Ortega tiene el control por una relación mafiosa”

Eduardo Enríquez presenta mañana por la tarde “La muerte de la República”, libro basado en sus columnas en La Prensa, de Nicaragua, y que retrata el régimen orteguista.
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Daniel Ortega recuperó la Presidencia de Nicaragua después de que cambió las leyes para poder ganar con menos de la mitad de los votos. Y después cambió las leyes para poder reelegirse. En esta segunda fase, enterró al estatista de los ochenta y se encaminó, con la chequera bolivariana, a comprar el poder absoluto.

El periodista Eduardo Enríquez, a lo largo de varios años, se ha convertido en un crítico audaz y contundente de esto que él llama “régimen absolutista”, basado en la familia Ortega Murillo. Sus investigaciones tienen eco en el país, con el surgimiento del grupo ALBA, del FMLN.

¿Cómo surge el fenómeno en Nicaragua de políticos formalmente de izquierda metiéndose en negocios?

Tiene que ver con el acuerdo del sector ALBA, con (Hugo) Chávez. Él llega a un acuerdo con Daniel Ortega de entregarle combustible a 50% del valor y el otro 50% con tres años de gracia y a 25 años plazo. Y ni crean que se está pagando. Para eso crean ALBANISA: Alba de Nicaragua S. A. En ella tiene el 49% la empresa estatal de petróleos de Nicaragua (PETRONIC) y PDVSA tiene el 51%. Pero, en la práctica, ALBANISA es manejada como negocio de la familia Ortega a través de su principal gestor económico, Francisco López, que es, a la vez, tesorero del Frente Sandinista. El esquema muestra fuerza en 2009 y en 2010, cuando reciben $500 millones anuales. Lo venden a precio de mercado, sin ningún descuento. Manejan $500 millones, lo que les ha permitido entrar a muchos negocios.

¿Cómo han adquirido empresas a través del uso del Estado?

Bueno, sí. En muchos de los casos se ha dado eso. Te doy tres ejemplos. Las plantas generadoras. La alianza de Ortega y Arnoldo Alemán creó una crisis energética en el último año del gobierno de don Enrique Bolaños. La forma de resolverla fue trayendo plantas generadoras de Venezuela, además, de otras donadas por Taiwán. Al final, todas estas plantas pasaron a ser manejadas por ALBANISA, por una rama llamada Alba Generación. Incluso, la donación de Taiwán, de $30 millones, pasa a ser manejada por ALBANISA. El Estado se convierte en canal de donación. Otro ejemplo es que consigue con el Gobierno ruso la donación de buses para Managua, pero el Estado se lo pasa a un banco paraestatal, Alba Caruna, y este se los vende a los transportistas. Las cooperativas están pagando a Alba Caruna estos buses que fueron donados al Estado de Nicaragua. El tercer caso es la Distribuidora Nicaragüense del Petróleo, con la red más grande de gasolineras. Estuvo manejada por 10 años por la empresa suiza Glencore y este Gobierno se negó a renovar el contrato de arrendamiento de gasolineras. Entonces fue ALBANISA, aunque no oficialmente, la que tomó posesión de esta cadena de gasolineras. ¿Cómo se sabe? Porque la nuera del presidente Ortega es la gerente general. Esta es la manera en la que utilizan el Estado y los fondos de Chávez para enriqueserce a escala de familia.

¿Cuál ha sido el papel de las instituciones?

Las instituciones están anuladas en Nicaragua. La Contraloría está totalmente rendida al poder absoluto de la pareja presidencial. No se pronuncian, no hacen ninguna auditoría. La Fiscalía prácticamente está en sus manos. Hay un fiscal puesto por Alemán, pero no se atreve a levantar voz frente al Gobierno. A través de fraudes electorales se han apoderado de otras instituciones, como la Asamblea Nacional, que debería ser un muro de contención con una bancada opositora fuerte. Por fraude tienen 62 diputados sandinistas y 26 de la oposición, que es suficiente para reformar la Constitución y hasta para llamar a una constituyente.

¿Qué ha hecho la sociedad civil?

Hay una sociedad civil organizada, ONG que son cúpulas que emiten pronunciamientos, pero no pasan a más, no hacen consciencia en la población. Al principio del gobierno de Ortega, había mucha participación de la sociedad civil, pero reducido, porque el Gobierno reduce la cooperación internacional, que la rechaza, de la Unión Europea o Estados Unidos, o se la retira, por la corrupción. En 2008 hubo mucha movilización, pero se necesitan fondos que ya no existen. El único que maneja fondos considerables es el Gobierno.

¿Y la empresa privada?

La cúpula empresarial, el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), cuando Daniel Ortega empezó su período, estas fueron las palabras: “Llegar a Puerto Seguro con la menor cantidad de barcos hundidos”. Es decir, llegar a las próximas elecciones con la menor cantidad de empresas y sectores perjudicados. Porque consideraban que iban a ver las políticas perjudiciales al libre mercado. Pero el gobierno de Ortega no venía con las mismas políticas de los años ochenta. No hay confiscaciones. No hay devaluación. Esto le ha permitido a los empresarios sentirse un poco cómodos. Ha habido mucha suerte de que los precios internacionales de nuestros productos han estado altos. Y, por último, se abrió el mercado venezolano. Empresas como los mataderos y los de productos lácteos han hecho excelentes negocios. La empresa privada decidió que la crítica política no le trae beneficios, así que se dedicó a hacer negocios. Y el Gobierno alentó esto, diciendo que tenía una alianza con el sector privado, que les iba a ayudar. Pero ahora estamos viendo la realidad de las cosas. Ahora que todos los poderes del Estado están copados por el orteguismo, esta alianza ya no es entre iguales, sino que es un sometimiento. Los empresarios no tienen capacidad de exigirle al Gobierno nada. Simplemente, el Gobierno les concede algunos favores, como una graciosa concesión.

¿Cuál ha sido la postura ideológica de Ortega?

No se puede considerar a Ortega como un político de izquierda. Desarticuló a su propio partido. Lo que concibió con su esposa es un régimen absolutista. Este régimen está sostenido por esos $500 millones anuales. En la calle, está sostenido por la Juventud Sandinista, muy organizada y que no dudan en echar mano de ella. Y los Consejos del Poder Ciudadano, que vigilan los barrios y reparten los beneficios de programas asistencialistas. Esto les ha permitido mantener a la gente controlada, porque si en cada cuadra hay un consejo ciudadano, esa persona sabe a quién darle beneficios. Los más pobres prefieren callar y mirar a otro lado ante las arbitrariedades políticas.

¿Qué hacen con las empresas de los sectores en los que incursionan?

Hay un desplazamiento. En televisión, hay control total de las empresas de la familia Ortega Murillo. Y, por otro lado, tiene un compromiso de no atacarse con su aliado, Ángel González, que es dueño de varios canales de televisión. Han desplazado al resto de competidores. En energía y combustible, han desplazado a todos los demás. ALBANISA es el único importador de petróleo en el país. La refinería Esso, que ahora es de Puma, solo maquila el crudo que viene de Venezuela. Lo distribuyen a sus gasolineras, pero también lo venden a generadoras de energía, como búnker, que generan 300 megavatios, cuando el consumo aquí es de 600 megavatios. No se quedan en generación térmica, sino que también en generación eólica, con Alba Vientos, que compite con otras empresas en el mismo ramo. Y, por último, está el rumor que van a comprar la empresa distribuidora de energía, que está en manos de Gas Natural, pero que anualmente pierde entre $50 y $80 millones porque el Gobierno se niega a evitar de ley y mano dura el robo de energía. Mediante la inacción han sacado a Gas Natural, que dice que no puede perder $50 millones al año. El secreto a voces es que ALBANISA, por otra empresa mampara, comprará la distribución de energía. Y ahí cierran el círculo: importan el petróleo, lo refinan, se lo venden a ALBANISA y tienen el control energético del país. Así, si Daniel Ortega sale del poder, tiene el poder energético del país, y cualquier Gobierno sería su rehén.

¿Cómo es el Gobierno ante Venezuela?

La presencia venezolana, a escala nacional, es a través de este negocio personal. No se siente una influencia del chavismo en política. Aquí lo que hay es orteguismo, no hay chavismo. El compromiso de Ortega es apoyar al chavismo a escala internacional. Pero, en todo el país, quien tiene el control local es Ortega, por el dinero. Es una relación mafiosa, basada en el dinero. A Daniel le interesa el control total del país, político y económico.

¿Qué ha sido de los aliados de Ortega?

No pintan nada. Una característica del gobierno de Daniel Ortega es que solo hay voz de la pareja presidencial y nadie más. Alemán, por su problema de la corrupción y su pacto con Ortega, quedó totalmente anulado. Su partido es el 5% en las elecciones. Otros grandes aliados de Ortega en el sandinismo han ido desapareciendo. La señora Rosario Murillo los ha ido sacando de lo que llamábamos “el círculo de hierro”. Ese el caso del exalcalde de Managua, Dionisio Marenco; el de Lenin Cerna Juárez, que fue jefe de la seguridad del Estado en los años ochenta; el del expresidente del Banco Central, Antonio Rosales. Han sido purgados del círculo del poder porque en un momento u otro han tenido alguna contradicción con la primera dama, que es la que ejerce el poder. Simplemente salen de la escena y son anulados totalmente.

¿No es necesaria la represión y persecución de opositores?

El orteguismo no tiene un enemigo natural en este momento. Se da el lujo de no hacer una represión evidente y mucho menos violenta, porque tiene todo bajo control. Pero cuando cree que es necesario, no duda en hacerlo. Hace ocho meses, un movimiento de jóvenes se mantuvo frente al Consejo Supremo Electoral, pidiendo la destitución de magistrados porque llevaba tres fraudes al hilo. Cuando el régimen detectó que ahí podía tener resistencia, los sacó con lujo de violencia y no les permitió regresar. Pero en la oposición no hay peligro. Es inepta. Tienen bajo control a la empresa privada, tienen desarticulada a la sociedad civil. De los medios, solo quedan La Prensa y Radiocorporación, porque a los otros medios los han ido comprando. Tienen al otro diario de circulación nacional neutralizado. La Prensa tiene una divulgación limitada y hasta les puede servir de beneficio, diciendo que existe libertad de expresión en Nicaragua, porque decimos lo que queremos. Pero antes había cinco, seis canales de televisión, otro periódico, gran cantidad de radios, periódicos y cada quien podía exponer muchos puntos de vista. Ahora todos hablan a un solo coro. La Prensa es la única que sigue con su posición disonante. Pero cada vez es menos efectiva, por esta tremenda capacidad propagandística.

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