Los primeros días el agua del río era roja, roja

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Amenazada.  La fauna del río La Magdalena está muriendo debido a la alta concentración de melaza sobre el afluente que aún no se disipa.

Amenazada. La fauna del río La Magdalena está muriendo debido a la alta concentración de melaza sobre el afluente que aún no se disipa.

Contaminada.  Un colaborador en los trabajos de limpieza del río La Magdalena muestra agua tomada del afluente.

Contaminada. Un colaborador en los trabajos de limpieza del río La Magdalena muestra agua tomada del afluente.

Proceso lento.  Los trabajos para limpiar el agua del río Magdalena aún son insuficientes.

Proceso lento. Los trabajos para limpiar el agua del río Magdalena aún son insuficientes.

Sobreviven.  A pesar del gran impacto, algunos ejemplares de peces siguen vivos en el río La Magdalena. Medio Ambiente seguirá tomando muestras de agua para analizar.

Sobreviven. A pesar del gran impacto, algunos ejemplares de peces siguen vivos en el río La Magdalena. Medio Ambiente seguirá tomando muestras de agua para analizar.

Mortandad.  Las familias que se beneficiaban del río La Magdalena no cuentan con el recurso.

Mortandad. Las familias que se beneficiaban del río La Magdalena no cuentan con el recurso.

Pérdidas.  Muchos peces del río La Magdalena murieron a causa de la melaza, que elevó los parámetros de demanda química de oxígeno.

Pérdidas. Muchos peces del río La Magdalena murieron a causa de la melaza, que elevó los parámetros de demanda química de oxígeno.

Los primeros días el agua del río era roja, roja

Los primeros días el agua del río era roja, roja

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Las 27 familias del caserío El Tapetatal, del cantón La Magdalena, en Chalchuapa (Santa Ana), podrían considerarse afortunadas. No muchas comunidades sin acceso al agua potable tienen dos ríos cerca para poder abastecerse, separados por unos 30 metros de tierra entre sí. Esto les ha permitido no resultar afectadas

directamente con el derrame de melaza en el río La Magdalena, el más cercano a su comunidad, sobre el que corre como fuente de gaseosa cola, debido al color oscuro que la melaza le provocó.A más de medio kilómetro del ingenio La Magdalena, el río del mismo nombre sigue contaminado con los miles de galones que el jueves pasado se derramaron del contenedor donde se guardaba el producto que sale del proceso de la producción de azúcar.

“Acá pasan dos ríos, por eso se conoce como la zona de los dos ríos. Lo único es que La Magdalena pasa más cerquita, pero ni media cuadra se camina para el otro río. Los primeros días el agua era roja, roja, roja y se sentía fuerte el olor”, describe y cuenta Mauricio Sayes, uno de los habitantes del caserío El Tapetatal.

Tener el otro río cercano les ha favorecido, añade, al que ahora deben caminar con más frecuencia para abastecerse. Pero no contar con el agua de uno de los afluentes es la menor de las preocupaciones, al menos para esta comunidad.

A los residentes de El Tapetatal y otros sectores aledaños al ingenio La Magdalena les preocupa más qué sanciones pueden aplicar las autoridades de Medio Ambiente. Ante el rumor que se corrió de que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) pondría una multa millonaria y que los propietarios optarían por cerrar operaciones, los habitantes del sector temen quedarse sin una fuente de empleo, ya que el ingenio es una fuente de trabajo en la zona.

“Yo lo que temo es que cierren, eso que pasó fue un accidente, el ingenio nos da trabajo de muchas formas, hay trabajo para la zafra y también durante todo el año, mucha gente de acá (del cantón) allí trabaja. Yo llego a vender (al ingenio) lo que confecciono”, manifestó ayer Celia Del Carmen Sayes, residente del caserío.

Las investigaciones en torno al derrame de miles de galones de melaza sobre el río continúan a tres días de haber sucedido el desastre ambiental, iniciado el jueves pasado por la tarde y que ha tenido un alcance de 10 kilómetros río abajo, según confirmaron ayer autoridades del MARN.

La Fiscalía General de la República (FGR) también ha abierto un expediente contra el ingenio, por el delito de contaminación ambiental, informó el director de la zona occidental del ministerio Público, Román Navarro.

El jefe fiscal señaló que a través de esta investigación se determinará la responsabilidad judicial y civil de los delitos investigados, agregando que entre las acciones tomadas se encuentra la toma de muestras de distintos puntos del río, para determinar los daños ocasionados.

Fuentes del MARN manifestaron que las investigaciones continúan su marcha y desmintieron el rumor de la supuesta multa a la que sería sometido el ingenio, aclarando que todavía no se han determinado los daños en el medio ambiente para poder hablar de multas o sanciones.

Roberto Avelar, director de Saneamiento Ambiental del MARN, indicó que las medidas ordenadas al ingenio han logrado detener el avance de la melaza sobre el río La Magdalena; pese a esto, el fin de semana anterior la melaza había alcanzado los 10 kilómetros río abajo desde donde ocurrió el derrame, por lo que aún siguen tomando muestras de agua para verificar el alcance.

“Todavía no sabemos exactamente hasta dónde ha llegado (la melaza), aunque hay reportes de que el río Galeano y el río Paz pudieran haber sido alcanzados, pero todavía estamos en ese proceso de verificación”, señaló Avelar.

Los trabajos de control del derrame, en los que participan unos 700 empleados del ingenio y personas particulares, han consistido en separar la melaza del agua del río, para lo cual se ha tenido que “partir” el afluente con una especie de by-pass para aislar la zona del derrame. Además, se han construido diques para contener la melaza derramada, que el MARN ha estimado en unos 900,000 galones.

La envergadura del desastre ambiental, que ha matado a muchos peces, ha llevado a que se decrete por tres meses estado de emergencia en un tramo de 16,400 metros cuadrados en el cantón La Magdalena y en el cauce del río, sus riveras y los cuerpos de agua a los cuales este tributa hasta donde se encuentre la afectación. Dicho periodo podrá modificarse en tiempo y área.

En tanto, para mitigar el deterioro ambiental se han establecido como medidas y acciones iniciales realizar estudios técnicos complementarios para determinar con exactitud la totalidad de las áreas afectadas con la melaza, levantar un censo de la población afectada, y monitorear y evaluar la calidad de agua en pozos y nacimientos de agua dentro de la zona afectada.

Además, se brindará agua segura para el consumo humano en las comunidades impactadas, se evaluará de forma técnica las condiciones de emergencia y coordinación con la Dirección General de Protección Civil para determinar el nivel de alerta pertinente, y se coordinará por parte del MARN con otras instituciones del Gobierno Central, entidades autónomas y municipalidades para ejecutar acciones de mitigación.

También se supervisará el proceso de remoción, adecuada disposición final y restauración de suelos contaminados con melaza en los inmuebles afectados, y se supervisará la extracción del agua, remoción y adecuada disposición de suelo.

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