Pandilla exige $5,000 a proyecto comunitario de agua

Directivos incrementaron tarifa a la comunidad de Perulapán para cubrir la cuota. PNC tiene identificado a cabecilla que dirige extorsión en la zona.
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Pandilla exige $5,000 a proyecto comunitario de agua

Pandilla exige $5,000 a proyecto comunitario de agua

Base militar.  Los militares y policías instalaron una base en el cantón Buenavista para dirigir patrullajes de prevención.

Base militar. Los militares y policías instalaron una base en el cantón Buenavista para dirigir patrullajes de prevención.

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En estos meses en que San Salvador ha sido escenario de protestas por la crisis del servicio estatal de agua, en el cantón Buenavista, del sur de San Pedro Perulapán, en Cuscatlán, los pandilleros del Barrio 18 sureños exigieron $5,000 mensuales a la directiva del proyecto comunitario de agua para dejarlos operar. Fuentes, que pidieron anonimato, aseguraron que Rudy Eleazar Rodríguez, alias “Concha”, es el cabecilla del lugar y fue quien ordenó los homicidios del bombeador de agua y su hermano por el atraso en el pago de la extorsión. También es el responsable, según esas fuentes, de que seis familias estuvieran a punto de abandonar sus viviendas, animales de crianza y bienes por las amenazas de muerte.

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Ante los crímenes del bombeador de agua y su hermano, cometidos en momentos distintos, la directiva del proyecto de agua convocó a los más de 800 beneficiados del cantón a una reunión. Sin dar mayores detalles, los directivos anunciaron un incremento en la tarifa del agua para pagar la extorsión y cubrir los gastos de mantenimiento del proyecto. La cuota subió de $6 a $9 mensuales.

Algunos de los que llegaron a la reunión, en abril pasado, dijeron a LA PRENSA GRÁFICA que nadie reclamó por el aumento. Todos sabían que si no pagaban más, “Concha” continuaría ordenando homicidios o las tuberías colapsarían por falta de fondos para el mantenimiento.

La idea de ir a denunciar a la Fiscalía General de la República (FGR), según dijo alguien cercano al proyecto, es equivalente a suicidarse: “El día en que se ponga la denuncia, ese día será la muerte de algún directivo. Es como ir a pedir que lo maten”.

La primera vez que la pandilla mostró que no jugaba con la exigencia de los $5,000 mensuales fue el 27 de noviembre del año pasado. Ese día, José Edgardo Rodríguez Alfaro fue asesinado con armas de fuego, mientras se dirigía a la bomba de agua para abrir los grifos.

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Los enviados de “Concha” no tuvieron que decir nada. Tras el homicidio del bombeador, la directiva tenía que entregar los $5,000.

El 18 de abril pasado, Alexánder Rodríguez Alfaro, hermano del bombeador de agua, también fue asesinado con armas de fuego mientras caminaba hacia el molino en el que trabajaba.

Una de las hipótesis, según las primeras investigaciones de la Policía Nacional Civil (PNC), es que fue asesinado por la misma razón que su hermano: atraso en el pago de la extorsión. De acuerdo con un investigador policial del departamento de Cuscatlán, la investigación por estos crímenes ya está avanzada y solamente hace falta capturar a “Concha” y a los pandilleros que lo siguen.

“Todo eso ya lo tenemos bien investigado. Yo he andado con soldados y policías buscando, durante noches enteras, a ese pandillero y nunca lo encontramos. Tiene postes en todos lados (gente que le informa de los movimientos de los policías) y le dan la alerta para que huya mientras andamos en el terreno. Hemos caminado kilómetros y kilómetros en los cerros de Perulapán, donde se esconde y nada, el baboso no se deja ni ver”, dijo el investigador.

La búsqueda del cabecilla, según el investigador, se ha ampliado a los municipios vecinos de Santa Cruz Michapa, Tenancingo y San Martín. En esos lugares, según información de inteligencia, tiene contacto con otros pandilleros a los que les lleva el dinero de la extorsión. Ese dinero se reparte entre los pandilleros y una parte es llevada a Wálter Adonay Flores, un cabecilla de pandilla que se encuentra en prisión.

Según habitantes del cantón Buenavista, “Concha” es tan escurridizo que hasta se ha disfrazado para despistar a las autoridades y salir.

“Acá sabemos que ‘Concha’ se vistió de mujer para ir a sacar el DUI en Cojutepeque. Creo que la mamá le puso un vestido y en la cabeza le pusieron uno de esos mantos blancos que usan las evangélicas”, dijo uno de los habitantes, mientras se reía de las ocurrencias del pandillero.

Habitantes también dijeron que “Concha” publica fotografías constantemente en un perfil de Facebook, en las que sale exhibiendo armas de fuego y cervezas. En esas fotografías también aparece rodeado de los pandilleros que lo siguen y que se encargan de cometer los asesinatos y cobrar la extorsión al proyecto de agua, a comerciantes, repartidores de productores que entran al cantón y hasta los que reciben remesas.

“Eran ellos o nosotros”

El alias de “Concha” comenzó a resonar desde 2013, cuando ordenó y dirigió el ataque armado en contra de un habitante del cantón, quien se había negado a pagar la extorsión por cada viaje que hacía en su microbús.

El 15 de octubre de ese año, en horas de la noche, ese habitante salió en su vehículo para hacer un viaje. “Concha” y otros pandilleros lo estaban esperando en la oscura calle principal del cantón. Le dispararon más 40 veces, desde varios puntos de la calle. Tras el ataque, la policía capturó a dos de los que participaron y “Concha”, en venganza, amenazó a la familia del microbusero y a otras cinco familias vecinas.

Les dijo que tenían 24 horas para abandonar sus viviendas, de lo contrario los mataría a todos. Las familias se reunieron, llamaron a la policía y luego buscaron corvos, machetes y cuchillos de cocina. Después se fueron al terreno trasero de una de las viviendas. Los hombres de las familias rodearon al grupo de mujeres y niños y se quedaron vigilando. “Esa noche alguien iba a morir. Eran los pandilleros o nosotros, pero no sin antes defendernos”, dijo a LA PRENSA GRÁFICA uno de los hombres que estuvo esa noche.

En eso llegó una patrulla de policías y soldados. “Recibimos la llamada y hemos venido para cuidarlos”, dijo un policía. Las familias volvieron a sus casas y los pandilleros no aparecieron.

Desde esa noche, las familias le ofrecieron a los agentes de seguridad la vivienda del microbusero que había sido atacado. Los agentes la recibieron y establecieron en el lugar un puesto de operaciones, desde donde salen a patrullar y a buscar a “Concha”.
 

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