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“Los policías trabajan como si son máquinas”

El dirigente habla de cómo emergió el grupo que dirige en la PNC, critica la respuesta de las autoridades y niega estar siendo financiado por la oposición.
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Lo conocen como “Siniestro”, por su parecido con un personaje de los X-Men. Es el secretario del Movimiento de los Trabajadores de la Policía Nacional Civil (PNC) y asegura que le tiene más miedo a que el Gobierno lo asesine antes que los pandilleros. Su nombre es Marvin Reyes. Cree que ante los ojos del Gobierno es un desestabilizador, agitador, revoltoso y financiado por la oposición. Pero él se ve a sí mismo como un caudillo que se ha levantado entre los policías del nivel básico para luchar por los “policías marginados”, y que tuvo que ser un mártir de sus ideales al renunciar a la Policía.

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Su paso por la corporación policial lo hizo conocer las entrañas de la que considera “una Policía injusta para los agentes del nivel básico y adecuada al capricho de las autoridades políticas del país”. Para él, los policías trabajan como si fuera máquinas. “Aun las máquinas se funden y se arruinan si se les exige demasiado”, advierte.


¿Por qué era necesario crear un movimiento?


Lo que pasa es que desde 2014 veníamos platicando con un grupo de compañeros, porque estábamos analizando la situación. En un primer momento nos reuníamos elementos operativos y administrativos. Estas discusiones duraron más o menos año y medio para poder crear el concepto de movimiento. Analizamos la Constitución que no nos permitía el sindicato ni organizaciones de policías. El detalle era cómo salir a la luz. Nosotros ideamos un concepto del movimiento, es decir, un conjunto de personas que tienen un objetivo. Ideamos esto porque los que ya tenemos años de estar en la Policía nos hemos dado cuenta de cómo son todas las cosas. Los nuevos, los que van llegando, no tienen idea de la evolución ni la involución de la Policía.

¿Cuándo entró a la Policía?


Desde 1994, soy de las primeras promociones.

¿Usted es parte de la cuota del Ejército o de la guerrilla que llegó a la Policía?


No, no. Yo soy de los que fueron llegando a la Policía, un civil completamente. Entonces en ese devenir de las falencias de la Policía decidimos crear el movimiento. Vimos que no había ninguna institución que nos apoyara y que dijera que vamos a velar por los derechos de esta gente. Tuvimos una experiencia negativa cuando el director de la Policía era Mauricio Sandoval (1999-2003). Él creó una cosa que se llamó Fundación de Bienestar Policial. Esta fundación era presidida por la esposa del director.

¿La esposa también era parte de la Policía?


No, ella era nada más la esposa. No recuerdo cómo se llama. Esta fundación lo que realmente hacía era captar las donaciones internacionales para ayudar a los policías, pero lo que pasaba realmente era que no se capitalizaba la ayuda en favor de los policías. Yo lo pude comprobar en los terremotos de 2001, cuando ellos hicieron un censo de todo el personal que salió afectado y les llevaron de ayuda una bolsita de víveres, así de pequeña. “¿Y esa es la gran ayuda de Bienestar Policial?”, decíamos nosotros. Les venían donaciones grandes de todo tipo de cosas, pero nunca llegaron a las manos de los policías.

¿Y entonces qué se hizo todo ese dinero y las cosas que venían para los policías afectados?


Eso nosotros no lo pudimos descubrir. Lo que sí pasó fue que cuando entró el director Ascencio (2003), deshizo eso y ya no le dio apoyo ni nada. Todo esto porque la señora compró un vehículo de lujo BMW serie 3 negro con dinero de la fundación. Imagínese, negrito para andar ella bien cómoda. Lo descubrimos por gente de Aduanas que nos dijo que venía un vehículo para la fundación de Bienestar Policial a nombre de la señora. Ese vehículo era ese BMW. El director Sandoval también salió salpicado en otras cosas. Tenía una empresa de publicidad y toda la publicidad de la PNC era hecha por esa empresa. A raíz de esto, nosotros decíamos que esta fundación no era para beneficiar a los compañeros, sino para aprovecharse de los recursos. Todo esto llevó a que hiciéramos el movimiento. Los del sindicato de Centros Penales nos ayudaron.

¿En qué les ayudó el sindicato de Penales?


Ellos nos dieron el boceto para hacer la organización. Es que en esto éramos novatos. Ellos nos orientaron. Ellos también nos brindaron ayuda y recursos para panfletos y pancartas. Ellos nos aconsejaron crear una dirigencia. Así fue como se creó la dirigencia. La dirigencia decidió que solo una persona iba a ser la imagen pública y también iba a manejar la parte mediática. Esto porque si todos salían a la luz, los iban a fregar a todos. Así que el sorteado fui yo y me convertí en la cara visible. Luego tuvimos problemas con el sindicato de Penales y nos separamos. Decidimos seguir por cuenta propia.

¿Qué tipo de fricciones?


Lo que pasó es que la organización nuestra creció tanto y el secretario del sindicato de Penales quería decirnos cómo hacer las cosas para que ese sindicato se viera bien. Querían utilizarnos para quedar bien ellos, incluso querían que nosotros dejáramos de exigir y luchar por nuestros derechos.

¿Cuáles fueron las consecuencias de ser la cara visible del movimiento?


Una gran cantidad de gente comenzó a apoyar el movimiento. Platicamos con agente de cada departamento del país y se fueron uniendo. Hicimos algunas marchas que realmente nos dejaron sorprendidos por el nivel de apoyo. Una de esas marchas fue histórica por varias razones, me refiero a la del 27 de enero de 2015. Casi 5,000 personas se concentraron. Venía gente de todas partes del país. Hasta habían rentado buses para llegar.


¿Quién financió eso?


Los compañeros de Tránsito mantienen buenas relaciones con empresarios de buses. Nos dijeron que solicitaron algunos buses y se los concedieron y entre todos pagaron el diésel.


¿Algún partido político estuvo detrás de eso?


No, no. Ni queremos eso, porque si eso pasara, perderíamos toda credibilidad y la lucha sería en vano. Entonces le contaba que esa marcha fue histórica, porque comenzamos a avanzar hacia Casa Presidencial para pedirle al presidente Salvador Sánchez Cerén que nos escuchara o que al menos sus representantes nos escucharan y nos ayudaran con un incremento salarial, bonos y otros incentivos. Ese día llegamos hasta el Parque Pelota, en la alameda Araujo, y había una barricada y los compañeros de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) estaban a unos 10 metros de la barricada. Cuando llegamos, con toda la multitud, fue algo histórico porque los compañeros de la UMO comenzaron a aplaudir. Los que iban en la marcha se fijaron que la barricada no tenía candados y la pasaron. Yo fui a hablar con el jefe de la UMO y me dijo que podíamos pasar hasta la avenida Revolución. La gente pasó, pero no se quedó en la Revolución, sino que llegó hasta la acera de Casa Presidencial y sucedió algo que se nos salió de las manos. Hasta golpearon a (Mauricio) Arriaza Chicas. Bueno, al final nos atendieron los representantes del presidente y nos prometieron que nos iban a ayudar, pero hasta la fecha eso no ha pasado; todo lo contrario, sufrimos consecuencias.

¿Cuáles consecuencias?


La comisión que entró a platicar con los representantes del presidente tuvo problemas. Nos abrieron procesos sancionatorios a todos. Eso significó una suspensión de tres meses sin goce de sueldo. En esos momentos, la gente del movimiento nos apoyó económicamente. Ustedes saben que a los miembros de la UMO que nos dejaron pasar también los movieron arbitrariamente. Algunos hasta los mandaron a La Unión o Ahuachapán. El proceso en contra mía fue el más reciente, porque yo he sido la cara visible. Me intervinieron el teléfono, me andaba siguiendo gente del OIE (Organismo de Inteligencia del Estado) y hasta gente de Inteligencia Policial. A uno de los compañeros del movimiento los del OIE le ofrecieron dinero para que dijera quiénes eran todos los que formaban parte de la directiva del movimiento, pero no les dijo nada porque es un muchacho bien centrado y cree en esta causa. Yo al final decidí renunciar a la Policía. Es que el movimiento requería de alguien que estuviera a tiempo completo entregado a la causa. Y ya era casi imposible, a mí me enviaron a Cojutepeque arbitrariamente al frente, como quien dice de guerra para ver si me mataban los pandilleros. Renuncié y ahora me ayudan los compañeros a sobrevivir. Mi familia también me apoya.

¿No es apoyado por ningún político?


No, claro que no.

Cuando llega a la Asamblea, lo reciben los diputados de ARENA...


Sí, pero es porque ARENA en este momento va a apoyar todas las voces que se levantan para señalar al Gobierno. No nos han ofrecido nada. A nosotros nos conviene que nos tomen las demandas y las hagan llegar en forma de pieza de correspondencia. Pero no es sincero el apoyo, es solo porque les conviene políticamente.


¿Tampoco les ha ofrecido algo el diputado Rodrigo Ávila?


Rodrigo Ávila nunca ha sido un policía de carrera. No sabe qué es pasar hambre, no sabe qué es andar en un operativo, no sabe qué es dormir en el suelo, no sabe qué es pasar 22 días sin ver a la familia. Fue director de la Policía pero porque lo pusieron para cumplir caprichos de las autoridades políticas. Así como ocurre actualmente: Cotto y Landaverde no nos entienden porque ellos nos miran de menos.

¿Cotto y Landaverde nunca han querido escuchar las peticiones?


Nunca han dado muestras de eso. Es que ellos se creen de otra estirpe. Cotto y Landaverde nos ven como basura a los policías del nivel básico. Cotto no ha tenido la decencia y la educación de responder los escritos que hemos enviado para que nos atienda. Y es más, han dicho públicamente que ni siquiera nos conocen, que los escritos son anónimos y que eso no lo atienden. Es mentira, nos conocen y saben quiénes enviamos los escritos firmados. Esta es una Policía injusta para el nivel básico y adecuada a los caprichos de las autoridades políticas. Esto debe cambiar, los policías deben recibir un mejor salario.

Varios policías se han suicidado recientemente, ¿lo asocia con la coyuntura?


Por supuesto. Es que mire, aquí los policías trabajan como si son máquinas. Aun las máquinas se funden y se arruinan si se les exige demasiado. Si seguimos así, vamos a tener una Policía cansada y sin un verdadero plan de seguridad. Además, los policías están agobiados con sus deudas porque el salario no alcanza. El último compañero que se suicidó en la DAN tenía serios problemas económicos. Me dijeron que de todo su sueldo solo recibía como $50 libres, lo demás era para descuentos por deudas. No se puede vivir así.

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