Lo más visto

Más de El Salvador

Panchimalco sin retorno

Alejandra Mármol, sentada en una banca de madera en el corredor de tierra de su casa, no deja dudas de su indignación cuando asegura: “Los que nos vamos no somos familiares de pandilleros, como dice la policía; los que queremos irnos lo hacemos porque no queremos que nos maten”.
Enlace copiado
Panchimalco sin retorno

Panchimalco sin retorno

Panchimalco sin retorno

Panchimalco sin retorno

Enlace copiado
Mármol es una de las 12 personas que aún se han quedado en el caserío Los Jorge del cantón El Cedro, en Panchimalco, al sur de San Salvador, escondido entre la zona boscosa que se observa desde la altura de La Puerta del Diablo, en Los Planes de Renderos. En ese caserío, aproximadamente 15 familias abandonaron sus viviendas por amenazas de pandillas el 12 de septiembre.

Mármol y 11 personas más se han quedado a pesar de que supuestos pandilleros –“los hombres malos”, como ella les llama– han asesinado a su hermano, un primo y a un amigo. Además de Alejandra y sus padres, los únicos que se han quedado en el caserío fantasma son los Carrillo, una familia compuesta por la pareja de padres y sus ocho hijos que padecen desnutrición, según los expedientes de salud que tiene el ECO Familiar del cantón.

Los Mármol y los Carrillo no se han quedado en sus viviendas porque así lo prefieren, ni porque son tozudos y quieren desafiar a los pandilleros que llegaron desde otros lugares, entre agosto y septiembre, para asesinar a tres de los hombres jóvenes más trabajadores del caserío. Los Mármol y los Carrillo no han abandonado sus hogares por una sola razón: no tienen a dónde ir, no tienen otros terrenos.

No tienen nada más que sus paredes de bahareque, sus pisos de tierra y a menudo lodosos, sus hamacas, sus techos de láminas oxidadas y con picaduras por donde se cuela la lluvia, sus bancas de madera y sillas plásticas, sus camas tijera de lona, sus trastes, sus letrinas secas y sus corrales con gallinas, patos y perros esqueléticos.

“No tenemos a dónde ir, quisimos irnos al ver que todos se iban y que nos íbamos a quedar solos en las noches, pero no queda de otra que aguantarse aquí y esperar en Dios que no nos maten, como lo hicieron con mi hermano, mi primo y el otro muchacho”, dice Alejandra Mármol. Según uno de los hijos de los Carrillo, al ver que todos los demás habían decidido marcharse y poner candado a las puertas de madera y abandonar hasta los animales, también lo intentaron, inútilmente.

El 12 de septiembre por la noche, cuando todas las familias sacaron todo lo que podían cargar en los brazos, los Carrillo también los siguieron. Esa noche, después de caminar varios kilómetros cuesta arriba por veredas donde un vehículo no puede entrar por lo quebrado del terreno, la familia Carrillo durmió con nada más que el cielo de techo en un terreno baldío.

A la mañana siguiente, el padre de los Carrillo decidió que debían regresar a la casa porque no tenían a dónde llegar ni un plan definido para sobrevivir. “Es por eso que regresamos. La demás gente no sé si tiene a dónde llegar, al parecer sí porque no han regresado y no creo que regresen; se fueron por miedo y uno con miedo y con un lugar a dónde llegar no vuelve jamás. Nosotros volvimos, aunque con miedo, pero aquí estamos”, dijo un hijo de los Carrillo.

El miedo, según el hijo de los Carrillo y Alejandra Mármol, surgió después de que los pandilleros llegaron el 28 de agosto por la tarde cerca de la casa de los Mármol para asesinar a Juan Antonio Mármol y a Luis Ángel Martínez, quienes recién regresaban de trabajar como agricultores en tierras cercanas al caserío. “Mi hermano no era pandillero. A saber por qué lo mataron a él y a su amigo. Quizá por envidia, a saber. Nosotros ni sabemos. Pero lo que sí podemos decir es que (nuestros familiares) no eran pandilleros”, dijo Mármol.

El miedo aumentó unos días después, cuando el 3 de septiembre los pandilleros asesinaron al primo de Alejandra Mármol José Luis Mármol. Ese día, José Luis recién había llegado de trabajar como supervisor en una maquila de San Marcos, cuando lo atacaron con armas de fuego en el corredor de su casa. Luego del tiroteo, los homicidas gritaron: “A todos los bichos los vamos a matar”.

Alejandra Mármol explica que “los bichos” son todos los hombres jóvenes del caserío, y no importa si son estudiantes, trabajadores de una maquila o si son agricultores. Todos son todos. Aunque no sean pandilleros, ni colaboradores, ni amigos, ni conocidos.“Todos los bichos quiere decir que a todos los hombres jóvenes los van a matar, como a mi hermano, mi primo y al amigo. Es por eso que todos tuvimos miedo y decidimos irnos. Algunos bien galán porque ya no volvieron, no como nosotros que aquí estamos”, dijo.

De acuerdo con un agente de la Policía Nacional Civil (PNC) de Panchimalco, el desplazamiento forzado de las familias del caserío Los Jorge comenzó cuando varios pandilleros, después de asesinar a los tres jóvenes, pasaban por las noches con armas y alumbrando las viviendas del caserío. “Lo que ha pasado, y esto es una hipótesis fuerte, es que las pandillas se están disputando los territorios. El cantón El Cedro está bastante partido, una parte es de una pandilla, otra parte es de la otra pandilla y una tercera parte es de la otra pandilla. Aquí hay de las tres, están la MS, la 18 Sureños y los Revolucionarios. Aquí todos quieren controlar la mayor parte del territorio y para eso es que han pedido que se vayan las familias que habitan en esos territorios. Eso nosotros no lo vamos a permitir y en este momento tenemos desplegado un procedimiento de forma permanente para recuperar los territorios y dar garantías a las familias de que pueden regresar tranquilamente y confiar en que no les pasará nada”, explicó el policía.

El agente detalló que para garantizar la seguridad y convencer a los desplazados para que regresen, los policías realizan patrullajes continuos en cada uno de los caminos y las veredas. Además, hay patrullajes permanentes de soldados. Según el agente, otra de las razones por la que algunas familias se han ido del caserío Los Jorge es porque tienen algún tipo de vínculo con los pandilleros que operan en los alrededores. “El director (de la Policía, Howard Cotto) tiene razón. Algunas de las familias sí tienen vínculos con pandilleros. Eso es un factor por el que se van, porque los pandilleros de la contraria llegan y se dan cuenta de eso y amenazan a las familias”, dijo el agente, calcando el discurso del Gobierno y del director de la Policía sobre la razón por la que han ocurrido 88 casos de desplazamientos forzados solamente este año, según ha documentado la Mesa de Sociedad Civil sobre Desplazamiento Forzado por Violencia y Crimen.

Ese discurso oficial sobre los desplazamientos es el que indigna a Alejandra Mármol, ya que según insiste, las cosas no son así. “En la televisión salió diciendo el policía (Cotto) que nos vamos por vínculos con pandillas. Nosotros no tenemos a ningún familiar así, ni preso, ni nada. Se lo aseguro delante de Dios. Nos vamos, o quisiéramos irnos, porque no queremos que nos maten. Decir que tenemos vínculos con pandillas nos mete en problemas”, dijo.

Tags:

  • desplazamiento
  • violencia
  • pandillas
  • policia
  • panchimalco
  • amenazas

Lee también

Comentarios