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PNC y Fuerza Armada sin cumplir con lo pactado en Acuerdos de Paz

Especialistas hablan sobre el papel actual de ambas instituciones y consideran que debe haber cambios, sin que estos signifiquen DEPENDER de las órdenes del órgano ejecutivo.

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Ejército. La FAES realiza actualmente labores de seguridad pública.

Ejército. La FAES realiza actualmente labores de seguridad pública.

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Desde la reestructuración de las Fuerzas Armadas de El Salvador (FAES), tras la firma de los Acuerdos de Paz, su papel durante cada gobierno ha sido cuestionado y su adaptación a nuevas funciones ha sido un vasto elemento de análisis. Lo mismo sucede con la Policía Nacional Civil (PNC), que se creó con la intención de que fuese una institución que brindaría seguridad pública y respeto a los derechos humanos, funciones que habían irrespetado las extintas Policía de Hacienda, Policía Nacional y Guardia Nacional.

¿Qué ha cambiado hoy en ambas instituciones? LA PRENSA GRÁFICA habló con expertos en el tema, en el marco de los 29 años de los Acuerdos de Paz, y estas son sus conclusiones.

LA FAES NECESITA CAMBIOS

Los expertos mencionan que el Ejército salvadoreño debería cambia el papel por el cual fue creado. Así lo mencionó Héctor Lindo-Fuentes, historiador y docente, quien cree que el principal objetivo de la FAES ya no aplica a la actualidad.

"En el pasado se utilizaron las fuerzas armadas para la hegemonía regional y la doctrina de la seguridad nacional. Ambas lógicas han desaparecido", aclaró.

También dijo que el país necesita una "organización para llevar a cabo misiones como interceptar el tráfico de drogas o que se pueda movilizar de forma efectiva y disciplinada en momentos de emergencia nacional como desastres naturales. Pero esto se puede hacer más eficientemente con unidades especializadas entrenadas para las tareas específicas", aseveró el académico.

También aclaró que la FAES ha realizado acciones que no le fueron otorgadas en los Acuerdos y en la Constitución. "Lo que definitivamente no necesitamos es una entidad que utilice despliegues de fuerza bruta para colocarse como árbitro de la política, decirle a la Asamblea Legislativa lo que tiene que hacer o interferir con las actividades del poder judicial y negarle al pueblo salvadoreño acceso a los archivos que documentan su memoria histórica", indicó.

Carlos Cañas Dinarte, historiador e investigador, manifiestó que es importante que exista una Fuerza Armada pero que cumpla únicamente con sus funciones.

"No creo que sea conveniente, ni prudente, que en El Salvador se elimine su Fuerza Armada, pero sí controlarla en cuanto al crecimiento, a la carrera armamentista que se pueda tener y delimitar cuáles son sus funciones", expuso.

El investigador aclaró que la FAES no debe tomar funciones que no le competen y que debe "estar separada de las labores de seguridad pública, esto solo le debe corresponder a la PNC. De hecho en el país no tienen que haber cuerpos militares que quieran pretender usurpar la seguridad pública".

Para Cañas Dinarte, la misión de la Fuerza Armada era ceñirse a la vigilancia de la soberanía nacional y no a la seguridad pública, pero eso cambió en los gobiernos de Elías Antonio Saca y de Mauricio Funes, que pusieron al Ejército al lado de la PNC.

Enfatizó que "confundir la labor policial con la labor militar nos llevó a situaciones graves de violaciones a los derechos humanos. Creo que no estamos en condiciones históricas, estructurales, sociales y culturales para pasar de nuevo una Policía y una Fuerza Armada que tengan actitudes dictatoriales o violatorias de derechos humanos".

¿PNC presidencialista?

El especialista en seguridad ciudadana Rodrigo Hernández enfatizó que la evolución de la PNC recae en aspectos que pasan por una amplia expectativa y legitimación política y social, hasta el cuestionamiento de su compromiso real con los Derechos Humanos.

Aseguró que la policía se ha caracterizado por ser obediente al gobierno de turno y que este "presidencialismo" como sistema de gobierno influye en la imagen y las dinámicas propias de la corporación.

También dijo que en la actual administración se ve a la PNC como un instrumento de control fuerte que se ocupa de la criminalidad social y organizada.

Aseguró que todos los gobiernos tienen algo en común relacionado con el papel de la PNC: "hay algo común en todas las administraciones que se acentúa negativamente de especial forma en la actual: la dependencia excesiva del presidencialismo".

Luis Enrique Amaya, consultor internacional e investigador en materia de seguridad ciudadana, manifestó que la PNC no está asociada con la política.

"La naturaleza de la operatividad policial no ha estado asociada, directa y exclusivamente, a partidos o signos políticos. Todos los partidos, al menos en el papel, han considerado que la PNC debe realizar desde la prevención hasta la persecución del delito. De hecho, hay ejemplos de gobiernos que, dentro de un mismo mandato, han pasado de un énfasis preventivo a uno punitivo en materia de seguridad. En la práctica, por tanto, no se descubren diferencias sustantivas entre las últimas administraciones", aseguró.

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