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Los tres lesionados sin identificar en el Rosales

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- 00:01:04La Prensa Gráfica

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No es un día normal en el Hospital Nacional Rosales; o sí, es normal: las mismas carreras de los médicos, el deambular de los internos, el pulular de los enfermos fuera de la salas en los pasillos, la saturación de pacientes a la espera de atención, hasta las mismas ventas que estropean el paso de pacientes y visitas en las aceras y el ruido de los automóviles y autobuses que pasan en la 25 avenida norte, la 1.ª calle poniente y la alameda Roosevelt. Cotidianidad. Así es el hospital, así está dibujado el principal centro de salud en el país. Pero ayer, en un tramo de la mañana, donde la situación no fue normal fue en la entrada de Emergencias. Allí el ingreso de tres.

En la sala de máxima urgencia el paso está restringido. "Solo personal autorizado", se lee en un rótulo pegado en una pared, pero nadie parece restringir la llegada a esos pasillos. Se mueven pacientes, médicos y hasta algunas visitas. La sala está cerrada. Una de las empleadas del personal administrativo medio levanta la cabeza cuando se le pregunta por los pacientes que ingresaron al hospital por la explosión de los tambos de gas.

Elena Ferrer fue una de las personas lesionadas que recibió atención en el Hospital Zacamil.

—En máxima urgencia, a la izquierda.

Está muy ocupada en la revisión de documentos, ni siquiera repara a quién le habla. Se le pregunta por los nombres y sin levantar la cabeza dice que no se los han pasado aún. Tampoco los tiene la Unidad de Relaciones Públicas del hospital. Una de las personas ni siquiera estaba enterada del hecho. Lo que sí reiteran es la prohibición para ingresar a la zona de Emergencia.

Pero una vez dentro del hospital sin ninguna clase de distintivo es fácil moverse entre los tantos pasillos del centro de salud, por eso pasan desapercibidos en el tramo de máxima urgencia.

Datos concretos de los lesionados no hay. No tienen los nombres, la edad, la profesión, qué hacían en el momento de la explosión. Su estado de salud "es delicado, delicadísimo", dice un médico que sale de la sala, que tampoco se identifica, solo insiste en que están muy mal y que son dos mujeres y un hombre, uno fue trasladado del Hospital Zacamil y los otros del lugar de la tragedia.

—Fueron quemaduras por explosión y son muy distintas a las quemaduras de incendios o caseras.

Se marcha sin dar más explicación al argumentar que tiene prisa, solo agrega que no se tienen los datos personales de cada uno porque son atendidos de inmediato para estabilizarlos y como están inconscientes es difícil saber de quiénes se trata.

Pero la tragedia se traslada más allá del Rosales, en el Hospital Zacamil atendieron a siete personas, de las que una de ellas fue trasladada el hospital de tercer nivel, seis más en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social y dos niños en la unidad de salud de Zacamil. Al menos 17 personas resultaron lesionadas y tres que perdieron la vida.

Ayer, parado en el portón de Emergencias en la 1.ª calle poniente, Gustavo Funes pide que se le dé información sobre uno de los pacientes: Marvin Chavarría, del que dice ser su primo y es el propietario del lugar. Un vigilante toma el nombre, va hacia la sala y regresa con la misma respuesta: El caso está en reserva por el estado de salud de los pacientes.

Funes dice que el negocio ya tiene unos 10 años en el lugar, que nunca había pasado un hecho como el de ayer y que Chavarría estaba en el local junto con otro trabajador, pero no conoce más detalles, fue un amigo quien le llegó a informar a su casa sobre la explosión en el negocio de su pariente por lo que decidió acercarse a la zona.

—Fui primero al Hospital Zacamil, pero me dijeron que no lo tenían allí y me mandaron para acá. No me he podido comunicar con la esposa; no me contesta el celular.

El vigilante le dice que a lo mejor se tendrá información a eso de las 2 de la tarde porque la cirugía es larga, pero ya no será hora de visita. Aún así Funes dice que esperará un poco más en el lugar.

Es el mismo vigilante quien dice que está otra pariente de una de las personas ingresadas. Es una mujer; no quiere decir nada, solo se identifica como una pariente lejana.

—No me quisieron decir nada, solo que están muy graves y que uno de ellos está intubado.

Se marcha antes de que llegue la hora de la visita porque igual no podrá ver a nadie.

Hacia las 3 de la tarde, la oficina de Relaciones Públicas no tenía aún la identidad de las personas atendidas en máxima urgencia, solo aseguraron que todavía estaban en estado de inconsciencia y que no se habían presentado parientes para brindar los detalles.

A esa misma hora, Funes dice que ya dio con el paradero de su primo y propietario del lugar. Chavarría está ingresado en otro lugar, del que no da detalles, solo asegura que igualmente está muy delicado por las heridas.

Juan Pablo Rivera también resultó con lesiones por la explosión, fue trasladado al Hospital Zacamil para recibir atención médica. FOTO DE LA PRENSA/ÁNGEL GóMEZ

—No lo ha podido ver ni su familia todavía. Está muy mal.

Al mediodía también se presentó al Rosales personal de la Dirección de Inspección del Ministerio de Trabajo para verificar el estatus laboral de los trabajadores del lugar de la explosión y de los negocios aledaños, dice Carmen América Bonilla.

—Si están acá es que no tienen Seguro Social. Eso verificamos.

Reciben la misma respuesta y se marchan pronto.

Y todo parece seguir en calma, como normal, en el Rosales.

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