OPS pide reducir velocidad debido a percances viales

El 45 % de víctimas por percances de tránsito son usuarios vulnerables. Bajar a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por incidentes en el mundo para 2020 es una de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
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Foto LPG/Francisco Alemán

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Uno de los factores de riesgo en el tema de la siniestralidad vial es la velocidad inadecuada o excesiva, por lo que entidades como la Organización Panamericana/Mundial de la Salud (OPS/OMS) apuestan para que los países tomen acciones concretas para enfrentar la epidemia de los percances de tránsito.

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El Informe sobre “La Seguridad Vial en la Región de las Américas 2016”, de la OPS/OMS, señala que en 2013 murieron 154,089 personas en las vías en la región, lo que representó cerca del 12 % de las defunciones causadas por el tránsito a escala mundial. La tasa regional es de 15.9 muertes por cada 100,000 habitantes.

 

“Uno de los factores de mayor riesgo es los límites de velocidad. Entonces nosotros recomendamos límites de velocidad en áreas urbanas de hasta 50 kilómetros por hora; y hay muy pocos países que siguen esta orientación”, dijo Eugenia Rodrigues, asesora regional de Seguridad Vial, Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental OPS/OMS.

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Del total de defunciones ocasionadas por el tránsito en la región, el 45 % correspondió a los usuarios vulnerables en las vías: peatones, ciclistas y motociclistas. Desde Naciones Unidas se refuerza el trabajo en seguridad vial luego de que, en noviembre de 2015, fue emitida la Declaración de Brasilia, en el marco de la Segunda Conferencia Mundial de Alto Nivel sobre Seguridad Vial, y luego de que se incorporó como un compromiso para garantizar la salud urbana.

 

Aunque se tiene alguna información de los percances viales y víctimas, no todos los países de Mesoamérica la tienen sistematizada. “Sabemos que una persona falleció por un hecho de tránsito, pero no sabemos si es peatón, si es ciclista, si es motociclista. Y por no saber eso, muchas veces no sabemos dónde colocar los recursos, cuáles son las prioridades”, advirtió la experta.

 

Controles e infraestructura

 

El problema de seguridad vial lleva consigo la falta de consciencia sobre los riesgos y la afectación a los usuarios más vulnerables, por lo que algunos países implementan otras intervenciones.

 

“Para reducir la velocidad hay dos herramientas fundamentales: infraestructura física que obliga a los conductores a bajar la velocidad y la segunda es el control policial y control con fotomultas; la tecnología existe, está disponible y es muy eficiente”, dijo Darío Hidalgo, director de Transporte del Instituto de Recursos Mundiales WRI.

 

Reducir el ancho de los carriles y el radio de las curvas son algunas propuestas. Ciudades como Bogotá, en Colombia, ya las implementan. “Un conductor de un vehículo puede reaccionar mucho mejor a velocidades menores. La sola reacción, por ejemplo, cuando uno va a 90 kilómetros por hora, uno alcanza a recorrer 150 metros antes de empezar a frenar. Esos 150 metros no es suficiente tiempo para reaccionar de manera adecuada”, agregó Hidalgo.

 

El director enfatizó que en zonas urbanas no se necesita velocidad muy alta, por lo que reducirla no tendría que implicar mayor afectación al tráfico. “Uno técnicamente puede mostrar que bajando el límite de velocidad, en una situación donde normalmente es congestión, no se afecta los tiempos de viaje de manera sustancial y más bien sí se mejoran las condiciones”, dijo.

 

En el caso concreto de El Salvador, la velocidad excesiva es la quinta causa de eventos de tránsito y la segunda de fallecidos. Aunque se realizan controles y campañas de sensibilización, las víctimas van en aumento. Hasta el 7 de septiembre fueron reportados 14,684 accidentes, 527 menos que en 2016 y 824 víctimas mortales, un incremento de 18 muertes.

 

La autopista a Comalapa es donde suceden buena parte de percances debido a la velocidad. En muchos de sus tramos hay señalización que permite circular hasta 60 kilómetros por hora, pero esta no es respetada por los automovilistas. “Si va a una reunión, que salga con suficiente tiempo, porque todo el tiempo salimos tarde y con el afán de llegar temprano comenzamos a correr”, dijo Margarita Rivas, subinspectora de la Policía de Tránsito.

 

 

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