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Migueleños conmemoran milagro de "La Bajada"

La Virgen María, en su advocación de Reina de la Paz, es la patrona de San Miguel.
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Religiosidad.  Cientos de fieles católicos acompañan la procesión de la Virgen Reina de la Paz.

Religiosidad. Cientos de fieles católicos acompañan la procesión de la Virgen Reina de la Paz.

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Rodeada de cientos de fieles católicos, la Virgen Reina de La Paz recorrió las principales calles migueleñas. durante la tradicional procesión conocida como "La Bajada", la cual se realiza en conmemoración de un milagro ocurrido en 1787, que se le atribuye a esta imagen.

Tal como ha ocurrido durante décadas, la procesión estuvo acompañada por niños ataviados con trajes típicos: las niñas con vestidos de manta y trenzas; los niños, con pantalones y camisas llenas de parches. Otros visten como sacerdotes, religiosas, enfermeras, doctores, soldados o militares y hasta como personajes infantiles de cuentos de hadas.

Todos ellos van en caravana, junto a sus padres, para pagar alguna promesa hecha a la Virgen o como parte de la tradición familiar, que se ha extendido desde épocas ancestrales. Este es el segundo año que Ingrid Méndez y su hija Briana, de 14 meses, hacen el recorrido junto a la carroza de la Virgen. El año pasado, cuando la niña tenía apenas 2 meses de vida, su madre la llevó en brazos para pagar una promesa que le hizo a la Virgen de la Paz.

"La niña se me puso enferma y yo le prometí a la Virgen que si me la curaba la iba a traer a la procesión hasta que cumpliera siete años. Y aquí estamos, este es el segundo año que la traigo", cuenta Méndez.

El año pasado Briana fue vestida como el hada Campanita y ahora su madre le mandó a hacer un vestido de enfermera. Según la tradición católica, en 1787 el pueblo sacó la figura de la patrona migueleña en procesión y esta obró de manera milagrosa al detener un río de lava que bajó del volcán Chaparrastique y amenazaba con sepultar a la ciudad de San Miguel.

El milagro de la Virgen se agradece con una caravana que está integrada por niños vestidos con coloridos trajes que evocan la ropa que usaban los pobladores de la época y por adultos que entonan cánticos marianos y rezan el rosario y recorre más de 15 km desde su punto inicial hasta finalizar frente a la Catedral Basílica de San Miguel, donde se premia a los atuendos más originales y representativos.

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