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Magistrados salientes sellaron su alianza en el pleno de la Corte

Los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional llevaron su alianza a las plenarias durante su gestión, con más del 60 % de coincidencias en las votaciones. Encontraron varios bloques de opositores.
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Pleno 2012-2015 Conflicto La Sala de lo Constitucional declaró inconstitucional el nombramiento del presidente de la Corte y los magistrados se plantaron en contra de la sentencia.

Pleno 2012-2015 Conflicto La Sala de lo Constitucional declaró inconstitucional el nombramiento del presidente de la Corte y los magistrados se plantaron en contra de la sentencia.

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LPG Datos revisó más de 3,000 votaciones del pleno de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), comprendidas entre 2011 y 2018, en más de 600 actas, con la intención de verificar las alianzas realizadas por los magistrados para lograr los ocho votos mínimos para aprobar mociones en las plenarias de los últimos años.

Las actas se tomaron desde 2011 por dos razones: fue el año en que empezaron las tensiones más fuertes en el pleno y por la disponibilidad de información oficiosa de la Corte. Los datos de una muestra de 12,543 votos coincidentes en una curva normal respecto al tiempo analizado arrojaron que los magistrados Rodolfo González, Florentín Meléndez, Sidney Blanco, Belarmino Jaime y María Luz Regalado se consolidaron como un bloque unánime en el pleno de la Corte, coincidieron uno o más en sus aprobaciones entre el 60 % y el 70 % de las veces.

Meléndez, Blanco y Jaime mantuvieron una coincidencia entre 64 % y 86 % de las votaciones. Estos tres acompañaron a González en más del 76 % de sus votaciones, situación que no ocurrió a la inversa: González fue el más cauto del grupo para acompañar las decisiones, pues promedia un 50 % de votos coincidentes con cada uno de estos tres magistrados.

“En una cosa siempre hemos estado de acuerdo, cuando están de por medio los intereses del país, siempre vamos a ver que se protejan. Lo mismo pasaba en Corte Plena, cuando veíamos que llegaba un juez corrupto, nadie de los cinco tenía duda en decir que había que sancionar”, dijo el magistrado Belarmino Jaime para justificar los acuerdos.

Según explicó González, con sus colegas también usaron minutos de las sesiones de la Sala de lo Constitucional para discutir asuntos de Corte Plena y uniformar los criterios.

En el caso de la magistrada presidenta de la Sala de lo Civil, María Luz Regalado, quien también finaliza su período este 15 de julio, su relación en las votaciones es un caso muy particular. Es, junto a Doris Luz Rivas, la magistrada que más votaciones acompañó en el pleno. Fuentes de la Corte la describen como una mujer que buscó consenso con todos los magistrados, y que por tal razón no encontró problema para separarse de algunas votaciones. Regalado está en la lista final de 30 candidatos a la Corte para otro período.

Los datos de Regalado son muy parecidos al tipo de votación que realizó el magistrado presidente de la Corte, Armando Pineda Navas, quien fue electo en 2013 para sustituir al magistrado cercano al FMLN Salomón Padilla. Pineda Navas figura con una gran dispersión en sus votaciones acompañando diferentes grupos de magistrados, pero se sumó con su voto casi la mitad de las veces en las que los cuatro constitucionalistas votaron en bloque a favor de algo.

El bloque de magistrados de 2009 (los cuatro de la sala y Regalado) tuvo que negociar alianzas durante su gestión. Cada tres años la Asamblea Legislativa renueva cinco de los 15 magistrados de la Corte y los elige por un periodo de nueve años. De manera que el bloque saliente cambió tres veces sus alianzas en el pleno.

Los cinco magistrados de 2009, debido a que en la mayoría de casos fueron acompañados por María Luz Regalado, necesitaron siempre tres votos adicionales para lograr aprobar mociones en el pleno.

En la gestión actual, 2015-2018, los votos han sido alcanzados con los apoyos repetitivos, que superan el 60 % de coincidencias con alguno de los constitucionalistas; de la magistrada presidenta de la Sala de lo Contencioso Administrativo, Dafne Sánchez; y Armando Pineda Navas. Un tercer posible aliado ocasional ha sido encontrado en el magistrado Leonardo Murcia, quien está apenas por debajo de la línea del 60 % de las coincidencias.

La generación de magistrados electos en 2015, conformada por Sergio Luis Rivera Márquez, Dafne Sánchez, Paula Velásquez, Óscar López Jerez y Leonardo Murcia, no han sido aliados a ciegas de los constitucionalistas. Todos estos magistrados votaron en contra de más de la mitad de ocasiones en las que los cuatro constitucionalistas dieron su voto a favor.

Entre 2012 y 2015, los cinco magistrados salientes encontraron aliados “ocasionales” , nunca tuvieron certeza de quiénes podrían respaldar sus mociones, debido a que no existió con ningún magistrado un acompañamiento por encima del 60 % de coincidencias. En dicho pleno, los constitucionalistas tomaron decisiones conjuntas con Rosa María Fortín, Doris Luz Rivas, Lolly Claros y Ovidio Bonilla, en la línea del 50 % de las votaciones. El bloque de 2009 protagonizó amplios debates, algunos de ellos confrontativos, con sus colegas de la generación de 2012-2015.

Esta dispersión en las decisiones puede explicarse por la inconstitucionalidad del nombramiento del exmagistrado Salomón Padilla, emitida en 2013 por su vinculación material con el FMLN. Esta crisis permitió que los magistrados ajenos a la generación de 2009 crearan una oposición.

En este pleno, cuando el bloque de los cuatro constitucionalistas votó junto por aprobar una moción, los que menos coincidieron fueron los magistrados Miguel Alberto Trejo y Mario Francisco Valdivieso, con nueve aprobaciones; y Évelyn Roxana Núñez con ocho aprobaciones. Mientras que Rosa María Fortín y Lolly Claros votaron casi siempre juntas, acompañando cerca de la mitad de las veces que se bloqueó al grupo de constitucionalistas.

En cuanto al pleno de 2009-2012, en el que iniciaron los magistrados constitucionalistas, en este período la información de los dos últimos dos años permite ver una alianza repetitiva con los exmagistrados Miguel Ángel Cardoza y Marcel Orestes Posada. La cual fue complementada, según fuentes de la Corte, por la magistrada Mirna Perla.

Los magistrados de la generación de 2009 terminan su gestión hoy, con ello se va un bloque que ha mantenido criterio unánime impulsando temas como investigaciones de la Sección de Probidad, inhabilitación de jueces corruptos, austeridad dentro del Órgano Judicial; entre otros.

 

Mal funcionamiento

En las sesiones de martes y jueves del pleno, según la muestra estudiada, los magistrados dedicaron más un tercio de las votaciones en los últimos años a temas que se pueden categorizar como nombramientos de jueces y casos “administrativos”, es decir, decisiones sobre movimientos de personal, apoyos de recursos, respuestas institucionales, actividades dignas de una gerencia.

“A veces pasamos toda la mañana discutiendo un punto de agenda de un tema administrativo, y eso puede ser un problema de funcionamiento de la Corte... Hay días de solo firmar”, explicó el magistrado González.

Los magistrados salientes señalaron que hay trámites anacrónicos en la Corte, como la firma de los magistrados a 200 expedientes mensuales para acreditar abogados o como que la burocracia en el proceso de suspensión de un abogado llegue a retrasar los efectos de la decisión hasta seis meses.

Al margen de estas decisiones, se establecen otros dos grandes grupos de tipos de votaciones: la administración disciplinaria de jueces y abogados; y los trámites de procedimientos judiciales, tales como extradiciones, solicitudes de información al extranjero, indultos, conmutaciones de pena, entre otros. Estos dos grupos de decisiones se tomaron con un promedio de nueve o 10 votos.

Las votaciones de estos asuntos implicaron controversia, porque tendían a cerrarse con ocho o nueve votos cuando se trató de remociones de jueces, excusas, sanciones menores a jueces o abogados, casaciones de procesos judiciales, permisos de jueces y destituciones.

Tres años atrás, el pleno empezó a tomar un nuevo tipo de decisiones, respecto a ordenar o no juicios por indicios de enriquecimiento ilícito en los casos de análisis patrimoniales de funcionarios realizados por la Sección de Probidad. En el período revisado por este medio se llevó al pleno 82 veces discusiones de asuntos referentes a casos de Probidad.

En estos casos descritos, junto a elementos administrativos como aprobaciones de bonos u honorarios, existieron amplios debates que muestran diferencias ideológicas y personales entre los magistrados titulares. Gritos, insultos y hasta amenazas constan en las grabaciones de las sesiones, que de un tiempo acá están plagadas de censuras de la Unidad de Acceso a la Información Pública de la Corte.

No existió, según los datos revisados, una relación entre los apoyos políticos que recibieron los magistrados antes de ingresar a la Corte con los bloques de votación. Es decir, los que fueron apoyados por los partidos de derecha no se aliaron con los demás que recibieron apoyos de la derecha, ni los que fueron apoyados por los partidos de izquierda se consolidaron como bloque con el resto respaldado por la izquierda.

Los datos analizados y fuentes de la Corte confirman que los bloques de magistrados que votaron juntos en las plenarias fueron coyunturales y muy dispersos respecto a los temas a tratar.

Esa dispersión, según fuentes de la Corte consultadas, se explica porque los magistrados se aliaron según coyuntura y también según intereses. Por ejemplo, magistrados que en el pasado fueron jueces solían formar bloque en decisiones que afectaran a miembros de la judicatura.

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