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Los planes de la MS-13 por los que “Sniper” era de los más buscados

El cabecilla de pandilla fue capturado en una zona exclusiva de Guatemala, donde guardaba armas que luego eran trasladadas a El Salvador. Según investigaciones, compraba armas de grueso calibre al cartel mexicano de Sinaloa.
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Pedro Benjamín Rivas, alias “Sniper”, es uno de los cabecillas nacionales de la Mara Salvatrucha 13 (MS-13), según las autoridades locales, y se encontraba prófugo desde la Operación Jaque, en julio de 2016. Fue capturado ayer en una residencial exclusiva de San José Pinula, en la ciudad de Guatemala, según el Centro Antipandillas Transnacional de la Policía de ese país.

Nery Ramos, director de la Policía guatemalteca, explicó que Rivas tenía vínculos con el cartel mexicano de Sinaloa, con el que coordinaba la compra de armas, que luego trasladaba a los pandilleros de El Salvador.

“Las negociaciones eran estrictamente con trasiego de armas. Por el momento se descarta negocios por droga (...) El armamento no se quedaba en Guatemala para usarlo, solo mientras coordinaban la entrega a El Salvador”, dijo Ramos.

El titular de la Policía guatemalteca también dijo que Rivas no vivía en Guatemala, sino en México, donde se reunía con miembros del cartel para la compra de armas. Sin embargo, la inteligencia policial guatemalteca detectó que Rivas viajó a Guatemala después de que dos pandilleros que lo acompañaban fueron capturados hace dos meses.

En el operativo en que fue capturado, las autoridades encontraron armas de grueso calibre en las residencias allanadas. Todas esas armas, según explicaron, iban a ser trasladas hacia El Salvador.

Los tres planes de la MS-13

De acuerdo con la investigación que hizo el año pasado el grupo de Los 300, conformado por policías y fiscales salvadoreños, el cabecilla “Sniper” no se encontraba en Guatemala y México por casualidad. En julio del año pasado, cuando fueron capturados casi todos los líderes nacionales de la MS-13 en el país, los investigadores ya sabían que “Sniper” se encontraba ejecutando uno de los tres planes que la MS-13 acordó en marzo del año pasado, para hacer frente a las medidas extraordinarias que el Gobierno lanzó, con el aval de la Asamblea Legislativa, en esa misma fecha.

Los tres planes fueron el acuerdo al que llegaron los líderes nacionales de la MS-13, después de una reunión celebrada en los últimos días de marzo del año pasado, en un rancho del lago de Ilopango. Entre esos líderes, que conformaban el grupo de cabecillas nacionales autodenominado La Federación, estaba el cabecilla “Sniper”, también el financiero de la pandilla Marvin Quintanilla, alias “Piwa”; Leonel González, alias “Cachete”, y otros.

El primer plan, denominado Plan A, era “girar la línea” a las 249 clicas de la pandilla para que dejaran de cometer homicidios, ya que el análisis de los cabecillas era que las medidas extraordinarias fueron implementadas por el incremento de asesinatos.

La primera parte del segundo plan, denominado Proyecto de la Mara, consistía en establecer comunicación con los cabecillas de las dos facciones del Barrio 18, para coordinar acciones en conjunto en contra del Gobierno y funcionarios públicos, jueces, fiscales y policías.

Uno de los encargados para hacer el enlace con los cabecillas del Barrio 18 fue “Sniper”, quien después de establecer contacto y convencerlos de unirse a la “pegada (ataques armados)” en contra de funcionarios y miembros de los cuerpos de seguridad, grabó un video difundido en YouTube, en el que aseguraba que las tres pandillas estaban dispuestas a reducir homicidios si el Gobierno ofrecía un nuevo proceso de diálogo, similar al de la tregua, según la investigación de Operación Jaque.

El Gobierno respondió que no estaba dispuesto a dialogar y que las medidas extraordinarias no iban a cesar, a pesar del ofrecimiento que hizo la pandilla.

La segunda parte del Proyecto de la Mara, consistía en que “Sniper”, en conjunto con “Piwa”, iban a coordinar la logística para recolectar más de medio millón de dólares, a través de la extorsión en todo el país, para comprar armas de grueso calibre, granadas y armas para derribar “mosquitos (helicópteros)”, chalecos antibalas, gorros navarone, cinchos para portar armas, arnés para portar municiones de fusiles y accesorios tipo militar para un grupo élite de 500 pandilleros que supuestamente serían entrenados en zonas rurales, para atentar en contra de cuerpos de seguridad.

El tercer plan, denominado Plan C, según esas investigaciones, era realizar varias marchas de familiares de pandilleros, acompañados por la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDDH) e iglesias, exigiendo al Gobierno que quite las medidas extraordinarias de los centros penales y se siente a dialogar con las pandillas. Además, en este plan, la pandilla acordó controlar comunidades, colonias y zonas, con el fin de no dejar entrar a policías y militares. Asimismo, “Sniper” y los demás cabecillas acordaron que en esos territorios controlados identificarían a simpatizantes de partidos políticos y los expulsarían.
 

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