Obra de amor que alimenta

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Comedor Mamá Margarita Todos los días, cerca de un centenar de personas mayores de 60 años recibe desayuno y almuerzo en el Comedor Mamá Margarita, ubicado al costado oriente de la parroquia Don Rúa, en San Salvador. Los requisitos para ser beneficiado son ser mayor de 60 años, carnetizarse y hacerse el examen de esputo para prevenir contagios entre la comunidad. El comedor cuenta  con universitarios voluntarios.

Comedor Mamá Margarita Todos los días, cerca de un centenar de personas mayores de 60 años recibe desayuno y almuerzo en el Comedor Mamá Margarita, ubicado al costado oriente de la parroquia Don Rúa, en San Salvador. Los requisitos para ser beneficiado son ser mayor de 60 años, carnetizarse y hacerse el examen de esputo para prevenir contagios entre la comunidad. El comedor cuenta con universitarios voluntarios.

Obra de amor que alimenta

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<p>Hace 24 años, la Comunidad Salesiana de la parroquia Don Rúa, en San Salvador, visionó construir un lugar donde acoger a las personas mayores vagabundas que no tenían para comer. A la fecha, esta labor altruista sigue desarrollándose como el primer día, aunque con una mayor cantidad de invitados que en algunas ocasiones sobrepasa los 150.</p><p> “Empezó cuando veíamos que muchos ancianitos andaban alrededor de la parroquia pidiendo limosna, cinco centavos, 10 centavos. Pensamos que no era justo, porque a veces ocupan el dinero para otras cosas, no para un pan. Junto con el párroco de aquel entonces, Óscar Rodríguez Blanco, empezamos a reunirnos para ver qué podíamos hacer en concreto por estas personas”, contó María Teresa de Hernández, presidenta del comité que administra el Comedor Mamá Margarita.</p><p>Era 1986 y tras mandar cartas, buscar ayuda directa y rezar con fervor, llegó la primera ayuda: la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) les entregó una donación para comprar mobiliario básico como bancas, mesas y ollas.</p><p>El comedor para ancianos comenzó a funcionar en la antigua Escuela Domingo Sabio, donde ahora se ubica un parqueo. Pero el terremoto del 10 de octubre de 1986 obligó a que el proyecto se mudara a una casa donde actualmente se ubica el kinder de infantes de la Comunidad Salesiana. En ese entonces se atendían a unas 50 personas con desayuno y almuerzo. De Hernández recuerda que salía a buscar a las personas mayores que deambulaban en los alrededores.</p><p> “A medida se fueron dando cuenta del comedor, este se llenó. Seguimos buscando ayuda, y en 1988 la Fundación Canadiense Contra el Hambre nos dio para la construcción de este comedor que estamos atendiendo; y recibimos otras donaciones para equipar de mejor manera”, agregó De Hernández.</p><p>Desayuno y almuerzo se entregan todo el año en este comedor que lleva el nombre en honor de Margarita Occhiena, madre de Juan Melchor Bosco, conocido como Don Bosco, considerada la primera salesiana cooperadora. De hecho, durante la Revolución Francesa las guerras dejaron devastados los capos y la amenaza de hambrunas que debió enfrentar con sus hijos. Un retrato suyo da la bienvenida a los ancianos al comedor que han sido previamente carnetizados y examinados en la unidad de salud.</p><p> “Enfrentamos retos, pero en esta obra de amor para los ancianitos habita la Divina Providencia. Jamás nos ha abandonado, nunca. A veces hace falta alguna cosita y es increíble, tocan (la puerta) y dejan lo que hace falta en ese momento. Tenemos muchas empresas que nos ayudan, personas particulares que vienen a dejar sus donativos de sacos de azúcar, frijoles, un cartón de huevos. Es una obra muy bendecida”, expresó la directora del comité.</p><p>Pero no solo alimento material se brinda a los necesitados. Antes de cada tiempo de comida se hace una lectura de la biblia con su meditación, le sigue una oración en la que se pide la bendición de los alimentos y de quienes los han preparado.</p><p>El personal encargado de los alimentos y de mantener en óptimas condiciones el comedor son tres cocineras, un ayudante, el ordenanza y un motorista encargado de recoger las donaciones en un pick up que también fue un regalo al comedor, así como una televisión pantalla plana.</p><p> “(Esta obra) me ha ayudado a crecer espiritualmente, me siento útil a pesar de que ya tengo mis años. He caminado con ellos y me ha dejado una honda satisfacción en mi corazón de haber hecho algo por el necesitado”, dijo De Hernández. Los interesados en colaborar con el Comedor Mamá Margarita pueden llamar al 2526-9700 y 2526-9748.</p>

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