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"Necesitamos nuevas formas de hacer política”

Calleja afirma que está evaluando participar en las elecciones internas de ARENA, en búsqueda de una candidatura presidencial para los comicios de 2019.
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Carlos Calleja es el vicepresidente del Grupo Calleja, uno de los grupos empresariales más grandes del país, del que forma parte la cadena de supermercados Súper Selectos. Desde hace algunos meses su nombre suena como el más fuerte precandidato presidencial del partido ARENA.

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Calleja dice aún no tener una decisión en firme al respecto, pero tiene clara la visión del tipo de política que espera hacer. Afirma que su falta de experiencia en la cancha política no es una desventaja, y de hecho asegura que la renovación es una necesidad.




Reitera un mensaje a la unidad, además, que va más allá del propio partido ARENA, y asegura que el diálogo es ahora más necesario que nunca.

¿Buscará una candidatura presidencial? ¿Por qué partido?

Como ya hemos dicho, estamos explorando seriamente construir y liderar un proyecto de país moderno y formar una gran alianza ciudadana a favor de la democracia con visión de país. La idea es generar algo diferente, que permita unir a la mayoría de salvadoreños desde la derecha hasta una izquierda democrática, comprometidos con sacar adelante a El Salvador y construir un futuro que le permita a la familia salvadoreña vivir con seguridad, dignidad y mejores ingresos.

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ARENA es el partido con el que me identifico y creo que también es la institución política que más se identifica con nuestro trabajo, principios y visión. Si tomamos la decisión de participar en las internas lo haríamos con el deseo de sumar, unificar y renovar.

¿Qué cosas está considerando para tomar la decisión?

Tengo un solo motivo, soy un patriota, amo a mi país, y me duele profundamente el sufrimiento, las necesidades y la desesperanza que veo todos los días. Converso con trabajadores, amas de casa, jóvenes y emprendedores y percibo en todos ellos la enorme frustración que produce la falta de solución a los problemas nacionales.



Para salir de donde estamos, nuestra patria necesita una nueva visión, entrar en una etapa en la que dejemos atrás el pasado de odio y conflicto que nos amarra y que no nos permite pensar en el futuro.

Esto no podrá lograrse si los ciudadanos que, nunca hemos participado en cargos públicos, creemos en la democracia, y tenemos la disposición de dedicarnos a servirle a los demás, nos quedamos sin dar nuestro aporte.

Usted ha dicho que se necesitan nuevos proyectos políticos, ¿es posible con un partido tradicional y que ya tuvo el desgaste de gobernar?

Es posible y necesario para el bien del país. Lo bueno es que veo en Mauricio Interiano y en otros líderes en el partido un deseo de hacer las cosas diferentes, conscientes de que hay que aprender del pasado para manejar las cosas mejor hacia adelante.

Todo partido necesita renovarse, hoy más que nunca, y si vemos la historia actual la renovación es una tendencia mundial. Cuando hablo con amigos en ARENA, veo apertura, voluntad y un reconocimiento que la renovación es el camino hacia la sostenibilidad y la credibilidad.

En cuanto a nuestro posible proyecto, necesitamos un clima de renovación abierto a nuevas formas de hacer política en El Salvador con una nueva mentalidad, solo así se podría convertir en un movimiento ciudadano, que supere el tradicional voto duro. Esa es la manera en la que sé trabajar, y percibo que mis amigos en ARENA lo tienen claro.

Pensar en el futuro de El Salvador requiere repensar nuestra manera de hacer y practicar la política. Creo en la política no como la búsqueda del poder, sino como la búsqueda del bien común. Creo en la política como una gran responsabilidad, no como un lugar de privilegios. Creo que el mejor gobierno es la reunión de los ciudadanos más capaces en sus áreas de trabajo, con espíritu de servicio, ética y que sepan trabajar en equipo. No creo en caudillismos, ni en presidencialismos, ni en cuotas de poder.

¿Cree que lograría suficientes apoyos en el interior del partido?

Esa pregunta prefiero que la respondan los areneros. Las señales que percibo en nuestras conversaciones, dentro y fuera del partido, me convencen de que tenemos una buena posibilidad de construir algo importante, un proyecto que conecte con la gente, cercano a la gente, que es donde nos gusta estar. Un proyecto con capacidad, un proyecto íntegro de gente honesta, que genere entusiasmo, esperanza y sobre todo que resuelva las necesidades de la gente que más lo necesita. Agradecemos las tantas muestras de apoyo, aprecio e interés de los salvadoreños y eso nos compromete a seguir avanzando. Los tiempos que vivimos en El Salvador necesitan de un proyecto con un movimiento genuino, nuevo, sincero, que nos haga creer que sí puede haber un mejor mañana para nuestros hijos. Eso merece nuestra gente.

¿Cómo trabajar con un partido que está tan dividido?

ARENA es un partido que permite diferencias de opinión, y siempre existirán diferentes corrientes y debates, eso no es malo, es bueno, pero sin duda hay oportunidades para unificar y me consta que Mauricio y el COENA están trabajando en eso. En lo personal, soy un hombre que busca generar consenso, unificar, y sumar. Si analizan mi historia, verán que prefiero tender puentes que buscar la confrontación. Creo que hay suficientes voces en este país atacando y chocando; la mía será una voz que llama a la unión. Creo que uno tiene que ser auténtico y al hacer ese llamado y dar el ejemplo con mis acciones y palabras es como mejor me siento. En cuanto a mi relación con el partido, quiero ser un hombre que suma, multiplica, unifica, renueva y entusiasma con un nuevo proyecto político, diferente, fresco y relevante para la población en estos tiempos. Es dar un paso concreto para ser parte de una nueva generación de liderazgo.

Usted hace muchos llamados a la unidad, ¿se refiere a ARENA y a los procesos internos que se vienen?

En parte sí, mi llamado principal en estos momentos es enfocarnos en los procesos internos de ARENA, esperando que sea un ejercicio ejemplar, donde se logre promover y fortalecer la participación y democracia interna. Ojalá en los otros partidos sea un ejercicio que también se dé.

Esperamos que surjan procesos competitivos, sanos y que permitan la unidad. En fin, un proceso donde los que ganen las candidaturas tengan la humildad para extender la mano a esos candidatos que se quedaron en el camino y construir juntos una campaña ganadora hacia 2018.

¿Qué podría aportar usted al país como candidato?

Los salvadoreños quieren un líder cercano a la gente, alguien que entienda su realidad, que escuche, pero también que conecte. Es allí donde debemos estar, y gracias a Dios es donde me encanta estar. Me siento realizado trabajando con la gente, nuestra experiencia, tanto en Súper Selectos como en la Fundación Calleja, no ha sido un trabajo de escritorio. Visitar las salas a nivel nacional por casi dos décadas me ha permitido conocer a miles de salvadoreños, clientes y colaboradores, escuchar y aprender. El trabajo con los pequeños productores me ha abierto los ojos en cuanto al enorme potencial de nuestros agricultores. A través de la fundación hemos trabajado de cerca con nuestros niños salvadoreños en muchos centros escolares públicos. En fin, es trabajando con y para nuestra gente donde me siento más realizado, donde siento que estoy cumpliendo con mi llamado de vivir una vida con causa.

Los salvadoreños también quieren un líder con capacidad, y el atributo más importante para un líder es su potencial para definir el rumbo y la visión correcta, enfocado en comprender y atender los problemas y las necesidades de las familias salvadoreñas.

Nuestro trabajo como equipo en Súper Selectos es un caso de éxito, que muestra que tener la visión y estrategia correctas y contar con el mejor equipo para ejecutarla permite lograr que el David salvadoreño, Selectos, se mantenga líder contra un Goliat americano, la empresa más grande del mundo, a quien respetamos mucho. Para lograrlo tuvimos que tomar decisiones cruciales con agilidad para poder mantenernos un paso adelante, diferenciados y competitivos.

Los salvadoreños quieren un líder honesto. En mi vida profesional me he dado cuenta de que lo que realmente me entusiasma es impactar positivamente en la vida de las personas que más lo necesitan. Y en El Salvador son muchos. A pesar de lo que hemos logrado en la empresa vengo de una familia sencilla y trabajadora. Mi abuelo fue un carnicero y mi padre es un emprendedor nato. Me enorgullece hablar de mis raíces, soy un fiel convencido de que la felicidad está en una vida con causa y pasión, no en una vida de lujo.

Finalmente, percibo que los salvadoreños quieren un líder que inspire y que genere esperanza. No creo en un liderazgo basado en presidencialismos, pero sí soy un hombre de mucha energía, un idealista y apasionado de la causa y puedo transmitir a otros el entusiasmo de un proyecto de país y construir un proceso de renovación y de fortalecimiento de la democracia.

¿Entiende y puede empatizar con las necesidades de la población, principalmente los más pobres?

No solo entiendo, me duele ver tanta necesidad y tan poca solución a esas necesidades, es por eso que estamos en este proceso de análisis y reflexión sobre la posibilidad de liderar un nuevo proyecto y un amplio movimiento que lo respalde y pasar a la trinchera del servicio.

Yo soy un hombre de mucha fe, vengo de raíces sencillas y de trabajo, y siento en mi corazón una gran responsabilidad con todos mis hermanos salvadoreños. A pesar de estar feliz y muy realizado en mi vida actual, yo estaría dispuesto a dedicarme totalmente al servicio público, especialmente para beneficio de los más vulnerables.

Haber recorrido todo el país, año tras año, me ha permitido darme cuenta de los avances y de los retrocesos de nuestra gente y de nuestra democracia. Muchos hablan de democracia, y no todos tenemos una idea de qué se trata. Cuando se habla de democracia a todos se nos viene a la mente elecciones libres y que la igualdad de todos está garantizada por la fortaleza de las instituciones y el respeto a la ley.

Para mí, democracia es que nuestra educación pública llegue a ser de tan buena calidad como la privada. Es que cuando nos enfermemos, encontremos en el sistema de salud pública la mejor atención posible. Para mí, democracia es que ninguna familia tenga que salir huyendo de su hogar por amenazas y que ningún joven se tenga que ir a otras tierras porque aquí no tiene oportunidades.

La democracia, para mí, es la condición y oportunidad que todo emprendedor necesita para triunfar en su negocio. Que todos seamos iguales para progresar, ser felices y llevar una vida digna, en familia, con casa propia y digna, con servicios básicos de calidad y alimentación adecuada.

Para mí, la democracia es cuando los gobernantes electos trabajan honesta y efectivamente para el bienestar de la gente, y no para sus intereses particulares.

Los ciudadanos debemos unirnos para que democracia sea más que una palabra y pase a ser esa forma de vida que permite a las familias vivir con seguridad, con respeto, en libertad y donde pueden progresar y ver crecer a sus hijos con felicidad. Esa es la democracia en la que creo y en la que nos merecemos vivir.

Usted no cuenta con trayectoria política, ¿cree que es una desventaja?

Para los cambios que el país requiere yo lo veo como una ventaja. Nuestro sistema político necesita de una nueva generación de líderes. La falta de credibilidad ante la población obliga a darle vuelta a la página. Posiblemente, si decido competir sin duda no seré el candidato con mayor experiencia política o técnica, pero no me interesa serlo. Estoy consciente de mi capacidad como profesional, empresario, emprendedor y líder.

Antes de mi Maestría en Administración de Empresas, me gradué de mi Licenciatura en Humanidades, porque quería ser un hombre integral, con una formación humanista que me permitió convertirme en emprendedor, ese balance me ha permitido identificar el rumbo correcto y comunicarla de una forma sencilla, entusiasmar a otros y construir el mejor equipo de trabajo. En este momento veo que en otros países no quieren políticos para la Presidencia de la República, lo que quieren son líderes profesionales comprometidos con las causas sociales.

La idea de servicio es dar un ciento por ciento del esfuerzo, al que yo siento como un llamado a mis 41 años de edad en donde estoy dispuesto a brindar mi experiencia, capacidad, energía, y el entusiasmo para liderar un nuevo proyecto político.

Necesitamos de una nueva generación de liderazgo, una nueva mentalidad, que nos permita cerrar las heridas, odio y confrontación y unirnos como verdaderos hijos de un solo El Salvador.

¿Cómo puede hacerse una diferencia en un país en el que los casos de corrupción han hecho que expresidentes vayan a la cárcel?

Primero es necesario entender que el problema de la corrupción es un problema sistémico como el cáncer que ha penetrado en toda la estructura del Estado. Tenemos un sistema político frágil y permisible con la corrupción y con una incapacidad institucional para el control y rendición de cuentas de los funcionarios.

Se debe establecer un fortalecimiento institucional sostenible que vaya más allá de combatir la corrupción, encarcelando a expresidentes, tenemos que atacar la raíz y reformar el sistema. Sin duda debemos trabajar más en el tema de la transparencia y la lucha contra la impunidad y la corrupción, pues no es posible que esto siga sucediendo.

No debemos cerrarle la puerta a ideas y figuras nuevas para combatir la corrupción y fortalecer la democracia; abrirnos y pensar afuera del cajón nos puede ayudar. Vale la pena analizar una figura como CICIES que colabore con nuestras instituciones. Es clave señalar que el líder tiene que dar el ejemplo. La figura del presidente de la república está obligada a dar el ejemplo y evitar tener y usar el poder encima de la ley, porque no tendrá autoridad moral y ética ante sus subalternos. Por ende necesitamos un líder que tenga valores sólidos de honradez e integridad y que no esté vinculado a los vicios del pasado, para evitar que sea más de lo mismo.

El Salvador arrastra años de bajo crecimiento económico y déficit fiscales, ¿tiene solución esto en el corto plazo?

Definitivamente El Salvador está pasando por tiempos críticos, el bajo crecimiento es uno de los principales problemas del país e implica que existe una limitada capacidad para generar nuevos empleos y también impide que se generen más recursos para invertir en la política social.

Durante los últimos 10 años El Salvador ha crecido a una tasa promedio de 2 %, mientras que el resto de Centroamérica ha crecido a una tasa promedio de 4.5 %.

Es fundamental por lo tanto retomar el diálogo y lograr entendimientos en torno a las políticas para estimular el crecimiento económico, porque de lo contrario nos quedamos sin herramientas para combatir la pobreza de forma sostenible y empezar a construir una clase media pujante.

El Salvador necesita una estrategia de mediano plazo para recuperar el crecimiento que tuvimos cuando finalizó el conflicto armado. Esto requiere estrategias que estimulen la innovación, la inversión, la formación de destrezas en la población salvadoreña, entre otros ingredientes. También nos ayuda que El Salvador cuenta con algunas ventajas competitivas tales como la posición geográfica privilegiada, la laboriosidad y emprendedurismo de nuestra gente. Debemos partir de reconocer nuestras fortalezas, para diseñar una estrategia de crecimiento de mediano plazo inclusiva que permita recuperar la esperanza en el país.

En cuanto a las finanzas públicas, es necesario restablecer el equilibrio fiscal como precondición para que el país crezca más. La situación fiscal del país se ha deteriorado en los últimos años, al punto tal que hace pocas semanas cayó en default, es decir, dejó de honrar parte de su deuda.

Necesitamos una visión de país, un acuerdo de nación y un trabajo articulado, donde cada sector se pone a trabajar desde su trinchera con un norte bien definido.

Nuestra nación puede ser grande, y puede volverse un polo de desarrollo, para esto debemos de ser audaces y apostarle a la competitividad, la diferenciación y a la alta tecnología en cuanto nuestra propuesta económica como país. Mano de obra barata no es una ventaja competitiva sostenible, construyamos una economía de valor agregado, basada en la capacidad de nuestra gente. Es necesario dar un salto de la calidad en la educación de nuestros jóvenes y la calidad de nuestras industrias para ofrecer productos y servicios de primera calidad a clientes nacionales e internacionales.

En lo personal le veo un enorme potencial a la reactivación del sector agropecuario nacional con base en encadenamientos productivos con productos de calidad y valor agregado que vendrían a transformar la vida de miles de productores en el campo, el desarrollo local podrá tener un rol clave en la transformación de El Salvador.

Debemos modernizar el Estado con la simplificación de procesos, establecimiento de sistemas y tecnología de punta, que permita contar con un Estado eficiente y eficaz, innovando constantemente para atender mejor a la población y a las empresas pequeñas y grandes. Vemos con mucho entusiasmo la posibilidad de construir sistemas de primer mundo, en educación, salud y transporte público.

En cuanto a los altos niveles de violencia, se han convertido también en un gran freno para la inversión. Además de ser el flagelo más grande que los ciudadanos enfrentamos, se necesita de una solución integral, que involucre la participación de todos. Donde logremos articular las fuerzas del país para trabajar en la prevención, fortalecer el combate y desarrollar un sistema efectivo de rehabilitación penitenciaria y reinserción.

¿Cómo lograr que el crecimiento sea inclusivo, que se reduzcan la pobreza y la desigualdad?

Yo creo profundamente en generar igualdad de oportunidades para construir una nueva sociedad con una clase media pujante. Lastimosamente, no estamos cumpliendo con esa promesa para todos los salvadoreños, y, si somos sinceros, nunca se ha logrado y por eso hemos vivido tantos problemas sociales en nuestra historia como nación.

Se debe establecer como principal objetivo de las políticas sociales y económicas la reducción de la pobreza. Me duele que aún hoy, un tercio de los hogares en El Salvador viva en condición de pobreza.

El país que queremos necesita de un Estado confiable para los inversionistas, pero también necesita de mecanismos y programas estratégicos que permitan mejorar la calidad de vida del empleado, del trabajador, del emprendedor y especialmente de quienes viven en pobreza.

Debemos construir un modelo económico que genere oportunidades de superación a todos los salvadoreños dispuestos a trabajar, un modelo incluyente para que nuestra juventud tenga la oportunidad de desarrollar su potencial, y de incorporarse de forma exitosa a una nueva economía de calidad y valor agregado.

El enfoque del modelo económico tiene que ser en el que crece ampliamente la clase media, en la que aspiramos a la excelencia de los productos y servicios que brindamos, y por ende permite seguir incrementando salarios de forma sostenible.

En nuestro programa con agricultores, incorporamos un encadenamiento productivo lo que nos permitió incrementar ingresos para familias de los $150 a los $800 mensuales, capacitando, ampliando y mejorando la calidad del surtido de productos, sacando al intermediario usurero y garantizando un mercado seguro y justo. Esta es solo una muestra que sí se puede lograr un crecimiento inclusivo.

Necesitamos un salto de calidad en la preparación de nuestra gente, en nuestra educación, y un salto de calidad en nuestra actividad económica con un enfoque en la alta tecnología y modernidad en todos los encadenamientos.

Lo que pedimos realizar no es fácil de lograr, pero sin duda para hacerlo es necesario tener humildad y la voluntad para escuchar y trabajar con otros que no necesariamente coinciden con nuestro punto de vista. Hay que elevar el nivel del debate político. Es clave construir una mayor confianza entre salvadoreños sin importar ideología.

No podemos seguir descalificando sin razón alguna a los que no piensan igual que nosotros. El pueblo no clama por soluciones de izquierda o de derecha, nos piden las respuestas correctas a los problemas que enfrentamos todos los días. No tenemos el tiempo para seguir viendo hacia atrás en búsqueda de excusas, hoy nos toca responsabilizarnos por nuestro futuro. Solo así, con fe en el mañana y unidos bajo una visión donde ponemos el país primero, podremos construir una nueva sociedad en El Salvador.
 

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