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Me conmovió no poder ayudar a familias llorando”

Uno de los miembros de USAR, que viajó a México para realizar labores de rescate a causa del terremoto, cuenta su experiencia.
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Juan Manuel Carranza   Cargo:  Bombero de Usulután, miembro de USAR  Trayectoria:  Desde hace 20 años es bombero y en 2010 entró a formar parte de USAR. Ha realizado labores de rescate en Ecuador y México.

Juan Manuel Carranza Cargo: Bombero de Usulután, miembro de USAR Trayectoria: Desde hace 20 años es bombero y en 2010 entró a formar parte de USAR. Ha realizado labores de rescate en Ecuador y México.

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Juan Manuel Carranza tiene 39 años de edad y es parte del Cuerpo de Bomberos de la estación de Usulután, departamento del cual es originario y donde reside. Fue uno de los 25 miembros del Grupo de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) que participaron en labores de rescate y de remoción de escombros en México, luego del último sismo reportado. No es novato en la labores de rescate, ya que anteriormente estuvo en Ecuador en una misión similar.

Pero en su hoja de vida lo que más destaca es haber sido el encargado de rescatar el 30 de mayo de 2012 a Dagoberto Moya, quien estuvo atrapado por tres días en un agujero en el interior de una vivienda en la colonia Milagro de La Paz, de San Miguel, cuando construía un pozo.

¿Qué clase de trabajos realizaron en México?

Se nos asignaron lugares, porque habían muchos miembros de rescate como israelitas, españoles, estadounidenses, panameños y hondureños, por lo que a todos nos designaban distintos sectores. Desafortunadamente no encontramos personas que estuvieran con vida, entonces un poco vino a desilusionar porque el objetivo que teníamos no se alcanza, pero ellos (autoridades mexicanas) reconocieron nuestra labor.

¿Cómo valora la experiencia de su participación en México en esas labores?

Al llegar empezamos a ejercer labores que las autoridades mexicanas nos encomendaron, utilizamos todo el equipo necesario. Ingresamos a edificios de seis niveles que estaban completamente aplastados, sacamos una gran cantidad de materiales.

¿A diario cuántas horas trabajaron?

Se elaboraba el trabajo por grupo, para mantener enérgicamente a todos los miembros, por lo que a algunos se les daba descanso, pero habían días que llegábamos hasta las 11 de la noche.

¿Qué es lo que más le impactó de lo que observó en México?

Tengo algo de experiencia porque estuve apoyando labores de búsqueda antes en Ecuador. Pero lo que a mí me conmovió fue no poder ayudar a los familiares que están llorando y no poder decir, bueno, ¡aquí tengo una persona! Uno se siente comprometido a seguir trabajando arduamente para darle solución y ayudarles a encontrar a sus familiares.

¿Aparte de Ecuador y México, le ha tocado ir a realizar labores similares a otro país?

He estado en algunos simulacros en Honduras, he ido a capacitaciones a Costa Rica, en las cuales he tenido la oportunidad de compartir con otros compañeros que tienen otras capacidades o experiencias.

¿Qué diferencia hay en la experiencia que tuvo al rescatar a Dagoberto Moya en San Miguel y la participación reciente en México?

Ahí (en San Miguel en 2012) fue un tanto diferente el escenario. Era un escenario nunca antes visto, porque era una especie de agujero que terminaba en una forma de embudo, entonces cualquier escombro que se moviera podía provocar la muerte de esa persona y en tres oportunidades se nos quedó cubierta la víctima de escombros. Llegábamos a un momento que le pasábamos una manguera para que respirara, mientras rápidamente quitábamos escombros, pero por suerte lo sacamos con vida.

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