Lucha contra la pobreza a través del conocimiento

El fundador de Fútbol Forever, Alejandro Gutman, plantea otro modo de ver la pobreza y de trabajar para combatirla. La herramienta clave es la educación, pero una diferente a la que se enseña por ahora en las escuelas.
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Educación. Una alumna se pasea por el Centro Escolar Santa Eduviges (Soyapango).

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Raíces  En los centros escolares de la Santa Eduviges y Montes de San Bartolo, la mayoría de alumnos proviene de familias desintegradas.

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Ayuda  Don Andrés Campos no puede caminar desde que fue herido de bala hace más de 20 años. Su esposa solicita una silla de ruedas para moverlo.

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Lucha contra la pobreza a través del conocimiento

Lucha contra la pobreza a través del conocimiento

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Hay comunidades en el país donde a los niños y a los jóvenes les cuesta soñar, pensar más allá de lo conocido. Son lugares en los que la pobreza se ha arraigado y, al parecer, apoderado de sus inquilinos. Son espacios llenos de rutina, con pocos modelos a seguir, escasos.

Alejandro Gutman, fundador de Fútbol Forever, sostiene que hay una cara oculta de la pobreza y que no se es pobre solo por la simple carencia de recursos económicos.

Considera: “Uno de los componentes fundamentales de la pobreza y que impide salir a la gente de ella es el desconocimiento de cómo realizar la transición de un sistema al otro. Del sistema de donde se vive, al otro donde se vive mejor”.

Raquel Romero vive en una de esas comunidades. Ha sido la única, de tres jóvenes, en aceptar quedarse a conversar un momento. Es mayor de edad. Recién ha cumplido los 18 años. Sus dos compañeras han salido casi huyendo apenas vieron asomar una cámara fotográfica. Ella, aunque después de varias peticiones, decidió quedarse.

Raquel es tímida, pero es de las mejores alumnas, según ha dicho Reina Renderos, la subdirectora del Centro Escolar Santa Eduviges, el lugar de estudios de la joven.

Fuera del espacio donde ha vivido toda su vida junto a su familia, Raquel conoce poco, casi nada. Así la transición de la que habla de Gutman se vuelve más difícil.

Raquel no piensa en su futuro, es un tema que le cuesta y que poco le preocupa. Todavía no sabe qué hará al final del año cuando termine su segundo año de bachillerato. Pese a sus buenas notas, no sabe si quiere trabajar, ir a la universidad o mejorar la su situación de su familia de otro modo. No ha tenido modelos. Sus tres hermanos mayores ni siquiera llegaron a bachillerato. Uno alcanzó el noveno grado, otro el sexto y la otra el séptimo. Raquel, entonces, no sabe si debe seguir estudiando.

“La educación recibida en las comunidades empobrecidas no genera demasiadas expectativas como para salir de esos ámbitos”, es una de las frases que sobresale en el documento que ha escrito Gutman: “El ADN de la pobreza”.

Y es que para el fundador de Fútbol Forever, la educación es la pieza clave en el sistema de cómo lograr que estas comunidades empobrecidas pasen y luchen para mejorar su condición.

La subdirectora de la escuela de Raquel, también lo ve así, pero asegura que el ambiente en el que los jóvenes se desarrollan es asimismo determinante.

Señala que en ese centro estudios, los profesores motivan a los alumnos para que estudien y se preparen profesionalmente. Una tarea que se ha vuelto difícil, como nadar contra la corriente.

“En cuanto a las aspiraciones como que son bastante pobres, no es que ellos tengan aquel deseo de superación, por más que uno trate de fomentarles eso... pero a veces como que es la misma zona la que contribuye para que ellos no aspiren a más”, explicó Renderos.

De igual forma, el profesor Nelson Acosta, subdirector del Centro Escolar Montes de San Bartolo, que queda a pocos metros de la Santa Eduviges, indica que en estas comunidades los jóvenes viven como en el interior de una caja, sin mayores aspiraciones, al margen de muchas oportunidades: “Aquí los jóvenes viven en una colonia que es como que usted los meta a esta caja y casi no ven más allá, es bien difícil”.

Agrega: “Si usted le pregunta a los niños cuál es su mayor aspiración es que quieren ser microbuseros, quieren ser cobradores”. En el caso de las niñas, trabajar en una maquila.

Un círculo vicioso

Cerca de donde vive Raquel, hay un puñado de casas, casi escondido, que no se ganó el título de colonia y mucho menos el de urbanización, la nombraron comunidad Nueva Esperanza. Es un puñado de familias abandonadas a la suerte de Dios, tratando de sobrevivir.

Doña Catalina Pineda vive en ese lugar escondido, tiene 75 años. Corrió con menos suerte que Raquel. Sus padres nunca la inscribieron en la escuela y a sus hermanos tampoco. Sus siete hijos corrieron con la misma suerte. Ninguno sabe leer. Nunca fueron a la escuela.

Si a Raquel le cuesta pensar en su futuro, a doña Cata, como la conocen en la comunidad, le tocó peor. Dice que Soyapango es todo lo que conoce y que en su vida se le ha ocurrido mejorar su situación. ¿Y cómo?, se pregunta. Así ha vivido siempre y aunque quisiera pasar a un sistema mejor, como sugiere Gutman, no sabe cómo hacerlo.

Ahora, doña Catalina se dedica a cuidar su esposo, Andrés Campos, quien tiene 90 años. No camina desde 1989, cuando fue herido durante la guerra civil del país. No pertenecía ni al ejército ni a la guerrilla, pero fue baleado. Salió del hospital con las piernas inmóviles. Desde entonces se arrastra para moverse, de la entrada de la casa al colchón podrido donde duerme y viceversa.

Tampoco fue a la escuela. Nadie le dijo que podía mejorar, ni le ayudó.

En ese contexto, Gutman señala en su documento que la pobreza es una especie de “círculo vicioso que se viene dando por generaciones”.

Precisamente uno de los planteamientos de “El ADN de la pobreza” es la integración de los de “afuera” con los de “adentro”. Entendiendo a los primeros como aquellas personas que viven fuera de una comunidad empobrecida y que han tenido otra clase de oportunidades.

Así, quienes ya han tenido oportunidad de conocer un mundo que no es pobre pueden aportar sus experiencias y vivencias e integrarse con personas como Raquel, doña Catalina o su esposo, Andrés.

“El camino para ir saliendo de la pobreza comienza cuando unos y otros participan activamente de un proceso de integración.”

Para ello, Gutman se ha propuesto iniciar un proceso formativo para empezar a sentar las bases de una “verdadera educación de los jóvenes, sus familias y su comunidad”, como parte de uno de los cinco proyectos que Fútbol Forever estará implementando este año (ver nota secundaria).

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