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Ni VMT ni PNC tienen control completo en paradas de buses

No se tienen datos sobre paradas en redondeles o bahías para no interrumpir el tráfico, estaciones más saturadas o inseguras.
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En el redondel Luceiro hay dos casetas dentro de la rotonda, lo que es prohibido por la ley de tránsito.

En el redondel Luceiro hay dos casetas dentro de la rotonda, lo que es prohibido por la ley de tránsito.

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El habitual alborto en las paradas de buses es pan de cada día en el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), sobre todo en las horas pico. Mucha aglomeración de personas, espacios reducidos en las aceras y hasta cuatro o cinco buses o microbuses, de distintas rutas, que tratan de ganar los pasajeros a las otras unidades en su recorrido.

En el AMSS hay 624 estaciones autorizadas según los datos del Viceministerio de Transporte (VMT), eso sin contar algunas que se dan con irregularidad o puntos donde los buses o microbuses se detienen para subir personas.

El VMT admitió que tener el control completo de las paradas es una tarea complicada, en tal sentido inició con un plan de ordenamiento que implica más que todo la señalización, muchas de ellas marcadas únicamente en el piso, según confirmó Gaspar Portillo, director general de Transporte Terrestre.

Sin embargo, la situación es mucho más compleja que las marcas fijadas de blanco, para que los buses puedan hacer sus estaciones adecuadas.

El viceministerio carece de información sobre cuántas paradas tienen isla o bahía que permita a los buses salir de la vía principal para abordar pasajeros.

Desconocen el índice de accidentabilidad o riesgo en las estaciones, solo las del SITRAMSS (nueve) tienen acceso para personas con discapacidad y no alcanzan a monitorear los puntos más congestionados en horas picos.

“Hay paradas que sí tienen su control en los momentos más críticos de tráfico, hay un control que se hace del VMT a través de la inspectoría general”, dice Portillo; igualmente asegura que en las horas más altas de congestionamiento se coordina con la Unidad de Tránsito de la Policía Nacional Civil (PNC) y con gestores de tráfico.

El problema vial en las estaciones de buses, que en muchos puntos son focos serios de congestionamiento, es muy complejo dice Otto Urrutia, subcomisionado de la PNC, quien igualmente señala que no se puede tener un control al efectivo al 100 %.

“Lo de las paradas es bien complejo, todas son complicadas, pero la división monitorea las paradas de buses en los horarios de mayor tráfico, las paradas más grandes”, dice Urrutia.

Puntos críticos

En un recorrido realizado por LA PRENSA GRÁFICA, se pudo observar que efectivamente en algunos puntos críticos, como la Ceiba de Guadalupe, en los bulevares Venezuela, de Los Héroes, de Los Próceres y del Ejército, la 49.ª avenida sur, entre otros, se encuentran agentes de la PNC o gestores del VMT, pero su función se limita en su mayoría a tratar de agilizar el tiempo de estancia de buses o microbuses en el lugar, sin lograr deshacer el “nudo”.

“Los cambios estructurales en el transporte no son de la noche a la mañana, pero se avanza para impulsar un transporte moderno, seguro y eficaz que permita dar más dignidad al pasajero”, dice Portillo.

Al tiempo que también asegura que se trabaja en un proyecto para establecer más bahías, donde el espacio lo permita, sobre todo en las vías más complicadas del AMSS, el director de Transporte, sin embargo, dice que aún está en estudio.

Gran parte del congestionamiento es recargado sobre los transportistas acusados de estacionarse donde quieran y en muchos de los casos hasta de hacer doble línea en la disputa por los pasajeros.

René Velasco, de la gremial de transporte AESTP, dice que se les acusa del desorden, pero la parada señalada no tiene ni 4 metros y en muchos de los casos se deben detener hasta tres o cuatro buses.

Para él, el problema de las paradas pasa por la debida infraestructura, la redistribución de rutas, los tiempos y la cultura vial.

“Nosotros ya trabajamos mucho en ello, estamos modernizando la flota, capacitando motoristas, pero si nos encontramos con un espacio mínimo para subir los pasajeros muy poco se puede hacer y nos culpan, cuando realmente es ahí donde nos tenemos que detener”, dice el transportista.

Para William Cáceres, presidente de FECOATRANS, el AMSS es una “selva de cemento” que todavía crece de manera desordenada. “Nadie tiene control y las culpas recaen sobre los transportistas o los conductores, pero ¿quién se toma la tarea de ordenar todo?”, se pregunta.

Admite que sí hay un problema serio con los conductores, “pero dónde conseguimos mano de obra especializada, nosotros los estamos capacitando”.

Modernizar

Portillo dice que el VMT ha impulsado la modernización del transporte y que hay receptividad de los empresarios para ello: “Nace el SITRAMSS, con la variable de la rapidez, que ya la perdió, y cuenta con atención personalizada, paradas modernas y video. También está el servicio exclusivo ($0.35) que es otra cultura, con aire acondicionado, cámaras y conductores más profesionalizados”.

Pero ordenar las 221 rutas de buses y microbuses en el Gran San Salvador es todavía el reto más delicado. Al menos el parque vehicular de transporte público se mantiene en unas 10,500 unidades sin crecer, lo que mantiene cierto control.

De que hay desorden es claro y no es específicamente de los transportistas. El VMT no tiene un censo de cuántas paradas de buses existen en los redondeles. En su recorrido LA PRENSA GRÁFICA pudo constatar de tres lugares en los que se detienen dentro de la rotonda: el Schafik Hándal, en Mejicanos; en la 75.ª avenida norte, próximo a Miralvalle; y el Luceiro, en la avenida Masferrer, en esta última hasta hay dos casetas dentro del redondel.

Portillo descarga la situación sobre los conductores: “Las unidades del transporte paran donde las gente les dice y muchas veces no cumplen con lo autorizado”. Sin embargo, él mismo admite que no se puede hacer un control completo durante las horas de servicio ni tampoco se atreve a responder si cuentan con el personal adecuado para hacer un mejor trabajo en el control.

Tampoco hay datos concretos de cuáles son las estaciones más congestionadas o peligrosas, ya sea por inseguridad o accidentabilidad, un control que no tiene ni la PNC ni el viceministerio.

Urrutia dijo que la mayoría de accidentes ocurre en las vías de mayor tráfico, pero no se refiere a las paradas de buses de manera específica. La Cruz Roja dijo que igualmente las atenciones brindadas son también en arterias de mucho tráfico, pero sin relacionarlas con las estaciones.

En lo que sí está claro Portillo es que la incidencia de los transportistas en accidentes no es determinante; según datos del VMT, buses y microbuses han lesionado a 334 personas hasta el 3 de junio de este año, una cifra baja si se compara con el total de 4,301. Otras 31 personas murieron en percances viales del transporte público contra el total que son 586.

Portillo se da un aire de esperanza y dice que la ley de transporte debe someterse a una revisión completa y establecer medidas de control más fuertes.

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