Matan a cuatro hombres en San José Guayabal en onceava masacre del año

Dos futbolistas, un jornalero y un estudiante de noveno grado fueron las víctimas. Ninguno de ellos tenía antecedentes policiales.
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Iniciativa.  El ministro Lara (derecha) ayer junto con el ministro de Gobernación, Arístides Valencia, y el secretario jurídico de la Presidencia, Rubén Alvarado (izquierda).

Iniciativa. El ministro Lara (derecha) ayer junto con el ministro de Gobernación, Arístides Valencia, y el secretario jurídico de la Presidencia, Rubén Alvarado (izquierda).

Matan a cuatro hombres en San José Guayabal en onceava masacre del año

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Cuatro personas fueron asesinadas entre el martes en la noche y ayer en la madrugada en el sector del puente de Las Hamacas, caserío El Sereto, cantón La Cruz, en San José Guayabal (Cuscatlán). Es la segunda masacre –homicidios con tres o más víctimas– cometida en ese departamento este año y la onceava en todo el país, durante 2015.

Familiares y vecinos identificaron a las víctimas como Francisco Guzmán Hernández, un estudiante de noveno grado, de 17 años; los hermanos Douglas Amílcar y Manuel Alfredo Pérez Figueroa, de 22 y 23 años, respectivamente, trabajadores de una fábrica de tela; y Manuel Tomasino Rivas, un jornalero de 28 años.

Los cuatro regresaban de participar en el último día de un novenario de cabo de año, una tradición católica que consiste en organizar rezos, durante nueve días, en memoria de fallecidos. En esta ocasión, la comunidad conmemoraba a un hombre que murió en un accidente de construcción, según relataron los vecinos.

El lugar donde rezaban estaba aproximadamente a una hora y media de camino, a pie, desde el lugar donde encontraron sus cadáveres, relatan conocidos de las víctimas. Fuera de la escena que la Policía Nacional Civil (PNC) delimitó con cinta amarilla habían unos 20 vecinos, dos niños y una decena de periodistas.

Las circunstancias en que se produjo el asesinato permanecen como incógnitas. Una versión indica que los presuntos asesinos, un grupo de unas 15 personas, según la PNC, sacaron a los cuatro hombres del lugar donde rezaban. Otra posibilidad es que los hayan estado esperando y los interceptaran en el camino. La policía no tiene testigos presenciales del rapto.

Los cuatro hombres fueron amarrados de pies y manos, con una cinta de nylon verde. Tenían heridas de arma blanca en el cuello, es decir que fueron degollados.

“Consideramos que en horas de la madrugada fue el hecho. Tenemos algunos indicios donde probablemente resolvemos el caso (a nivel policial). Pero todavía estamos en proceso de investigación. No se ha confirmado que las víctimas pertenezcan a uno de estos grupos (pandillas). Probablemente sí, pero estamos en proceso”, dijo un investigador policial.

Los habitantes de la zona no los recuerdan como pandilleros. Guzmán, de quien la fiscalía dice que tenía 20 años, alternaba sus estudios en el Centro Escolar San Francisco de Asís con jugar como portero en el San Antonio Salitre, un equipo de fútbol que se enrolaba en los torneos organizados por la municipalidad. Compartía equipo con Rivas, quien jugaba de delantero, según algunos de sus compañeros de equipo.

Ninguna de las víctimas tenía antecedentes policiales, aunque un investigador en la zona dijo que sospechaban que las víctimas simpatizaban con alguna pandilla. La escena del crimen de los hombres está situada en medio de un territorio en disputa de pandillas.

“La población podría tener una versión, pero nosotros, con las pesquisas que se están haciendo, llegamos a una posible conclusión de que, sí, pueden tener alguna vinculación”, dijo el investigador.

Las personas en la escena especulaban sobre los motivos del cuádruple homicidio. “Ahora los matan porque no se hacen al lado de ellos”, dijo una persona. “Pueden ser solo simpatizantes (de una pandilla), pero los de la otra quizá sí lo agarraban en serio”, dijo otro de los vecinos.

Otro joven apuntaba a la criminalización de ciertas prendas de vestir que hacen las pandillas, por considerarlos rasgos distintivos de sus miembros: “Uno de deportista anda lo más cómodo posible. No por cómo se vistan, modas o tenis, significa que sean pandilleros”, dijo.

Hubo, al menos, otros ocho homicidios ayer, en todo el país, incluido el hallazgo de dos cadáveres desmembrados en San Dionisio, Usulután. El pasado 27 de enero, cinco trabajadores municipales fueron asesinados en Santa Cruz Michapa, Cuscatlán.


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