Pagos millonarios por un tema que no está resuelto

Las comunas señalan que además de pagar a MIDES por la disposición de cada tonelada hay gastos adicionales: pago de empleados, gasolina o transporte, compra o reparación de camiones, entre otros.
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Foto de LA PRENSA/Melvin Rivas Largas filas.  Los operarios de recolección suelen esperar varias horas su turno para depositar los desechos sólidos en el relleno de MIDES.

Foto de LA PRENSA/Melvin Rivas Largas filas. Los operarios de recolección suelen esperar varias horas su turno para depositar los desechos sólidos en el relleno de MIDES.

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El precio que cada comuna paga a MIDES, S. E. M. de C. V. por cada tonelada de basura varía, ya que depende de los servicios que la empresa les preste. Así, por ejemplo, una puede cancelar $20 y otra, $40: el pago menor obedece solo al depósito de los desechos sólidos en el relleno sanitario. Mientras que el segundo incluye el traslado desde una planta de transferencia que también es propiedad de MIDES.

De los datos obtenidos de las 14 alcaldías que conforman el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), a excepción de la de Ciudad Delgado, se infiere que la comuna que menos toneladas ha recolectado este año es la de Antiguo Cuscatlán (2,960 toneladas entre enero y septiembre), la única cuyo contrato de disposición final no es con MIDES, sino con KALI, S. E. M. de C. V. a la que le paga $26.67 por la disposición de cada tonelada, según estipula el contrato. Y la que más toneladas ha recolectado es la de San Salvador (171,555.41 toneladas entre enero y octubre), por cuya disposición final pagó más de $3.8 millones a MIDES.

“Somos 1,500 empleados en la Dirección de Desechos Sólidos; pagamos $12 millones al año solo en tema de remuneraciones”. 
Alexánder Soriano, director ejecutivo de Desechos Sólidos de la Alcaldía de San Salvador

La comuna capitalina recolecta un promedio de 650 toneladas cada día. “Estamos hablando de que el 20 % de todos los residuos que se generan en el país se genera en la capital, porque más de 1.5 millones de personas la transitan a diario”, anotó el director ejecutivo de Desechos Sólidos, Alexánder Soriano.

Los costos, no obstante, son aún más altos. Deshacerse de la basura va más allá de los pagos millonarios a MIDES. Hay gastos adicionales. Las administraciones municipales deben ingeniárselas también para reservar fondos en sus partidas presupuestarias para el pago de los salarios del personal que recoge la basura, el pago de horas extras para estos operarios, la compra de combustible para los camiones recolectores, el mantenimiento de los vehículos, la dotación de equipo especial para el trabajo, uniformes y calzado para el personal, y la lista sigue.

“Podemos tener 20, 30, 40 camiones recolectores, pero siempre va a haber basura. Aquí el problema es de educación”. 
Armando Valenzuela, jefe de Desechos Sólidos de la Alcaldía de Mejicanos

“Depositar cada tonelada nos cuesta $23 y el transporte nos cuesta $17 por tonelada, o sea que estamos hablando casi de $40. Pero, en realidad, el costo de cada tonelada llega a $100 con el tema del personal operativo, el combustible, las horas extras, la reparación de los camiones. Le estamos pagando a MIDES un promedio de $423,000 mensuales. Y a eso hay que sumarle que nosotros somos 1,500 empleados solo en la Dirección de Desechos Sólidos; pagamos $12 millones al año solo en tema de remuneraciones”, destacó Soriano.

Según coincidieron Soriano; el jefe de Desechos Sólidos de la Alcaldía de Mejicanos, Armando Valenzuela; y el gerente general de la Alcaldía de Tonacatepeque, Manuel Zelada, hay ocasiones, además, en las que los vehículos se arruinan por el mal estado en el que se encuentra la única calle que conduce hasta el relleno en Nejapa, lo que implica otros gastos frecuentes en llantas; y la lista sigue.

Cada camión recolector nuevo cuesta entre $120,000 y $140,000 dependiendo de su capacidad de metraje y de compactación; lo que representa un gasto aparte.

“Sí, es cierto que la gente ya no tiene los promontorios de basura enfrente de sus edificios o en las entradas de sus colonias; eso ya no está, porque los botaderos a cielo abierto fueron cerrados –solo en Mejicanos había cerca de 40 botaderos a cielo abierto, recuerda Valenzuela–, pero yo le digo al alcalde: ‘Aquí lo único que estamos haciendo es trasladar el problema de la ciudad a otra comunidad, porque allí también vive gente’. Aparentemente hemos resuelto, pero los problemas siempre hay”, advirtió Valenzuela.

Problemas como cuando los camiones llegan hasta el relleno en Nejapa, pero ya no pueden regresar a continuar con sus rutas de recolección programadas, debido a que se quedan atorados en largas filas, por horas, con todo y operarios, esperando a que los camiones de otras alcaldías depositen primero.

Problemas como cuando las personas sacan a botar ripio en bolsas, cuando la comuna se abstiene de recogerlo, porque deshacerse de una tonelada de ripio le cuesta más de $70, es decir, tres veces lo que paga por depositar una tonelada de desechos comunes. Pero no recoger esas bolsas de ripio implica que queden tiradas en las calles y haya quienes se acerquen a dejar otras pensando que son de basura común; y comienza, de nuevo, a generarse un promontorio de basura.

Educar a los usuarios

“Por más que queramos modernizar el tema de limpieza, es con recurso humano. No estamos en la capacidad –como en otros países– que pasa el camión recolector y todo lo hace automático. Aquí la cuestión es de cultura”, dijo Soriano.

Para él, el tema es de conciencia: para tener una ciudad limpia se necesita el compromiso de los usuarios, porque es una responsabilidad compartida. Pero a quienes más les cuesta entender es a los habitantes de zonas vulnerables, acostumbrados a tirar los desechos en ríos y quebradas.

“Yo creo que también el COAMSS (Consejo de Alcaldes del AMSS) debería dar un seguimiento verdadero al tema. Porque cuando viene la cooperación internacional les dicen que necesitamos 80 basureros, ¿y de qué me sirve poner 80 basureros, si no tenemos capacidad de recolectar? Además, la gente ni siquiera ha aprendido a botar la basura en su lugar”, enfatizó Soriano.

“El problema es que nosotros somos generadores de basura. Es como si tuviéramos una tarea para generar basura. Podemos tener 20, 30, 40 camiones recolectores, pero siempre va a haber basura; porque aquí el problema es de educación”, agregó Valenzuela.

 

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