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Óscar, Kevin y Carlos: los tres hermanos en Santiago Nonualco que fabrican incubadoras para aves de corral

Ellos comenzaron su proyecto comprando un horno microondas viejo en una chatarrera que estaba cerca de su casa, por el precio de $5 dólares. De ahí, buscando más equipos en desuso, como refrigeradoras y cajones de CPU, hicieron más incubadoras.Hoy tienen su propia línea.
 

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Ellos comenzaron su proyecto comprando un horno microondas viejo en una chatarrera que estaba cerca de su casa, por el precio de $5 dólares. De ahí, buscando más equipos en desuso, como refrigeradoras y cajones de CPU, hicieron más incubadoras.Hoy tienen su propia línea. Foto LPG/Jorge Carbajal.

Ellos comenzaron su proyecto comprando un horno microondas viejo en una chatarrera que estaba cerca de su casa, por el precio de $5 dólares. De ahí, buscando más equipos en desuso, como refrigeradoras y cajones de CPU, hicieron más incubadoras.Hoy tienen su propia línea. Foto LPG/Jorge Carbajal.

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En el cantón San Luis Jalponguita, de Santiago Nonualco, en el departamento de La Paz, viven tres hermanos que en días de la pandemia del covid-19 decidieron emprender con un novedoso proyecto para construir incubadoras para aves de corral.

Se trata de Óscar Enrique  Montano, de 29 años; Kevin Ulises Montano, de 19 años y Carlos Enrique Montano, de 12 años. 

Foto LPG/Jorge Carbajal.

Todo comenzó hace dos años, cuando Óscar, quien trabajaba en una maquila, decidió buscar una nueva forma de generar ingresos para salir adelante con los gastos en el hogar, ya que tenía que pagar su casa, alimentación, ayudar a sus hermanos y por todo ello necesitaba más que lo que ganaba con el salario.

Con conocimientos de mecánica automotriz, el mayor de los hermanos Montano buscó la ayuda de un compañero de trabajo que conocía de electrónica y de electricidad, ya que su idea era la de construir una incubadora para criar pollos y venderlos, para generar ganancias. 

Foto LPG/Jorge Carbajal.

Su amigo, Pedro Luis Castillo, le enseñó algunos conocimientos básicos y luego Óscar y sus hermanos fueron a comprar un viejo horno microondas a una chatarrera para hacer su primer ensayo de la incubadora con la que comenzó su nueva historia.

Según recuerdan los hermanos, el microondas les costó $5. Luego de hacerlo funcionar comenzaron la incubación de pollos, para luego engordarlos y venderlos.

Pero no todo quedó ahí, pues regresaron a las chatarreras y viviendas a buscar refrigeradoras viejas para convertirlas en incubadoras de aves, sean estas pollos, patos, pavos y hasta codornices. 

Foto LPG/Jorge Carbajal.

"Hicimos 40 incubadoras de refrigeradoras y todas las vendimos; luego comenzamos a buscar cajones de CPU, de los que hicimos 24 y los vendimos todos", comentó Óscar, quien trabaja a la par de sus dos hermanos desde hace dos años.

Por aquellos días, Carlos Enrique tenía solo 10 años y Kevin tenía 17. Con ayuda de una carretilla de mano iban a comprar las partes necesarias para luego convertirlas en una máquina para calentar huevos de aves de corral y hacerlos nacer. 

Desde junio del año pasado, ya con una base de conocimiento, los hermanos comenzaron la producción de sus propia línea de incubadoras. Para ello compraron lámina galvanizada y ángulo galvanizado, remaches y partes electrónicas, con los que crean "hornos" con mejor apariencia.

Foto LPG/Jorge Carbajal.

"Cuando ya no encontrábamos CPU decidimos crear nuestro propio producto, más presentable y con una propia marca", comentó Óscar, quien hace unos meses, junto a sus hermanos, creó un logo, el cual lo pegan en la parte frontal de cada incubadora que fabrican. Si bien el producto ha mejorado abismalmente, quieren seguir mejorándolo, así como fabricar nuevos productos.

Carlos Enrique, ahora de 12 años, cursa séptimo grado y está feliz de colaborar junto a sus dos hermanos, a la vez que se enorgullece de que sus maestros y compañeros de la escuela conozcan del emprendimiento del que participa junto a Óscar y a Kevin. "Mis profesores me felicitan y me dicen que puedo lograr lo que me proponga. En la mañana voy a clases, pero en la tarde vengo a trabajar con ellos", comentó el niño. 

En el caso de Kevin, ha terminado el bachillerato Técnico Vocacional Textil, que lo capacita para trabajar en fábricas o maquilas de ropa, pero en lugar de ello, mejor trabaja y colabora con su hermano mayor, quien por falta de recursos no puede contratar personal que le ayude en la producción de las incubadoras.

Kevin dice que más adelante quiere aprender mecánica automotriz y luego electricidad; pero por el momento seguirá echándole ganas al proyecto familiar. 

En una de las paredes de la vivienda de los hermanos, donde fabrican los equipos, se observa un papel donde hay siete pedidos pendientes de fabricación. Es por ello que la jornada de trabajo comienza a las 8 de la mañana y termina a las 5 de la tarde, todos los días. La fundación AGAPE, de Sonsonate le compró hace algunos meses dos incubadoras para donarlas a personas a las que ellos ayudan.

Ha habido pedidos de Guatemala y de Honduras, pero los impuestos para exportarlas son muy altos y es por ello que no ha podido trascender a otras naciones. "No puedo dar el producto muy caro, es por eso que no he podido mandar equipos afuera, pero ya me han pedido por Whatsapp y por medio de la cuenta de Facebook", agregó el mayor de los tres emprendedores.

Ellos están contentos con los resultados que poco a poco se van dando, pero lamentan que no han podido acceder a créditos en financieras. También han enviado información sobre su proyecto al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) pero no han tenido respuesta.

Foto LPG/Jorge Carbajal.

"Estamos con esos siete pedidos, pero las incubadoras pequeñas las logramos hacer luego de trabajar dos o tres días, y las de 500 huevos, en seis o siete días", agregó Óscar. La idea que él tiene, además de contratar a jóvenes que quieran trabajar con ellos, es la de comprar material (lámina y ángulo) en mayor cantidad y así poder mantener los precios pese a que el costo de los materiales va en incremento. 

Una incubadora para 60 huevos vale $130 dólares; una para 500 huevos, que tiene la parte alta para incubar y la de abajo para nacer los pollos, tiene un valor de $550. 

Pero no solo fabrican estos equipos, también construyen jaulas para gallinas ponedoras y bandejas para huevos.

Además de los conocimientos que recibió de su amigo Pedro, los tres hermanos se mantienen buscando información en internet para ir innovando cada día más. 

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Tags:

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