Orgulloso de ser un socorrista que ha ayudado a muchos

Alejandro Wálter Flores es alguien de sobra conocido por todos los viroleños. Con 36 años de edad ha dedicado 23 a asistir a los necesitados en casos de emergencia, como miembro del equipo de socorristas voluntarios de la seccional de la Cruz Roja Salvadoreña de Zacatecoluca, La Paz.
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Sin barreras.  Alejandro es ahora motorista de Cruz Roja, en San Salvador, labor que realiza eficazmente.

Sin barreras. Alejandro es ahora motorista de Cruz Roja, en San Salvador, labor que realiza eficazmente.

Orgulloso de ser un socorrista que ha ayudado a muchos

Orgulloso de ser un socorrista que ha ayudado a muchos

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Wálter nació con discapacidad en una pierna que lo obliga a usar muletas, pero que no le ha impedido lograr sus metas personales; una de estas, convertirse en guardavidas. Él no tiene sensibilidad en la pierna izquierda.

En 1992 ingresó a la Cruz Roja de Zacatecoluca como voluntario y un año después se sometió a la prueba de natación El Paso del Hombre para convertirse en guardavidas. Cuenta que entrenaba en el turicentro Ichanmichen para estar listo y someterse al reto acuático.

Desde ese año se ha mantenido activo dentro de la institución, donde llegó a ser jefe de guardavidas durante 10 años. Actualmente es socorrista y motorista voluntario de la seccional.

Es común verlo manejando la ambulancia de la Cruz Roja, en la cual ha atendido emergencias en diferentes municipios del departamento, algunas tan graves como las ocurridas a causa del huracán Mitch y los diferentes terremotos que han remecido a El Salvador.

“La discapacidad de mis piernas no me impide manejar. Lo hago normalmente, meto el clutch con la pierna izquierda y acelero y freno con la muleta. Gracias a Dios me he podido valer por mí mismo toda la vida”, manifestó.

La vocación de servicio de Wálter fue reconocida en 2009, cuando recibió la medalla y el diploma Héroe de la protección civil del departamento de La Paz, entregado por el Ministerio de Gobernación.

Este premio era otorgado a aquellas personas que por su labor humanitaria destacaban de manera extraordinaria salvando vidas, reduciendo los efectos de una tragedia o ayudando a prevenirla.

También ha recibido otros premios entregados a escala departamental. Sin duda, Wálter es el rostro más conocido del voluntariado de la Cruz Roja, que dice es parte fundamental de su vida.

“El hecho de poder ayudar a las demás personas, de haber atendido a víctimas del huracán Mitch, terremotos, evacuaciones, para mí es un privilegio y una satisfacción”, afirma.

Durante mucho tiempo Wálter se dedicó a tiempo completo y ad honorem a la Cruz Roja, pero desde hace unos meses, y debido a su ejemplar desempeño, se encuentra trabajando como coordinador de emergencias de la delegación de la Cruz Roja en San Salvador.

“Es una oportunidad que me han dado y me siento agradecido, porque esto me permite tener un ingreso para la manutención de mi familia”, expresó el socorrista, quien es casado y tiene una hija de cuatro años de edad.

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