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Materia orgánica convertida en progreso

Jóvenes del Instituto Nacional Dulce Nombre de María de Chalatenango, que forma parte del Servicio Social Estudiantil de LPG, realizan proyectos de compostaje y reciclaje que se han convertido en oportunidades para ayudar a su instituto y a la comunidad.
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Grupo ambiental.  Jóvenes de segundo año de bachillerato del Instituto Nacional Dulce Nombre de María, en Chalatenango, participan en proyectos medioambientales de compostaje en apoyo a la comunidad.

Grupo ambiental. Jóvenes de segundo año de bachillerato del Instituto Nacional Dulce Nombre de María, en Chalatenango, participan en proyectos medioambientales de compostaje en apoyo a la comunidad.

Reciclaje.  Los estudiantes también se encargan de recoger el material que se reciclará. Después, lo venden y lo obtenido lo donan al instituto o a la comunidad.

Reciclaje. Los estudiantes también se encargan de recoger el material que se reciclará. Después, lo venden y lo obtenido lo donan al instituto o a la comunidad.

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Las hojas de los árboles que se encuentran en el patio y las canchas del Instituto Nacional Dulce Nombre de María, en Chalatenango, no solo sirven de sombra, cuando caen también ayudan a los alumnos de segundo año de bachillerato general a realizar proyectos a favor del medio ambiente, como el compostaje, es decir, reutilizar los desechos orgánicos para transformarlos en abono y tierra preparada, que luego podrá comercializarse fuera de la cabecera departamental. Este proyecto es una iniciativa de los directores de este instituto y ya lleva tres años realizándose de una manera exitosa.

Germán Hernández, subdirector de dicha institución, afirma que estas actividades tratan de incluirse en las asignaturas para que los jóvenes aprovechen y aprendan a preservar el medio ambiente. “Estamos conscientes de que es un proceso largo, porque a veces dura de cinco a seis meses en lograr sacar un solo costal de tierra, pero esta tierra es rica en nutrientes porque es puro material orgánico y descompuesto”, mencionó.

La tarea para los estudiantes inicia al momento de recolectar las hojas, seleccionarlas, limpiarlas y luego colocarlas en un lugar destinado para ello. Posteriormente, deben de estar pendientes de echarles agua y moverlas constantemente, pues según explicó el subdirector el proceso de descomposición de las hojas dura aproximadamente ocho días.

Los alumnos realizan esta tarea con mucho ánimo y responsabilidad, pues para ellos significa una oportunidad para colaborar con el medio ambiente de su departamento, ayudar a su comunidad y obtener ganancias.

“Yo les digo a los docentes que ayuden a impulsar estos proyectos en sus centros educativos, para que los alumnos los conozcan y los pongan en práctica ya que les ayudará en las asignaturas y en su vida”, mencionó Edgardo Antonio Girón Fuentes, alumno de segundo año de bachillerato general.

Para Jennifer Marisela Alas, de 17 años, alumna de segundo año general, estas actividades son primordiales para conocer técnicas y saberlas utilizar para sacar el mayor provecho posible: “Esta es una excelente oportunidad, porque me permite conocer cómo cuidar nuestros suelos y al venderlo (abono) nos da ingresos para ayudar a nuestra institución”.

Esta joven también colabora impartiendo charlas a la gente del municipio. “Al in_iciar el año se crean grupos de la materia de Seminarios, donde damos charlas a los pobladores para que aprendan a mantener el municipio limpio y en buen estado. Este año quise dedicarme al compostaje, porque me parece una oportunidad para cuidar la tierra y es un trabajo arduo, pues el abono tiene que llevar desechas completamente todas las hojas”, dijo.

Los estudiantes que están incluidos en este proyecto ambiental también realizan proyectos de reciclaje, donde colaboran con limpieza de calles, separación de botellas y posterior venta del material recolectado.

“Lo que se hace es buscar ciertos materiales en las comunidades, separarlos y colocarlos en la cancha del instituto. Luego, todos los alumnos ayudan a aplastarlos; se recolectan en sacos grandes y se llevan a vender fuera del municipio. Con la venta de cada saco compramos instrumentos de enseñanza y de cocina que dejamos a nuestra institución educativa”, finalizó el subdirector.

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