"Me he ido como cuatro veces a tragantes, una vez me incapacitaron cinco días": Gustavo, el estudiante universitario no vidente que sueña con hacer una diferencia

El joven estudiante de periodismo sueña con lograr que los medios de comunicación introduzcan en sus canales de difusión el sistema braille, notas periodísticas en audio y mensajes en lenguaje de señas en sus canales informativos.

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Foto: LPG/Jorge Carbajal

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Su nombre es Gustavo Morán, tiene 31 años, y acaba de culminar su tercer año de estudios de licenciatura en Periodismo en la Universidad de El Salvador (UES). No es un estudiante común. En el año 2009, perdió su visión de manera total, luego de sufrir un accidente de tránsito en la carretera al puerto de La Libertad.

Nueve días en coma, varias cicatrices en su cabeza, cara y en el resto del cuerpo y ceguera total fueron el saldo de aquel percance de carretera. Gustavo "volvió a la vida" luego de ser atendido por los médicos del hospital Zacamil. Tenía 19 años cuando su existencia cambió, ya que tuvo que comenzar de cero esta que era su segunda oportunidad de vivir, pero ahora sin el sentido de la vista.

Gustavo nació con su vista normal, pero la perdió luego del accidente. Foto: Cortesía.

Gustavo terminó de recuperarse en su casa y luego ingresó a la Escuela de Ciegos "Eugenia de Dueñas", donde aprendió el sistema de escritura y lectura braille, también conocido como cecografía.

Pronto empezó a delinear su futuro. Como desde pequeño le gustaba el deporte y, más tarde, se sintió atraído por el periodismo deportivo, una vez recuperado del accidente buscó un lugar donde comenzar a aprender sobre comunicaciones, locución, televisión y radio. Fue así como llegó a la Escuela de Artes y Comunicaciones (COMSAL).

En ese lugar estudió un diplomado por medio del cual comenzó su aprendizaje en el campo de las comunicaciones. "Nadie creía en mí por ser ciego, pero el licenciado Oswaldo Ruiz creyó en mí, me dio la oportunidad de aprender en su escuela y me dijo que podía llegar muy lejos", comentó Gustavo.  Ahí aprendió a escribir guiones de radio y televisión, a producir y a editar vídeos, y se desarrolló especialmente en la locución.

Sin embargo, ante la necesidad de empezar a ganarse la vida, el primer trabajo en su nueva vida no era precisamente en el área de estudio que le atraía. En el año 2011, luego de comenzar su recuperación y capacitación en la Escuela de Ciegos, comenzó a trabajar en la Zona Franca de San Bartolo, empacando camisas. "Trabajaba y comencé a estudiar, pero solo podía llevar una materia, ya que salía a las 3:00 del trabajo, luego me iba a la universidad y solo podía llevar una materia, de las 5:00 a las 6:00 de la tarde, ya que hasta esa hora dan clases", agregó.

Su familia lo apoyó y, luego de trabajar en la zona franca algún tiempo, renunció para meterse de lleno en los estudios universitarios. Hoy viernes, el joven cierra su tercer año de estudios y, en 2022, comenzará el cuarto, en una carrera que es de cinco años.

El joven, originario de Soyapango pero que ahora vive en San Salvador, se ha propuesto finalizar sus estudios y convertirse en licenciado en Periodismo. Y tambén tiene otras metas y proyectos. Junto a otros dos amigos, uno de ellos conocedor del lenguaje de señas y otro que conoce sobre comunicaciones, se han propuesto en trabajar en un proyecto de inclusión de personas con discapacidad visual, auditiva y motriz.

"La idea es que se nos tome en cuenta. Yo he tocado puertas varias veces y no me toman en cuenta por tener mi discapacidad visual. Cuando comencé a estudiar, solo el licenciado Ruiz me dio fuerzas para estudiar en su escuela, luego ingresé a la universidad, pero aquí hace falta mucho, solo contamos con una Unidad de Inclusión que funciona en la Biblioteca Central, pero yo quiero desarrollar otros proyectos", explicó.

Para cumplir con sus obligaciones estudiantiles, Gustavo se apoya en programas de computación que traducen textos escritos en braille en audios, así como con otras aplicaciones como Talkback, una audioguía con comentarios hablados de cada menú y vibración para navegar. La tecnología también le permite interactuar con compañeros de estudio y con maestros. Con estos y otros recursos espera llevar a cabo proyectos en beneficio de la comunidad con discapacidades.

Gustavo hace uso de la tecnología para solventar distintas necesidades. Foto: LPG/ Jorge Carbajal

Las dificultades de las personas con alguna discapacidad están, especialmente, en la falta de medios y accesos que les faciliten su aprendizaje, su desplazamiento, su seguridad, sus rutinas en general, dice. "No queremos la comprensión ni dar lástima, nosotros somos capaces, pero no hay apoyo del gobierno, hace falta mucho, en las universidades, escuelas, en las calles hay obstáculos. En mi caso me he ido como cuatro veces a los tragantes y me he golpeado todo, una vez me incapacitaron cinco días", dijo.

Pasar una carretera, también. "Aquí los autos paran cuando va una joven bonita, pero por personas como nosotros no detienen la marcha, ni por una embarazada. En mi caso no me han atropellado, pero cuando he estado cerca, los carros han dado grandes frenazos", explicó.
Caerse, golpearse en postes, en cables, rótulos y caer en tragantes es solo una parte de los muchos problemas de ser invidente en El Salvador.

Sin embargo, el joven está convencido de que estos son nuevos tiempos y que, a pesar de los obstáculos, se siente con la capacidad de desarrollar un trabajo en medios de comunicación, orientado para que personas invidentes o con discapacidad auditiva se puedan informar, al igual que lo hacen el resto de personas.

Con 25 aprobadas de las 46 materias que tiene su carrera, el joven estudiante cree que logrará su misión de graduarse de licenciado, ya que quiere demostrar que, a pesar de que el accidente de tránsito le cambió la vida, tiene la fuerza y el deseo para salir adelante. Antes que él, la UES graduó a otro estudiante invidente, quien en estos momentos trabaja en una institución estatal.

Gustavo quiere trabajar para aportar a la economía de su familia. Dice no querer ser "una carga" para el gobierno ni para la sociedad. Actualmente, el joven está produciendo material audiovisual con enfoque inclusivo y en una de sus materias universitarias elaboró un diario en braille. "No llevaba fotos, pero le agregué dos figuras en relieve, una que era el logo de la Minerva, de la UES, y el logo del periódico que elaboré, que era un torogoz. Ese periódico está en la biblioteca de la universidad, y quiero hacer más proyectos para donarlos y que sirvan para otros estudiantes que vengan a la universidad y que tengan discapacidad", apuntó.

Pero las actividades de Gustavo no terminan ahí. Pronto comenzará a enseñar braille a un niño de 12 años, quien también padece discapacidad visual, y vive en el volcán de San Salvador. El niño nunca ha estudiado. "Un profesor me comentó de su caso y lo fui a visitar. Voy a comenzar a viajar al volcán para enseñarle braille, ya que dice el niño que él creía que era la única persona ciega que había en el país y que nunca se podía llegar a leer ni escribir", finalizó.      

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  • Universidad de El Salvador
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