Médicos: Cambio de eritropoyetina beta es más por economía

Con la beta no hay riesgos de sufrir aplasia medular, pero ISSS cambiaría a alfa. Además de implementar la alfa, la dosis debe aumentar un 30 % para que haga efecto. Creen que es cuestión de ahorros.
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Firmes.  Expertos en la materia, dos nefrólogos de renombre, dieron su postura respecto de la eritropoyetina beta, la cual consideran como la mejor para los pacientes en hemodiálisis. El ISSS quiere cambiarla por la alfa.

Firmes. Expertos en la materia, dos nefrólogos de renombre, dieron su postura respecto de la eritropoyetina beta, la cual consideran como la mejor para los pacientes en hemodiálisis. El ISSS quiere cambiarla por la alfa.

Médicos: Cambio de eritropoyetina beta es más por economía

Médicos: Cambio de eritropoyetina beta es más por economía

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Médicos nefrólogos de El Salvador confirmaron a LA PRENSA GRÁFICA que la eritropoyetina beta, indicada para pacientes en hemodiálisis en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), es la indicada para mantener su salud de una manera estable, ya que consideran que migrar a una alfa generaría anticuerpos en los pacientes, exponiéndolos a que puedan sufrir aplasia medular: esto haría que su cuerpo deje de reconocer la eritropoyetina, no produzca glóbulos rojos jamás y se vuelva dependiente de transfusiones para toda su vida.

Los doctores argumentan que en nefrología lo normal es quedarse con la eritropoyetina con la que se inició el tratamiento. El ISSS tiene 14 años de estar proporcionando eritropoyetina beta, por lo que “venir ahora a cambiar a un paciente de una beta a una alfa es antiético”. “No existe ningún estudio en el mundo donde diga cómo migrar de una beta a una alfa. Si el paciente migra de una beta a una alfa, puede generar anticuerpos y produciría una resistencia total a una eritropoyetina”, dijo uno de los nefrólogos, quien pidió el anonimato.

Uno de los efectos adversos con los que ha sido relacionada la eritropoyetina alfa es que hace algunos años se vio relacionada con casos de aplasia medular; de hecho, en 2002 la alfa fue contraindicada para uso subcutáneo en los Estados miembros de la Unión Europea en pacientes con insuficiencia renal crónica (IRC), debido a un aumento en la frecuencia de aplasia pura de células rojas inducida por anticuerpos antieritropoyetina (PRCA), y además, quitada del listado oficial de medicamentos del ISSS por eventos adversos en pacientes en 2003 en el país.

Esos son los resultados adversos que no esperan sufrir los pacientes del Centro de Hemodiálisis del ISSS que alzaron su voz para ser escuchados e impedir el cambio de medicamento.

“Nuestra solicitud es que declaren desierta la licitación antes de que por una decisión basada en un tema meramente económico pongan en riesgo nuestra vida al intercambiarnos a un medicamento que no es seguro para nuestra condición”, dijo en su momento el presidente de la junta directiva de pacientes de hemodiálisis, Omar Vásquez.

Hay documentos en los que el jefe del Departamento de Planificación Estratégica en Salud, doctor Jónathan Hernández, en respuesta a la solicitud hecha en la Oficina de Información y Respuesta (OIR) n.º 2117/2015, dice: “Los pacientes no se deben cambiar a otra proteína eritropoyética debido a que los anticuerpos pueden reaccionar de forma cruzada”. Por ello es que los directivos de pacientes de hemodiálisis consideran que el cambio puede generarles aplasia pura de células rojas, siendo condenados a transfusiones sanguíneas de por vida.

Cabe destacar que la eritropoyetina beta no tiene bioequivalentes, mientras que de la alfa sí, por lo que hay precios muchísimo más baratos. Por ejemplo, en el sector privado la Recormon 4,000 unidades (original de la eritropoyetina beta) puede costar $100 y la Eprex 4,000 unidades (original de la alfa) ronda los $50; sin embargo, hay precios mucho menores de bioequivalentes de alfa, incluso pueden llegar a valer hasta $5.

En el Seguro Social no utilizan la ampolla precargada de 4,000 Recormon: compran frasco de 50,000 unidades que se dosifican con jeringa a cada paciente y también Mircera, una versión moderna del Recormon que ya no se aplica cada semana, sino cada mes, siendo mucho más cómodo para el paciente.

“Una dosis de Mircera vale (costo) por cuatro de la que se ponía semanal... El gasto aparentemente es más alto en el momento, pero a largo plazo, en cuanto a complicaciones del paciente, saldrá más caro usar un producto barato”, analizó Ramón García Trabanino, presidente de la Asociación de Nefrología.

Según se detalla en una de las actas de sesiones del consejo directivo del ISSS, entre las justificaciones y regulaciones para incorporar medicamentos al listado oficial de medicamentos se detalla que la eritropoyetina alfa humana recombinante 4,000 UI solución inyectable es alternativa de menor costo que eritropoyetina beta, con regulación bajo protocolo para ser utilizada en nefrología.

“Hay países en Latinoamérica que están migrando de eritropoyetina beta a alfa para ahorrar... No hay otra razón para cambiar. Si tienes un paciente con eritropoyetina beta bien controlado, ¿por qué lo vas a pasar a alfa? La única razón que puede haber es optimizar costos, no hay otra razón”, dijo García.

Las eritropoyetinas alfas no mantienen estabilidad en la hemoglobina y hacen que cada descenso sea peligroso para el paciente porque puede sufrir problemas cardíacos.

En los pacientes renales el objetivo que persiguen los nefrólogos, según guías internacionales, es tener controlada la hemoglobina entre 10.5 gramos y 12 gramos; sin embargo, el problema de las copias de eritropoyetina alfa es que, según registros de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLAHN), uno de cada tres pacientes tiene controlada la anemia por la falta de eritropoyetina en su cuerpo.

En Latinoamérica, el 70 % de los pacientes en diálisis utiliza alfa y un 10 % a 15 % utiliza beta; sin embargo, las dos terceras partes de los pacientes no logran llegar al objetivo de mantener su hemoglobina controlada.

Un nefrólogo que pidió la reserva de su nombre reveló que el cambio de eritropoyetina beta a alfa “ha sido antojadizo”. “Es por dos personas que hay ahí que les cae mal el medicamento que hay y ellos quieren meter otro. Ahí hay otra onda, hay intereses ahí. Si algo está funcionando bien, ¿por qué cambiarlo? Esta decisión no fue consultada con los nefrólogos”, dijo.

García Trabanino comenta que en su clínica privada les presenta a sus pacientes las dos alternativas, la alfa y la beta: “Pero la beta, para mí como nefrólogo, es mejor, más segura... Es más cara, pero yo les doy alternativa a que elijan. Pero si se va al Seguro, lo ideal sería elegir también, porque para eso los derechohabientes cotizan. Has estado pagando toda tu vida un seguro... Si fuera un seguro privado, no permitirías que te metan ellos lo que quieran”.

Según registros de 2014, en el ISSS había aproximadamente 1,900 pacientes renales: 800 pacientes en diálisis peritoneal, 670 en hemodiálisis y 427 trasplantados (el Seguro atiende al 90 % de los trasplantados en el país). Mientras que en el Ministerio de Salud (MINSAL) se siguen utilizando técnicas obsoletas: no tienen trasplante, hemodiálisis limitada y también muy limitada la diálisis peritoneal en casa, dicen.

“Como nefrólogo, uno prefiere la beta, aunque se usa la alfa; pero cuáles son los criterios: costos. Éticamente quien debería decidir es el paciente con su nefrólogo, una decisión informada. Pero como presidente de la Asociación Nacional de Nefrología e Hipertensión Arterial de El Salvador (ANAES), creo que lo ideal sería tener ambas alternativas y que sea una decisión consensuada”, finalizó García Trabanino.

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