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Ovidio: “Yo he sobrevivido gracias al trabajo en la basura”

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Humildad.  Don Ovidio manifestó su interés para que las personas conozcan que el trabajo que realiza es digno y no denigrante.

Humildad. Don Ovidio manifestó su interés para que las personas conozcan que el trabajo que realiza es digno y no denigrante.

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“Nosotros que reciclamos, nos beneficiamos de lo que la gente tira, pero ellos mismos se hacen el daño por tanto tóxico, porque no tiran solo cosas de plástico o cosas así, sino que tiran ácidos o cualquier veneno, animales muertos, sin pensar en la contaminación que causan y el daño a la salud de las personas que viven cerca de los botaderos”, así lo resume Ovidio Castro.

Es un recolector de chatarra en los botaderos a cielo abierto que están en las carreteras y en las colonias de diferentes municipios de San Salvador. Ovidio tiene 60 años, se ha dedicado durante 22 años al trabajo de recoger latas, plástico y demás chatarra para luego ir a venderlas y poder ganarse “unos centavos” –dice– luego de trabajar por varias horas bajo el fuerte sol.El hombre asegura que aunque el trabajo es visto por otras personas como algo denigrante, es una tarea digna que le ayudó a sacar adelante a sus dos hijos y poder pagar sus estudios. Se siente orgulloso de lo que hace. Vive solo y de esta actividad logra ganar una cantidad de dinero que le sirve para costear algunas necesidades como alimentación y vivienda.

“Yo me encargo de trabajar solo del reciclaje, yo me voy hasta Ilobasco, Zacatecoluca, voy hasta Santa Rosa de Lima a veces”. 
Ovidio Castro, recolector de chatarra

“Solo de esto he sacado adelante a mis hijos en 22 años de hogar, pero ahora gracias a Dios ya mis niños están grandes, ya no tengo necesidad de ellos, porque ellos ya son unos hombres, pero yo siempre he sido trabajador y hago esto porque realmente tengo necesidad de comer, en la casa acuérdese que todo hace falta. Yo de esto prácticamente sobrevivo”, comenta Ovidio.

Sus labores de recolección en los botaderos comienzan a las 5 de la mañana donde además de soportar olores fétidos a los que no se acostumbra, debe aguantar el sol, calor y lluvia. Su recorrido inicia en Soyapango hasta Ilopango. Al mediodía hace un receso para el almuerzo y luego emprende el viaje para vender lo recolectado.

“Yo saco el dinero a diario, esto es a diario, porque yo lo vendo a diario, si llevo un quintal vale $8; llevo 3 libras de cobre vale $2.20; llevó unas 5 libras de aluminio eso vale $0.45; y yo gracias a Dios llevo $14 o $15 cada día”, explicó a LA PRENSA GRÁFICA.

Pero su recorrido por los basureros no es de manera estricta solo en el área de San Salvador, ya que muchas veces, dice que recorre varios kilómetros y se va a buscar plástico, latas y chatarra hasta los botaderos de otros departamentos del país.

“Yo me encargo de trabajar solo del reciclaje, antes era vigilante en una empresa privada de Ilopango. Yo a veces me voy hasta Ilobasco, Zacatecoluca, voy hasta Santa Rosa de Lima”, expresó Castro.

“Yo saco el dinero a diario, esto es diario, porque yo lo vendo diario, si llevo un quintal vale $8; llevo 3 libras de cobre vale $2.20”. 
Ovidio Castro, recolector de chatarra

A pesar de que los botaderos de basura le dejan unos cuantos dólares en sus bolsillos, él manifiesta que es triste ver cómo las personas tienen la mala costumbre de tirar la basura en la calle y en lugares donde está prohibido hacerlo. Afirma que en los 22 años que tiene de trabajar como recolector es en la última década cuando se ha generado mayor cantidad de botaderos de basura en puntos donde antes no existían, y generan un nivel de contaminación que ha ido aumentando día con día en todo El Salvador.

“En todos estos lados es igual, como aquí mire (Las Cañas, Ilopango), por ejemplo, aquí prohibieron no levantar este ripio, pero la basura y todo eso deberían de recogerla. Han puesto aquellos barriles, eso significa que ahí no tienen que botar basura, sin embargo, siempre los carros aquí, porque aquí son los carros los que vienen a tirar la basura, y que vienen de otra parte y de ahí si ven basura, si ven un poquito por allá, piensan que es basurero y la tiran desde sus vehículos y como nadie les dice nada, ni los de la alcaldía hacen nada”, expresó don Ovidio mientras levanta sus costales con la chatarra.

Según los datos de 2016 de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples, a escala nacional el 51.1 % de los hogares entrega los desechos a la recolección pública, un 0.98 % a servicios privados, un 3.13 % deposita en contenedores y un 0.04 % recicla, por lo que se concluye que en el país el 55.25 % dispone los desechos adecuadamente; del 44.75 % de hogares disponen sus desechos de la siguiente forma: 36.03 % quema, 6.59 % tira en cualquier lugar, 1.82 % entierra, y 0.26 % no expresa que hacen con los desechos.

Desde hace varias semanas el problema de la basura en Ilopango, Soyapango y Ciudad Delgado se ha intensificado, ya que, según las autoridades de las alcaldías de esos municipios, no cuentan con suficientes camiones recolectores de desechos sólidos para poder solucionar al 100 % la problemática que afecta cada vez a las personas, que se quejan de los focos de infección que son generados por los promontorios. Ovidio sabe que en los botaderos esta su trabajo, pero es ineludible que no exponga su queja.

 

22
 años tiene don Ovidio de trabajar recolectando la chatarra entre la basura en los lugares que sirven como botaderos.
$14
  es la ganancia diaria del señor de 60 años, luego de poder recoger latas, 

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