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Más de cuatro décadas de entrega humanitaria que inició en tiempos difíciles

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Por su altruismo.  Eduardo Flores recibió recientemente el Zenzontlat de Plata, como un reconocimiento a su labor humanitaria.

Por su altruismo. Eduardo Flores recibió recientemente el Zenzontlat de Plata, como un reconocimiento a su labor humanitaria.

Más de cuatro décadas de entrega humanitaria que inició en tiempos difíciles

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Eduardo Flores Martínez es reconocido en la seccional de la Cruz Roja Salvadoreña de Sonsonate como la persona que se ha mantenido desempeñando labores de socorrismo durante 45 años y espera seguir cumpliendo con su misión hasta que Dios se lo permita.

La voluntad de realizar labor humanitaria es de familia, ya que su hermana mayor, Zoila Haydeé Flores, también estuvo en la Cruz Roja varios años, pero tuvo que salir hace unos años debido a la edad.

Guayo, como lo conocen sus demás compañeros al que es hoy el jefe de brigada de socorristas voluntarios, entró a los 19 años a la institución, y a sus 64 años de edad ya cumplió 45 en la Cruz Roja.

Eduardo Flores recuerda haber participado en labores de rescate en el terremoto de 1980 en Guatemala, cuando de la seccional de la Cruz Roja de Sonsonate lo enviaron al municipio de Zacapa.

Los terremotos de 2001 en El Salvador también los vivió como el responsable de haber ido a colaborar en varios puntos del país en el rescate de personas.

Además, durante las tormentas que han afectado al país en los últimos años, siempre ha participado como miembro de las brigadas de rescate y apoyo a los afectados.

El socorrista sonsonateco cuenta que entró en 1972 a la Cruz Roja en busca de salvarse de ir a cumplir el servicio militar obligatorio en esa época.

“En ese tiempo reclutaban a los jóvenes para ir al cuartel, pero a los que pertenecieran a la Cruz Roja estaban libres del servicio militar”, recuerda.

Señala haber descubierto desde muy joven la ayuda humanitaria de forma voluntaria, en una época cuando había unos 60 altruistas.

Por su tiempo de servicio también ha sido jefe departamental de socorrismo. “Yo sigo en la Cruz Roja y voy a dejarla hasta que Dios me lo permita”, reafirma Martínez.

Señala que en la actualidad la institución humanitaria cuenta con pocos voluntarios debido a que como no reciben ninguna retribución económica las personas no se acercan a ser precisamente voluntarios.

Considera que esta es una vocación de servicio a los demás, ya que él destina parte de su tiempo a la institución y cuando se trata de emergencias se entrega por completo. No tiene un trabajo formal, se dedica a la venta de billetes de lotería en las cercanías del parque Rafael Campos de la ciudad de Sonsonate y desde allí siempre está dispuesto a atender el llamado de emergencia cuando la Cruz Roja se lo pide.

Por su entrega y disponibilidad en la institución humanitaria por 45 años, el Comité de Festejos Patronales de Sonsonate le entregó en enero de este año el Zenzontlat de Plata, como un reconocimiento a sus casi cinco décadas de labor humanitaria en la Cruz Roja Salvadoreña de la cabecera departamental.

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  • Sonsonateco de bien
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