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Los vacíos en la Ley Nacer con Cariño

Madres, padres, ginecólogos, obstetras y diputadas de oposición señalan vacíos en la ley "Nacer con cariño": no toma en cuenta la violencia sexual y obstétrica, licencias de paternidad para igualar los roles protagónicos de padres y madres, mecanismos de denuncia y régimen de sanciones.

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Para "nacer con cariño" son indispensables varios elementos: que el embarazo haya sido planificado o, como mínimo, deseado; que el parto sea humanizado, que se reconozca el rol protagónico de la maternidad y también de la paternidad responsable; que el personal de salud esté en condiciones físicas y mentales a la hora de realizar el procedimiento; que existan garantías del derecho de la mujer a no sufrir violencia obstétrica; que existan herramientas o mecanismos de denuncia —y también sanciones— cuando no se cumpla nada de lo anterior.

Pero, a juicio de una ginecóloga obstetra, de dos defensores de la lactancia materna, de una madre que vio morir a su bebé durante el parto y de dos diputadas de oposición, la recién aprobada Ley Nacer Con Cariño no contempla nada de eso.

Eva, de 30 años, dio a luz hace menos de dos meses en la red pública de salud y su historia es una de maltratos y humillaciones que no acabó con el entierro de su recién nacida, porque su sufrimiento sigue estando allí cuando llora al contar la experiencia de su parto.

“Es tan violento (el sistema sanitario) para las personas que llegan a buscar atención como para los proveedores de salud que caen en depresión, porque me dicen algunos colegas: ‘Estoy atendiendo niñas que son de la edad de mis niñas, de mis hijas’. Es terrible”.

Aleida Marroquín Parducci, ginecóloga y obstetra.

Como la de ella hay cientos, anota Karen Castro, fundadora y presidenta de la Asociación Madres Lactantes Salvadoreñas y Papás Lactivistas, quien hace varios señalamientos sobre las carencias de esta nueva legislación. Su organización lleva cinco años trabajando cuatro ejes: parto humanizado, lactancia materna, alimentación afectiva y crianza con respeto.

Su opinión, y la de muchos otros actores, sin embargo, no fue tomada en cuenta a la hora de elaborar la ley, a pesar de que hicieron varias solicitudes para ser escuchados. La falta de participación de un equipo multidisciplinario en la discusión es su primera crítica.

Su esposo, Alex Ramírez, apunta que antes de tomar decisiones sobre un marco legal, debieron haber sido tomadas en cuenta las valoraciones no solo de médicos, sino de psicólogos, epidemiólogos, parteras, sociólogos, economistas, administradores sanitarios, pediatras, obstetras, madres de familia y padres de familia.

"Hay violencia desde ni siquiera llamar por su nombre en el parto a la mujer, sino que ‘señora’, ‘madre’, ‘mamita’, por decirlo suavecito; porque tenemos relatos de muchísimas mujeres que han sufrido violencia cuando hasta les han dicho que cuando lo estaban haciendo (concibiendo al bebé), no gritaban", anotó Castro. "Y aquí viene el otro punto: hay vacíos en los mecanismos de denuncia y sanciones; no los agregaron porque no querían tener conflictos con el gremio médico", agregó.

Para la diputada Claudia Ortiz, del partido VAMOS, este último es precisamente un punto que hace inefectiva esta ley.

"La intención de la ley es buena: regular el trato digno hacia las madres y sus bebés en un momento tan importante como es el parto. Lo positivo es que establece derechos para ellas y sus familias. Pero, en derecho, que una ley no incluya un régimen de sanciones, es poco efectivo. ¿Cómo puede hacer una mujer o su familia, si en determinado centro de atención incurren en la violación de los derechos que establece esta ley? No establece un mecanismo ni para poner denuncias ni para sancionar", advirtió la legisladora.

Aleida Marroquín Parducci, ginecóloga obstetra, quien ha trabajado en el extranjero con Médicos Sin Fronteras y con más de una década de experiencia en partos humanizados en el ámbito privado, también hizo apuntes sobre las carencias en la legislación: no han sido contempladas las "doulas", destacó, una palabra de origen griego que hoy en día se utiliza para referirse a personas que asisten y guían a las mujeres durante la labor de parto.

“En nuestro país sigue existiendo un alto índice de niñas y jóvenes adolescentes embarazadas, producto de un acto de violencia sexual; entonces, ¿qué escenario ideal es ese para nacer con cariño?”.

Anabel Belloso, diputada del FMLN.

"Nosotros esperábamos que también fuera incluido este tipo de atención de doulas, que es muy importante y que no es personal de salud, sino alguien que está fortaleciendo, acompañando y posibilitando el nacimiento (...). Es alguien que ha tenido partos vaginales exitosos, pero que no es enfermera ni partera ni prescribe medicamentos ni se identifica como personal de salud. Traduciéndolo a términos milenial sería como una ‘coaching’", explicó la especialista, quien afirmó que existen estudios que han demostrado que en todos los hospitales donde son implementados programas de doulas hay registro de disminuicón en la tasa de complicaciones que terminan en cesáreas.

Marroquín Parducci, por otra parte, también habló de la violencia obstétrica.

"Si nos vamos al término etimológico de obstetra, es literalmente el que se arrodilla frente a la mujer", anotó. Históricamente, los partos ocurren en posición vertical, sea que la mujer esté de pie, esté sentada, esté abrazando al papá de su bebé, esté caminando o esté bailando, porque "no es el obstetra el que debe buscar su comodidad cuando es la mujer la protagonista del parto; el obstetra es quien debe arrodillarse a recibir al bebé", enfatizó.

Ese tipo de partos es en los que Marroquín Parducci tiene experiencia, aquellos en los que se previenen las cesáreas, en los que se evitan las episiotomías (incisión quirúrgica en la vulva que se practica en ciertos partos para facilitar la salida del feto y evitar desgarros), en los que prevalecen el respeto hacia la mujer y hacia su médico, "porque igual de violento es que yo quiera un parto vaginal y me obliguen a una cesárea, como que me obliguen a un parto vaginal, si lo que yo quiero es una cesárea", dijo.

Otras de las consideraciones que los creadores de la Ley Nacer con Cariño no tomaron en cuenta fueron la escasez de recursos humanos médicos, que padecen turnos extenuantes en los que atienden hasta más de una docena de partos en una madrugada; no hay nada en la ley que resguarde su bienestar físico y emocional, así como tampoco hay un apoyo psicológico cuando caen en la cuenta de que están atendiendo a niñas menores de edad que les recuerdan a sus propias hijas.

“No nos tomaron en cuenta en las discusiones de esta ley y eso que habíamos hecho varias solicitudes de participación. Solo la han discutido médicos, no han sido tomadas en cuenta otras áreas”.

Karen Castro, presidenta de la Asociación Mamás Lactantes.

"Es tan violento para las personas que llegan a buscar atención como para los proveedores de salud que caen en depresión, porque me dicen algunos colegas: ‘Estoy atendiendo niñas que son de la edad de mis niñas, de mis hijas’. Es terrible. Es importante y delicado el tema del seguimiento a la salud mental", apuntó Marroquín Parducci.

Finalmente, la doctora habló de las licencias de maternidad y paternidad, temas en los que países como Costa Rica van de avanzada porque contemplan licencias especiales para embarazos múltiples o partos prematuros: "Son sutilezas importantes. ¿Cómo queremos en este país disminuir este tipo de violencia feminicida tan arraigada, si solo damos tres días de licencia de paternidad? Tres días de acompañamiento de parte de los hombres. Uno no sabe si reír, llorar o enojarse. Son detalles que pudieron haberse articulado en este esfuerzo", acotó.

La diputada Anabel Belloso recordó las razones por las que su partido, el FMLN, se abstuvo de votar cuando fue aprobada la referida ley, sobre la que advierte que está basada en un escenario ideal que no calza con la realidad que enfrentan las mujeres en El Salvador.

El tratamiento que debe recibir una niña o adolescente embarazada, producto de una violación, no se compara con el de una mujer que ha planificado reproducirse, para comenzar, observó, pero ni luces de estas situaciones especiales, con cifras alarmantes, en esta ley.

Hay carencias en el ámbito de la educación sexual, un derecho para el que aún no hay una legislación al respecto; hay carencias en el tema de la violencia obstétrica, que tampoco está contemplada en niguna legislación, por lo que calificó el contenido de la ley como "bien idealizado".

"En nuestro país sigue existiendo un alto índice de niñas jóvenes adolescentes, embarazadas, producto de un acto de violencia sexual; entonces, ¿qué escenario ideal es ese para nacer con cariño?. A esta ley le faltó profundizar en la realidad de muchas mujeres salvadoreñas", atajó Belloso.

"No era cuestión solo de salir rápido al paso ysacar una ley que hasta el nombre parece poema por lo largo que es, sino que debieron incorporar todos los elementos que respondan a la realidad de las mujeres salvadoreñas", expresó.

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