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Para construir un mundo sin quejas

Si no puedes cambiar el mundo, entonces cambia tu actitud, pero no te quejes; agradece lo que tienes, en lugar de lamentar lo que no.
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El Dr. Viktor E. Frankl, decía que: “Uno es responsable de lo que hace, de lo que sufre y de lo que ama”. Así es como les lanzo una simple propuesta: los que deseen participar, deben de colocarse una pulsera morada con la leyenda “Un mundo sin quejas” y resistir 21 días sin lamentarse por nada, ni una sola vez”. Es decir, “Me duele la cabeza” o “Nada me está saliendo bien”. Si durante ese periodo los participantes emiten algún lamento, deben cambiarse la pulsera de muñeca y volver a empezar. Los resultados serán sorprendentes, ¿cuántos podrán superar este reto?, ¿cuánto tiempo les tomará?, los que lo han hecho, por lo menos les ha costado un mínimo de cinco meses, es decir, se lo tomaron en serio, pero les costó un tiempo que evidencia la terrible presencia de la “cultura de la queja”, tan presente en nuestras vidas.

¿Crees que puedes aceptar el reto?

Seis millones de personas ya lo han logrado, desde 2006, cuando Will Bowen lanzó esta campaña en EEUU.

Muchas personas decían que no se quejaban demasiado, pero con el ejercicio se dieron cuenta que lo hacían unas 20 veces en promedio al día.

Quejarnos se ha convertido en una pandemia.

¿Has notado que siempre hay algo de qué quejarse? El clima, el tránsito, la inseguridad en las calles, las mentiras de los políticos, la salud, el dinero que no alcanza, etc., etc. Lo único que ganamos con la queja es sentirnos peor.

Con la queja te conectas con campos de baja energía que te debilitan, te hacen vulnerable a enfermedades, conflictos sociales y carencias. Por el contrario, si hablas de gratitud, te conectas a campos de alta energía en los niveles donde se desarrolla el poder personal.

Qué te parece la siguiente idea, abandonas las quejas y te llenas de gratitud.

Así que mantén una observación especial de tus pensamientos y palabras, y cada vez que te descubras quejándote, expresa un agradecimiento a la vida, al trabajo, a la salud o a cualquier cosa que puedas agradecer de corazón. Siempre tendrás algo para agradecer. Cada vez que emitas una queja tendrás que volver a empezar la cuenta de los 21 días desde uno.

Si pienso una queja o crítica, pero no la digo, ¿también cuenta?

Por suerte, no. Solo las palabras que salen de tu boca son las que cuentan en esta primera etapa del ejercicio. Quienes lo han logrado reconocen que no es para nada fácil, pero después de las tres semanas o más, que tardes en lograr la meta, dejarás inclusive de criticar con la mente.

¡Adelante! acepta el reto, demuéstrate que sí puedes y vive la responsabilidad de la gratitud, como una experiencia que se siente y asciende a un mayor nivel de conciencia y, al despertar, el panorama de la vida será más amplio y amable contigo.

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