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Modificar la Constitución después de 25 años puede causar un efecto nefasto”

El presidente de FUSADES cree que el país ya tiene “la cancha” adecuada para solventar los problemas, tras 12 años de guerra. Aboga por el diálogo, pero en el que se ponga como centro el interés de la población.
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El presidente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), Miguel Ángel Simán, asegura que en el país se creó “la cancha” adecuada, después de la firma de los Acuerdos de Paz, para que los diferentes actores encontraran las soluciones a los problemas que el nuevo escenario democrático demandaba. Simán expresa en la siguiente entrevista dada a LA PRENSA GRÁFICA que uno de los retos que tiene el país es llegar a la verdad, todo esto en medio de lo que él considera una lucha ideológica, en los que salen a relucir tres grandes problemas: la violencia, la falta de empleo y la mejora de programas sociales.

¿Qué ha hecho falta en el país, 25 años después de haberse firmado la paz, para poder vivir en paz?

Lo que los Acuerdos de Paz permiten es establecer una nueva cancha en la que se le abren espacios a todos, una cancha con reglas claras y con árbitros, que son esas mismas instituciones que se crearon con los Acuerdos de Paz, y esas mismas instituciones que son árbitros son las que nos aseguran los frenos y contrapesos que la democracia necesita, así que en ese sentido hay que reconocer lo valioso que han sido los Acuerdos de Paz para nuestro país. Creo que también está claro que hay muchas cosas que tenemos que mejorar en El Salvador, pero sí quiero ser claro en señalar que aquellas áreas de mejoras no son deuda de los Acuerdos de Paz. Pretender cargarle pasivos a los Acuerdos de Paz sería injusto, porque los Acuerdos de Paz establecieron la plataforma sobre la cual los salvadoreños íbamos a construir ese país que anhelábamos. De ahí en adelante dependía de nosotros como sociedad ver cómo nos articulábamos, para poder construir que anhelábamos. En ese sentido creo que hay cosas que sí han caminado, toma tiempo. La democracia, fortalecerla, toma tiempo. Pero El Salvador ha ido logrando fortalecer las instituciones, especialmente, pero estamos claros que hay áreas débiles a las cuales tenemos que ponerle atención. Aquí hay que ser bien cuidadoso, porque esas áreas débiles tenemos que ponderarlas con precaución, porque si bien es cierto que necesitamos atender esas áreas débiles poniéndonos de acuerdo, hay dos posibilidades: una posibilidad es pretender venir y echar al trasto los Acuerdos de Paz y la Constitución, que es tan importante para la estabilidad y el Estado de derecho, y pretender que hay que venir a modificarla toda. Cambiar toda la Constitución, y que eso sí puede ser peligroso, que puede agregar inseguridad jurídica, que puede tener efecto nefasto, pero por otro lado estamos claros que muchas de las debilidades que tiene el país tienen que ver con política. Ahí está la Constitución, si lo que necesitamos es respetarla y cualquier acuerdo que se tome sea dentro de esta.

¿Pero qué ha fallado? Porque en esa nueva cancha, que usted menciona, son los mismos equipos los que juegan, solo que en lados diferentes. ¿Qué ha pasado en 25 años para que ni uno, ni ARENA ni el FMLN, haya podido resolver los problemas?

Talvez con esto lo que quiero decir es que el problema político que estamos viviendo está causándole un desgaste a la economía, que a su vez genera un rastre a lo social; por lo tanto, si nosotros queremos resolver los problemas sociales, si queremos resolver los problemas económicos que tenemos como país, sin duda alguna que tenemos que enfrentar claramente las dificultades políticas que tenemos como país. La economía no está creciendo y al no crecer no estamos generando las oportunidades de empleo que los salvadoreños necesitan. La pregunta es: ¿por qué no estás creciendo? Porque si no creces, no generas los tributos para poder financiar los programas sociales que se necesitan para financiar la pobreza, pero por otro lado no generas las oportunidades de empleo para los 60,000 jóvenes que cada año se suman a la fuerza laboral (...) En efecto, uno de los problemas o el problema más importante que estamos viviendo en estos momentos, y que a su vez está llevándose de encuentro a lo económico y lo social, es lo político. Esto de los acuerdos políticos tiene que ver, probablemente, con temas ideológicos. Si bien es cierto, y poniendo nuevamente en contexto los 25 años de los Acuerdos de Paz, que en su momento pasamos de una lucha armada y que probablemente ahora estemos en medio de una lucha ideológica, para nosotros en FUSADES nos gusta decir que realmente estamos en una lucha por la verdad y tenemos que trascender en lo ideológico, y por eso estamos trabajando y haciendo conciencia entre los salvadoreños, entre diferentes sectores que en lo que debemos estar luchando es en encontrar la verdad. ¿A qué me refiero con encontrar la verdad? Encontrar la verdad no solamente de cuáles son las raíces de los problemas que nos está generando este lastre.

Después de un cuarto de siglo de haberse firmado los Acuerdos, ¿cree que las autoridades actuales están viendo la búsqueda de soluciones más de forma ideológica?

Creo que estamos en ese proceso, y en ese proceso algunos pueden ir más a la vanguardia que otros. Si se analizan los diferentes sectores políticos, a las diferentes fuerzas políticas, todas están en proceso de evolución y todas están en un proceso en donde algunos siguen arraigados al pasado y otros están viendo de frente al futuro. Estoy seguro que esa dinámica genera una tensión, genera avances y retrocesos, pero pretender generalizar, tampoco. Creo que se debe analizar a cada uno de los sectores, y vas a encontrarte con avances y vas a encontrarte con pasivos. Pero quiero decir algo que sí es importante y es que en ese mismo contexto lo más admirable es la sociedad civil que se ha venido organizando, se ha venido fortaleciendo y que es una sociedad que cada vez está más exigente, que está exigiendo rendición de cuentas, que está exigiendo más transparencia y que de alguna manera esta presión social se está convirtiendo en acciones concretas de las instituciones que creamos justamente para vivir en el marco democrático, y en ese sentido esas manifestaciones, esta presión, se ha traducido en que gracias a Dios hoy tenemos una Sala de lo Constitucional que está demostrando ser independiente, tenemos un nuevo fiscal que está demostrando ser independiente, y que está comprometido con verdaderamente encontrar y atender los problemas de fondo.

¿Cuáles son esas tres áreas en los que se debe centrar el nuevo acuerdo de país?

Yo creo que debemos respetar la Constitución en primer lugar, y sobre el respeto a la Constitución lo que tenemos que buscar son soluciones a los problemas que los salvadoreños están planteando. Esas soluciones dependen de cómo priorizamos los problemas, y los problemas son básicamente el tema de la violencia, el tema del crecimiento económico para mejorar oportunidades de trabajo y el tema de los programas sociales, para asegurar que tienen un mayor impacto y que nos permitan reducir las condiciones de pobreza en la que viven muchos de los salvadoreños. Si nos enfocamos en esas tres prioridades debemos tener los debates para encontrar los verdaderos caminos y atender de forma sostenible, de forma realista a cada tema.

El vicepresidente Óscar Ortiz habla de reformar la Constitución. ¿Qué tan riesgoso cree que es?

Yo planteaba tres desafíos que enfrenta el país. La violencia, la generación de empleo y el combatir condiciones de pobreza. Yo te voy a argumentar que para combatir esos tres problemas no necesitas cambiar la Constitución, necesitas ponerte de acuerdo con políticas públicas que sean realistas y sostenibles en el tiempo, para generar un impacto y atender estos tres grandes objetivos.

Ya se conoció que el embajador Benito Andión es el enviado por la ONU para facilitar un segundo acuerdo de nación. ¿Cree que es posible en este momento lograrlo?

Que venga un representante de Naciones Unidas lo tenemos que ver con buenos ojos. Yo creo que buscar puentes para que los diferentes sectores de la sociedad puedan encontrarse y nos ayuden a botar prejuicios es positivo. Habiendo dicho eso, es importante que entendamos un poquito más todo este planteamiento que se está haciendo de una segunda generación de acuerdos, porque si se plantea que se necesita una segunda generación de acuerdos es porque se está tratando de resolver un problema, pero no me queda claro cuál es el problema que están tratando de solventar. Es como cuando vas donde el médico: primero te van a hacer el diagnóstico, luego te definirán la enfermedad y luego te recetan la medicina. Creo que, en ese sentido, debemos ser cuidadoso de entender cuál es la enfermedad, cuál es el problema que tenemos y luego asegurar que tenemos la medicina.

¿Cree que el Gobierno tiene claro ese diagnóstico de los problemas del país, tras 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz?

Quiero dejar claro, y que no se interprete que yo no estoy de acuerdo con que dialoguemos, y que los mediadores que puedan venir nos ayuden a discutir y a debatir. Lo que digo es que si se trae, qué bueno, pero lo que quiero decir es que hoy por hoy, incluso sin acuerdos, se podría atender las necesidades más importantes que tiene el país (...) No te puedo responder (si hay claridad en el diagnóstico), no sé. Depende con quien hablas. Lo que pasa es que estamos encontrando que hay figuras dentro del Gobierno que son figuras más orientadas a lo político y tienes figuras que tienden a ser más técnicos. Mucho de los problemas que tenemos como país hay que analizarlo desde la óptica de lo técnico y por lo tanto, cuando hablas con altos funcionarios que sí entienden lo técnico, pareciera que ellos sí entienden la situación y el diagnóstico de la problemática que estamos viviendo, pero probablemente cuando hablas con los que son más políticos, posiblemente el enfoque y las prioridades están por otros lado, y a veces nos confundimos en la lectura de cómo ellos están interpretando los problemas de los salvadoreños.

¿Qué expectativa le genera la llegada del embajador Andión?

Yo tengo la expectativa que él como mediador sea un facilitador del debate, del debate respetuoso que nos permita descubrir esa verdad de la que estoy hablando. Hay demasiadas nebulosas allá afuera, a veces intencionadas, a veces no intencionadas, pero que nos están desenfocando de los verdaderos problemas que tienen los salvadoreños. A veces encontramos que algunos están tirando cortinas de humo para confundir y distraernos con intenciones políticas, distraer de cómo atender la verdadera problemática que estamos viviendo. Creo que el debate, la discusión respetuosa trayendo al centro de la mesa los elementos técnicos ayuda a descubrir esa verdad de la estoy hablando, acuerdos sostenibles que el país necesita. En ese sentido, si el representante de Naciones Unidas nos ayuda a fomentar ese debate, nos ayuda a construir confianza en el proceso, nos ayuda a ser observador en el proceso, creo que le puede dar estabilidad al proceso de ponernos de acuerdo para buscar solución a los tres problemas fundamentales que te he compartido. Pero si se pretende traer a un mediador para sacarnos de esa problemática, llevarnos a que la solución de todos estos problemas es reformar la Constitución, creo que será un gasto innecesario.

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