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Masiva renuncia de policías durante 2018

Un informe de la Oficina de Información y Respuesta de la PNC da cuenta de la gran cantidad de bajas. Agentes dicen temer ser víctimas de la violencia.

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Antonio aún teme que lo maten, aunque reconoce que el miedo a ser atacado era mayor hace dos años, cuando vestía el uniforme de la Policía Nacional Civil (PNC). Asegura que la idea de renunciar se hizo más fuerte después de enterarse del homicidio de su amigo Víctor, otro agente policial que fue hallado muerto en Soyapango, en julio de 2017.

"Sé que cuando uno viste de azul hay un riesgo de morir, siempre tuve claro que eso es parte del trabajo de ser policía; pero lo que no admito es que las autoridades no hayan hecho nada para detener esos ataques que sufrieron los compañeros. Ni lo hicieron ni lo harán nunca", dice Antonio mientras acomoda unas pastas dentales sobre una desteñida manta en una céntrica calle de San Salvador.

Antonio (nombre cambiado por seguridad) es uno de los 547 policías que renunciaron durante el año pasado, según la información de la Oficina de Información y Respuesta (OIR) de la PNC. Se trata de la cifra más alta de renuncias de la institución en los últimos seis años (ver infografía).

La mayoría de policías que decidieron irse, según el documento oficial, tenían el cargo de agentes (501), seguidos por cabos (20) y sargentos (13). También figuran en la lista 10 subinspectores y tres inspectores.

"Es por miedo a que a uno lo maten, sobre todo por la espalda. Porque te pueden pegar donde sea y como sea", dice Antonio para explicar que los policías luchan contra un enemigo que parece estar en todos lados.

Una amenaza que se ha concretado con el homicidio de diez policías en los primeros meses de este año, durante 2018 fueron 32 y las cifras oficiales reportaron 45 bajas de la PNC por violencia durante 2017. Entre ellas, el agente Víctor Alcides Díaz Nolasco, de 30 años, que fue hallado en el kilómetro 21 de la autopista Este-Oeste (conocida como "carretera de Oro"). La PNC confirmó que el cuerpo estaba desmembrado.

Las investigaciones arrojaron que Díaz Nolasco fue privado de libertad en La Campanera, una colonia ubicada cerca del cantón El Limón, donde estaba destacado. Allí lo mataron, lo desmembraron y luego fue trasladado en un vehículo a la carretera para lanzarlo a la calzada.

La mayoría de ataques a policías en estos últimos años, de acuerdo con las autoridades, han ocurrido cuando gozaban de sus días libres entre un turno y otro. Fueron asesinados en los patios de sus casas, mientras cortaban mangos, adentro de autobuses, cuando viajaban en motocicletas y hasta cuando caminaban con sus hijos camino a la escuela.

Las autoridades han explicado que los atentados contra policías, militares y custodios responden a momentos específicos promovidos por las pandillas para "presionar a los que toman las decisiones en materia de seguridad pública". El más reciente "momento coyuntural" ocurrió a mediados de enero pasado, cuando el Gabinete de Seguridad se declaró en emergencia por los constantes ataques a policías.

El ministro de Justicia y Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, vinculó los ataques a una presión de la Mara Salvatrucha (MS-13), por la proximidad de las elecciones, por recuperar beneficios que gozaron en el pasado: "El crimen organizado buscará en este período incidir en las decisiones que las autoridades tomen. Buscará particularmente incidir en que se les regresen los beneficios penitenciarios".

Buscan asilo

La amenaza que sienten muchos policías de ser víctimas de homicidio es lo que estaría detrás de las renuncias masivas, según lo estima Marvin Reyes, secretario del Movimiento de Trabajadores de la PNC. Asegura que muchos de quienes han renunciado emigran principalmente para Estados Unidos, aunque también a Canadá y otras partes del mundo.

Según sus cuentas, el año pasado hubo al menos 110 agentes que decidieron renunciar a la PNC y luego partir como indocumentados hacia EUA. Es, según Reyes, el único camino que les queda por el abandono de las autoridades y porque la policía es vulnerable a las pandillas.

Muy pocos casos de policías que renuncian deciden seguir el camino del asilo formal. Un informe de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) da cuenta de que durante 2017 recibió cinco denuncias de agentes por considerar que se habían violentado sus derechos. Según el informe de la Procuraduría, para el año pasado, las denuncias de policías aumentaron a ocho.

Las razones que los agentes expusieron ante la Procuraduría son amenazas a muerte, desplazamiento forzado e incumplimiento de garantía.

La PDDH resume las denuncias así: "Para el año 2017, se registra que un caso tramitaba asilo de manera personal y requería la certificación de la denuncia, tres no solicitaron ayuda para el trámite y uno sí realizó la petición de ayuda. Para 2018, cuatro casos solicitaron la ayuda para el trámite de asilo".

El subdirector de investigaciones, Martínez Marín, dijo recientemente que la renuncia de agentes no le preocupa a la corporación policial porque se trata de algo normal, por lo que no se trata de un tema conflictivo en el interior de la PNC.

Sin embargo, Antonio considera que muchos de sus compañeros que decidieron seguir vistiendo de azul han comenzado a evaluar retirarse, porque siguen sin tener garantías de protección o planes diferentes en la Policía.

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