“No se tocan el corazón para dañar”

El cementerio general de Jayaque, La Libertad, recibió ayer a tres de las 11 víctimas de la masacre que ocurrió el jueves 3 de marzo en San Juan Opico, del mismo departamento. Entre tantas coincidencias lamentables, resulta que dos madres solteras perdieron a su hijo mayor, a ese que llaman “el primogénito”.
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Frente al ataúd, familiares y amigos sostienen la foto de Jorge Alberto Colorado (murió a los 47 años), que aparece con anteojos y una guitarra, sobre un fondo azul. Marta Bolaines lleva uno de los retratos de Jorge con la guitarra y recuerda que lo veía en las asambleas. “Éramos hermanos de la renovación carismática. Él era de los hermanos que perseveran”, dijo Marta. Una llovizna refresca durante un par de minutos el cementerio. Más arriba preparan el sitio de Jonathan Gabriel Castellanos, quien murió a los 25 años.

Subido en una de las lápidas, un hombre grita y mueve sus manos: “¡Yo sé que voy a amanecer muerto! No me importa”. Es de tez blanca, fornido y su voz se quiebra cuando maldice a los criminales. “Vamos a hacer justicia nosotros ¡Malditos asesinos que se deleitan en la sangre!” Preguntamos a los asistentes quién es, pero ninguno respondió. Luego esta misma persona apunta a las cámaras de televisión: “Vos que lo mataste, vas a morir igual que él”. Alguien pide que lo bajen y lo callen. Dos hombres lo llevan fuera del cementerio. “Déjenme. Han matado a inocentes. Once hermanos”, decía, mientras lo llevaban.

Junto a Jonathan murió, en el mismo episodio violento, José Carlos Espinoza Beltrán, de 24 años. Las primeras conclusiones de la Policía Nacional Civil (PNC) indican que Jorge Alberto, Jonathan Gabriel, José Carlos fueron asesinados por supuestos pandilleros. Una cuarta víctima fue Miguel Ángel Hernández, de 58 años. Estos cuatro trabajadores, al parecer, atestiguaron la matanza de siete trabajadores de una distribuidora eléctrica y por este infortunio perdieron también la vida.

Esmeralda Beltrán es la mamá de José Carlos. Ella espera en silencio, acuerpada por sus familiares.

“Yo sola he sacado adelante a mis tres hijos. Él era el mayor, fue el primero”, dijo Esmeralda. Luego recordó que su hijo era aficionado al fútbol, trabajaba duro y recién había formado un hogar con su pareja. “No se tocan el corazón para dañar a gente buena. Me lo maltrataron”, comentó.

Hasta el momento, la mamá de José Carlos no ha recibido noticias de quién pudo haber matado a su hijo.

A pocos metros, la familia de Jonathan Gabriel decora su sitio con flores, cadenitas y papel picado de colores. En esta ocasión habló su tío, Daniel Ramírez. “Jonathan era el mayor. Siempre procuraba estar temprano en la casa, porque se preocupaba mucho por su mamá. Ella los crio a todos sola”, comentó el tío de Jonathan. Su madre prefirió no dar declaraciones acerca de la joven víctima.

Los asesinatos ya pasaron de 1,400 en dos meses. Entre las víctimas hay niños, docentes, policías, militares, mujeres en estado de embarazo y jornaleros del campo. Es en estos días que el presidente Salvador Sánchez ha viajado a Venezuela, junto a un equipo de su partido, a conmemorar al exmandatario Hugo Chávez.

Los familiares opinaron sobre este viaje. “Es que para nadie es nuevo que a ellos no les importamos. Es decir, es el pueblo el que los elige, pero después ninguno cumple”, comentó Ramírez, tío de Jonathan.

“Los gobernantes tienen su agenda, su misión. La agenda de nosotros es nuestra familia, luchar por ellos con la fuerza que Dios nos da”, dijo por su parte Adalberto Beltrán, tío de José Carlos.

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