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“Ojalá con otro sismo no aparezcan los Darío de 2001”

Ayala cree que se debe hacer un verdadero estudio de edificios y cordilleras del país.
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Restos del Edificio Rubén Darío,  el mayor sitio de desastre tras el terremoto de 1986. La estructura ya había quedado dañada con el sismo de 1965 y no se reparó adecuadamente.

Restos del Edificio Rubén Darío, el mayor sitio de desastre tras el terremoto de 1986. La estructura ya había quedado dañada con el sismo de 1965 y no se reparó adecuadamente.

“Ojalá con otro sismo no aparezcan los Darío de 2001”

“Ojalá con otro sismo no aparezcan los Darío de 2001”

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La experiencia vivida en el Edificio Rubén Darío y su profesión como ingeniero llevan a Ricardo Ayala a la conclusión de que el país necesita un estudio serio de la situación de los edificios y las cordilleras, sobre todo donde se han construido muchas colonias en el Gran San Salvador. Para el profesional, las reacciones se dan inmediatamente después de la tragedia, “tres meses después nadie dice nada”.

Dice que tras su sobrevivencia al terremoto de 1986, investigó algunos datos del Edificio Rubén Darío. Fue construido entre 1958 y 1960 y diseñado en Nueva York, una zona que no sufre de sismos, por lo que no se consideró ese factor. “El terremoto de 1965 lo dejó deteriorado, pero solo tuvo reparaciones cosméticas con productos epóxicos. Tras los daños de 1965 fue vendido, no sé si lo reparó el constructor original o el nuevo comprador”, explica.

Para el ingeniero, tras el fenómeno de 1986, debió haber una investigación judicial del hecho, “pues el lucro por no hacer las reparaciones debidas se impone al beneficio social y en muchos casos hay beneficios ocultos para no declarar inhabitable un inmueble”.

Si bien asegura que un terremoto tiene carácter natural, el debido mantenimiento de un edificio tiene responsabilidad humana y en muchas ocasiones no se cumple con las condiciones específicas para la construcción o reparación de estructuras dañadas.

No hay censo actualizado de los edificios dañados en 1986 y los terremotos de 2001, lo cual es urgente realizar, pues se está en el ciclo sísmico. “Ojalá con otro sismo no aparezcan los Darío de 2001”, dice.

Insiste en que se debe hacer un estudio de las cordilleras donde se han construido zonas residenciales e industriales. “El peso de la masa vegetal se duplica en 20 años y nadie se percata de ello y se puede desplomar por filtración de agua, sismos y hasta el viento”, explicó.

Ayala sostiene que es urgente realizar un estudio y que este puede realizarse con un grupo de voluntarios. “Al Gobierno no le preocupa. Yo desconfío de las instituciones, creo que profesionales voluntarios lo pueden hacer y ayudaría mucho”, dijo.

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