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Pandilleros a sus anchas en Unidad de Salud San Marcos

Los empleados están aterrorizados. Las autoridades sanitarias conocen el caso, pero no han hecho absolutamente nada.
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Pandilleros a sus anchas en Unidad de Salud San Marcos

Pandilleros a sus anchas en Unidad de Salud San Marcos

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No han pasado, uno ni dos, ni tres meses, han pasado ya siete, desde que una decena de pandilleros ocupan la Unidad de Salud de San Marcos, situada en la colonia 10 de Octubre, como su escondite privado para evitar a los agentes policiales.

“Hoy lo que han hecho para dizque despistar (sobre la presencia de los pandilleros en el centro asistencial) es poner una carpintería. Pero ¿en qué mundo se puede poner algo así dentro de un centro de salud gubernamental. Está adentro, es increíble”. 
Denunciante, afectado por la problemática en la Unidad de Salud de San Marcos

Las denuncias recibidas en LA PRENSA GRÁFICA dan cuenta de permisividad por parte del director de la referida unidad, de persecuciones policiales en el interior de esta y del temor de todo el personal, incluyendo el de FOSALUD, que funciona en la segunda planta del referido centro asistencial.

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Todo empezó una vez que agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) realizaban un operativo en la zona: los pandilleros huyeron a esconderse dentro de la unidad de salud; luego su presencia fue siendo cada vez más permanente, más por las noches. Ahora el grupo ya parece un campamento.

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“Para disimular su presencia, hasta una carpintería les han puesto; allí pasa un señor haciendo la paja en el día; ellos aparecen más de noche. Pero ¿en qué mundo se puede poner algo así (una carpintería para pandilleros) dentro de un centro de salud gubernamental? Está dentro de la unidad. Eso es increíble”, cuestiona uno de los denunciantes.

“Los vigilantes solo dicen: ‘Hay visitas’ y ya se entiende que los pandilleros están dentro de la unidad. Había un vigilante que era el que más cuidaba, se atrevía a sacar a los pandilleros en la madruga, pero el director lo removió, dizque porque trababa mal al paciente”. 
Denunciante, afectado por la problemática en la Unidad de Salud de San Marcos

La zona donde ha sido colocada la carpintería es aledaña al muro perimetral que cerca el parqueo donde todos los empleados estacionan sus carros.

Lo peor del caso es que el director conoce la situación y no hace nada. Todo lo contrario, pide a los empleados no meterse en problemas: que si llegan a pedirles medicinas que se las entreguen, que si los ven andar por allí los ignoren, afirman los denunciantes.

Su comportamiento, sin embargo, roza una delgada línea entre el temor y la complicidad, piensan quienes denuncian, porque algunos empleados hasta han recibido llamadas telefónicas donde él pide que atiendan de inmediato a pacientes que son pandilleros o familiares de ellos.

“Hubo un aviso que se hizo a la dirección de FOSALUD (sobre esta problemática), y cuando ellos le preguntaron, el director lo negó todo. El personal está preocupado, no entiende nada, tiene miedo. El director incluso cambió a uno de los vigilantes que era el que más cuidaba, porque se atrevía a sacar a los pandilleros en la madrugada”, dice otro de los denunciantes.

En el lugar hay dos tipos de vigilancia privada: la de COSASE, a cargo de la unidad de salud; y la de SEGUSAL, a cargo de la seguridad de FOSALUD. Sin explicarse cómo, el director logró remover a uno de los vigilantes de FOSALUD. La excusa que dio es que “dizque maltrataba al paciente”.

Hace un par de meses, elementos de la PNC llegaron a las instalaciones de la unidad de salud de la 10 de Octubre con una orden de cateo en mano. Cuando la seguridad personal del director lo alertó sobre la presencia de los policías, abandonó rápido el lugar. Cuando los pandilleros se percataron del operativo, salieron corriendo a esconderse entre los pacientes, mientras los agentes los perseguían a punta de pistola.

En esa ocasión, los policías lograron capturar a algunos y les dieron una paliza frente a los pacientes y el personal.

No hay cámaras de videovigilancia que registren todos los acontecimientos, pero los denunciantes aseguran que “agarran la unidad hasta para hacer fiestas o como que es cancha de fútbol”. Según las denuncias, la frase clave para alertar al personal sobre la presencia de los pandilleros dentro de la unidad de salud es “hay visitas”. Con esas palabras, lo que los vigilantes insinúan al personal es que se ande con precaución, que no se desplace por la zona de la carpintería o que tenga cuidado con lo que habla porque pueden estar escuchándolos.

Además de esa área del estacionamiento, los pandilleros también se hacen de una sala, que por lo general, siempre había sido para reuniones, capacitaciones o alguna otra actividad institucional, por ejemplo, en fechas en las que se conmemoran días especiales dedicados a hacer conciencia sobre ciertas enfermedades.

Lo que más preocupa a los denunciantes es que ni las autoridades del Ministerio de Salud (MINSAL) ni las de FOSALUD están haciendo nada para terminar con esta problemática. LA PRENSA GRÁFICA solicitó a ambas instituciones entrevistas con las autoridades o con quienes estas consideraran pertinentes para que dieran explicaciones sobre la situación; a pesar de la insistencia, al cierre de esta publicación todavía no había ninguna respuesta favorable.

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