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“Monseñor Romero siempre va a ser nuestro”

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Vigilia. Desde el viernes por la noche hasta ayer por la mañana, decenas de personas asistieron a la misa en la víspera del anuncio de la fecha de la canonización de Monseñor Romero.

Vigilia. Desde el viernes por la noche hasta ayer por la mañana, decenas de personas asistieron a la misa en la víspera del anuncio de la fecha de la canonización de Monseñor Romero.

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Las horas de desvelo no afectaron el ánimo de Teodolinda Martínez de Cubías, quien no dudó en asistir a la vigilia realizada el viernes en la noche en la cripta de la catedral Metropolitana con motivo de esperar el anuncio de la fecha de canonización del beato Óscar Arnulfo Romero. Será proclamado como santo de la Iglesia católica el próximo 14 de octubre, en Roma, junto con otros beatos; entre ellos, el papa Pablo VI.

“Desde anoche (viernes) estoy aquí; vine a las 7 de la noche. Toda la noche me he quedado porque yo quería saber a dónde iba a ser. Pero yo más quería que fuera aquí, pero como el Señor dispuso que fuera allá, está bien, porque de todos modos tenemos un santo aquí en nuestro país, El Salvador”, dijo la mujer, quien afirmó que cuando tenía 25 años de edad fue cuando conoció a Monseñor Romero y escuchó varias de sus homilías en la catedral Metropolitana.El anuncio desde la Santa Sede ocurrió pasadas las 2 de la madrugada de ayer, hora de El Salvador, ya que el consistorio estaba programado a las 10 de la mañana en Roma. Aunque no hubo una transmisión del acto en internet, sí circularon varios mensajes en redes sociales que informaban que la canonización se fijó para el 14 de octubre. Fue a través de la cuenta oficial de Twitter del Arzobispado de San Salvador que los asistentes dieron por confirmada la información.Abrazos, lágrimas de alegría, oraciones de agradecimiento y cánticos fueron entonados por las casi 40 personas que permanecieron en la cripta hasta ayer en la madrugada. “Yo dije: yo no me voy a perder esta vigilia, porque va a ser linda, porque allá voy a saber qué día y a qué hora va a ser la canonización de Monseñor Romero. Yo solita ando aquí, tranquila, bien feliz me he sentido, nada de sueño me ha dado, bien tranquila estoy”, agregó Martínez.

Kevin, de 15 años, llegó desde Chalatenango junto con dos jóvenes para escuchar el anuncio de la canonización en el lugar donde descansan los restos del arzobispo. “Yo vi la noticia ahí en Facebook y le comenté a una amiga que es la coordinadora de la vicaría y nos motivamos y nos venimos”, dijo el joven.

Llegaron el viernes a las 6 de la tarde y esperaron el amanecer para poder regresar a Chalatenango. Comentó sentirse feliz con la canonización y que aumenta su interés en conocer más de la vida del beato Romero. “Como joven, me he puesto la meta de recopilar más información de él y saber bastante de él, como para a las nuevas generaciones explicarles cómo era Monseñor Romero, cómo fue su vida y por qué es santo”, agregó.

Tanto feligreses como clérigos de la Iglesia católica en el país tenían la expectativa de que el papa Francisco anunciara que el acto de la canonización se realizaría en El Salvador. Aunque no se concedió dicho anhelo, de igual forma manifestaron su alegría porque Romero será proclamado santo.

“Que si se va a canonizar en cualquier parte del mundo, en la luna, donde sea, lo importante es que sea santo y que él está aquí. Él siempre va a ser nuestro y aquí hemos estado celebrando la noticia”, dijo Paula Pike, miembro de Cultura Romerista.

“Porque lo que está aquí en la tumba de Monseñor es nada más el cuerpo de él; pero Monseñor Romero, su espíritu, camina en cada uno del pueblo salvadoreño que alzamos la voz por justicia y reparación”, dijo Jaime García, miembro de la Concertación Monseñor Romero.

Aseguró sentir satisfacción de que la jerarquía de la Iglesia católica dé este reconocimiento al mártir salvadoreño, con quien tuvo la oportunidad de trabajar de cerca. “Lo conocí en 1977 y a partir del 30 de agosto de 1977 tuve la responsabilidad de ser coordinador de las parroquias de Mejicanos, porque él así lo decidió”, afirmó García.

Dada esa cercanía, también tuvo que enfrentar momentos difíciles a su lado. “Me ha tocado a la par de él levantar, primero, el cadáver del padre Rutilio Grande, vivir con él encerrados en la parroquia de Aguilares las amenazas de la Fuerza Armada, que nos iban a entrar a matar y Monseñor Romero, sereno, dirigiendo oraciones, platicando con nosotros”, recordó.

Ayer, a las 6 de la mañana, las campanas de la catedral repicaron como parte de la fiesta y este 23 de mayo se celebrará el tercer aniversario de la beatificación de Monseñor Romero.

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