Lo más visto

“Mi tía y mi hermana murieron de cáncer de seno”

Durante dos años visitó hospitales públicos y no fue atendida. Hasta que un día le dijeron que la enfermedad estaba bastante avanzada.
Enlace copiado
A la espera. Doña Milagro espera en el hospital de San Miguel por su quinto tratamiento de quimioterapia y tiene confianza en que se recuperará del cáncer de seno que padece para poder volver junto a su familia.

A la espera. Doña Milagro espera en el hospital de San Miguel por su quinto tratamiento de quimioterapia y tiene confianza en que se recuperará del cáncer de seno que padece para poder volver junto a su familia.

“Mi tía y mi hermana murieron de cáncer de seno”

“Mi tía y mi hermana murieron de cáncer de seno”

Enlace copiado
Milagro del Rosario Guandique de Rivera tiene 43 años y es originaria de la laguna El Jocotal, del cantón El Borbollón, en el municipio de El Tránsito (San Miguel). Ella es madre de cuatro hijos y actualmente lucha contra el cáncer de mama.

Hace un año y medio recibió la noticia de que padecía la enfermedad, y desde ese instante su vida le cambió por completo.

Según doña Milagro, en 2010, tras varios exámenes que se realizó en clínicas particulares, ya que en los hospitales públicos nunca fue atendida adecuadamente, se descubrió que tenía un tumor de 15 centímetros en el pecho derecho; sin embargo, aunque este tumor no era maligno, los doctores le dijeron que era necesario que la operaran de inmediato, antes de que creciera más.

“La preocupación empezó cuando me dijeron que tenía que ser operada, yo no tenía el dinero para pagar una operación, pero en eso me dijeron que en el Hospital de Maternidad (en San Salvador) me podían operar y así fue”, contó doña Milagro.

Luego de un año de haberse sometido a la operación para extirparle el tumor, recuerda que empezó a sentir un pequeño bulto en el pecho izquierdo, por lo que de inmediato decidió ir a pasar consulta al mismo hospital donde había sido operada.

Afirmó que fue en busca del doctor que la había operado anteriormente, pero este ya no se encontraba en el centro asistencial.

“Pasé viajando a San Salvador por bastante tiempo y los doctores me decían que no tenía nada, que no era nada grave, pero yo no me sentía bien. Quise pasar consulta con el doctor que me había operado, pero me dijeron que ya se había jubilado”, afirmó.

De acuerdo con doña Milagro, en el Hospital de Maternidad nadie le dio un diagnóstico de lo que tenía, aunque ella se imaginaba que era cáncer.

Expresó que debido a su preocupación todos los miércoles viajaba hacia San Salvador para ir al Hospital de Maternidad con la esperanza de que le dijeran que le iban a dejar un examen de mamografía para asegurarse o descartar que era cáncer lo que tenía, pero esto no sucedió, por lo que la mujer decidió visitar la unidad de salud del municipio de El Tránsito (San Miguel), pero tampoco le dieron su tan ansiada referencia médica para que le practicaran la mamografía. En su lugar recibió unas cremas que le iban a disminuir el “bulto”, según le aseguraron.

“Yo insistía porque una hermana murió de cáncer de seno y a una tía le quitaron los dos pechos, por eso mismo. Me sentía angustiada cuando no me atendían y no me decían nada. En la unidad de salud me dijeron que con unas cremas que me recetaron se me iba a quitar”, manifestó.

Doña Milagro aseguró que durante dos años pasó visitando hospitales de la red pública, y de tanto insistir, por fin en el Hospital San Juan de Dios de San Miguel le realizaron la mamografía.

Su temor se confirmó cuando recibió el resultado del examen y le dijeron que tenía cáncer de seno y que la enfermedad la tenía bastante avanzada.

“Me dijeron que me había descuidado, y no fue eso, lo que ocurrió es que en los hospitales no me hacían caso, me decían que estaba bien, que no era grave. Esta enfermedad es muy triste y aún peor cuando uno no tiene dinero para pagar un doctor particular”, dijo.

La vida le ha puesto muchas pruebas, pero ella asegura que no se da por vencida y que tiene muchas ganas de vivir.

El 4 de noviembre espera poderse someter a su quinta quimioterapia y con un poco de tristeza comentó que en los últimos días no ha sido atendida debido a la reducción de labores que mantienen los médicos.

“Ya es mala suerte la mía, durante dos años no me hacían caso en los hospitales y ahora que ya estoy recibiendo las quimioterapias y que supuestamente voy hacer operada los doctores no vienen porque dicen que están en paro”, comentó.

Afirmó que tiene la fe puesta en Dios en que el tratamiento de quimioterapias la sanará y podrá recuperar su salud para regresar al lado de sus hijos.

Hace cinco años, Guandique trabajaba junto con su esposo y sus dos hijos mayores en la siembra de maíz; luego de la operación del tumor ella dejó de ayudar en la agricultura y se dedicó a atentar a su familia. Expresó que confía en Dios que va superar el cáncer y volverá a sentir la tranquilidad que sentía hace más de seis años.

“Mi tranquilidad se vino abajo cuando me dijeron que tenía un tumor. Yo siempre tenía miedo de que fuera cáncer lo que tenía ya que tengo familia que murió de esta enfermedad. Hoy mi esposo trabaja solo y yo acá enferma”, dijo, y consideró que el cáncer es una enfermedad que si se trata a tiempo, puede curarse.

“No vale la pena dejar que una enfermedad acabe con la ilusión de ver crecer a tus nietos, de tener una vida plena y llena de esperanza”, externó.

El cáncer de mama es una de las primeras causas de muerte en nuestro país.

Lee también

Comentarios