Santa Tecla, La Libertad.</p><p> “Vivimos con el temor que nuestros hijos, por encontrarse en la juventud, pueden ser vulnerables y estar expuestos a ser víctimas de las pandillas, por eso es mejor prevenir y qué mejor haciéndolo que venir a dejarlo y a traerlo al instituto”, reflexionó Saida López, quien esperaba a su hijo de 16 años.</p><p>Pero los padres que no pueden llegar al lugar por su horario de trabajo u otras ocupaciones manejan a control remoto el quehacer de sus hijos. Uno de los estudiantes, a quien llamaremos Juan Carlos, comentó que su madre le llama por teléfono a la hora de llegada y salida del centro de estudios. “Sé que a muchos les pasa que su mamá o su papá les llaman; a mí, mi mamá me llama o debo comunicarle cuando ya estoy en el instituto, cuando salgo y cuando llego a la casa, así ella está tranquila que no ha pasado nada, es una medida de seguridad, dice ella”, consideró el anónimo estudiante.</p><p>El INSO se ha caracterizado por ser uno de los centros educativos de alto riego en Soyapango, debido a que ha reportado frecuentes desapariciones de alumnos, así como también muertes de algunos de ellos, como el caso de Marco Alonso Osorio, de 16 años, que fue atacado minutos después de que salió de dicho centro de estudios.</p><p>Pero la medida que los padres de familia han adoptado, debido a la inconformidad con el sistema de seguridad del país, se ha extendido al Instituto San Luis, en la colonia El Pepeto; el Instituto Santa Lucía, en Ilopango; y en algunos colegios de la zona. “Quizá lo trate como niño de kínder, pero prefiero eso a que esté expuesto a problemas con las pandillas”, concluyó López.</p><p>&nbsp;</p>

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