Parque carretero con varios puntos de vulnerabilidad

Durante la estación lluviosa de 2017, MOP y FOVIAL atendieron 1,081 puntos donde ocurrieron emergencias, como derrumbes, pequeñas cárcavas y daños.
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El parque carretero nacional tiene varios puntos de vulnerabilidad por riesgos climáticos y geológicos, que significan afectaciones que tienen que ver con deslizamientos, cárcavas, daños en obras de paso y carpeta de rodadura, caída de árboles e inundaciones provocados por lluvias y sismos que requieren una inversión anual de casi $1 millón en atenderlos.

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Solo en 2017 se desalojaron 29,624.95 metros cúbicos de material en 1,081 puntos a lo largo del país. Estos van desde sectores donde se removió 2 metros cúbicos hasta 2,827 metros cúbicos, como ocurrió en la ruta de Las Vueltas, en Chalatenango.

“La inversión total en atención de carreteras, ya sea por inundaciones, hundimientos, cárcavas, daños de obras de paso, caída de árboles, derrumbes, la inversión total que tuvimos que hacer es de $802,952.95”, dijo Emilio Ventura, viceministro de Obras Públicas y quien asumirá como director ejecutivo ad honorem del Fondo de Conservación Vial (FOVIAL).

De ese monto, la inversión por atender derrumbes fue de $243,070.22, por daños en dos obras de paso fue de $325,375.22, por atención de 16 cárcavas fue de $172,421.14 y por cuatro hundimientos fue de $43,183.20.

“Esto es toda aquella inversión inmediata que tuvimos que hacer para recuperar la conectividad. Si la cárcava la logramos reparar, pero es una cárcava de nivel mayor que necesite otra obra de estabilización, la programamos en 2017 y la ejecutamos en 2018. Porque obviamente no se tiene los recursos”, expresó Ventura.

En estos casos se realiza un trabajo coordinado entre la Dirección de Adaptación al Cambio Climático y Gestión Estratégica del Riesgo (DACGER) para hacer los estudios y que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) o el FOVIAL ejecuten las obras.

“Por ejemplo, solo el puente Motochico, con todas sus condiciones para que no vuelva a sufrir un colapso por inundación o por sismo, va a rondar $3 millones a $4 millones aproximadamente y ya será una inversión que no está contabilizada aquí, pero es siempre dentro de ese rubro de protección de obra”, dijo el viceministro.

Entre las carreteras atendidas por alguna de las emergencias que implicó desalojo de material están: Las Vueltas, Los Chorros, del desvío de Tejutla a La Palma, Dulce Nombre de María, Panorámica a San Miguel Tepezontes, la de Ilobasco, la de Comasagua a San José Villanueva, de Corinto a Lislique, Apaneca a Quezalapa, “by-pass” Sensuntepeque a Dolores, de Santa Ana a Juayúa, Longitudinal del Norte.

Ventura comentó que la vulnerabilidad se encuentra en todo el país, principalmente en las carreteras de montaña o donde se hicieron cortes para su trazo y quedaron taludes. Hay muchas en Chalatenango, en Cabañas, la parte alta del oriente del país y en las que pasan por la cordillera del Bálsamo.

“En la zona central tenemos grandes taludes como los de Los Chorros, tenemos los de Agua Caliente, tenemos la de Oro (Panamericana Este-Oeste). Eso más bien va definido por dónde pasa la carretera. Salvo la zona de planicie como el Jiboa, son los valles más extendidos, de ahí el país presenta mucho cerro por la misma actividad volcánica que se ha tenido y la subducción”, afirmó el viceministro.

Los proyectos

Aunque buena parte del parque carretero presenta estos riesgos, el MOP incorporó algunos sectores que considera que tienen un nivel de riesgo más elevado para ser atendidos con el programa GENSAI II, que realiza con la cooperación de Japón.

En el tramo del kilómetro 19 de la autopista Los Chorros se instalará un sistema de alerta temprana para avisar a los usuarios de posibles cierres cuando puedan producirse daños por sismos o lluvias.

Otro proyecto será un sistema de drenajes para corregir las inundaciones que se producen en la conexión del bulevar Monseñor Romero con el bulevar Merliot, en Santa Tecla. “Ya hicimos la investigación con el proyecto GENSAI y pretendemos corregir este año. Es el plan de trabajo este año con un trabajo coordinado con FOVIAL”, informó.

También intervendrán en los taludes de la carretera al puerto de La Libertad, en Zaragoza. “Son unos taludes que se encuentran inestables, para los cuales también ya Japón va a donar una máquina que nos va a permitir hacer unas obras de estabilización en esos taludes para este año y lo va a ejecutar FOVIAL”, añadió.

Otro sistema de alerta temprana se instalará en la 75.ª avenida norte, donde pasa la quebrada Las Lajas y donde en 1982 se produjo un flujo de escombros que cubrió la zona de Montebello.

“Y estos sistemas de alerta temprana no son otra cosa que poder ver cómo llueve, cómo está temblando para hacer cierres temporales y evitar así que haya muertes, heridos o pérdidas de bienes”, afirmó.

Con el proyecto GENSAI se intervino el deslizamiento en el kilómetro 25 de la carretera Panamericana Este-Oeste para drenar el agua subterránea que generaba el desplazamiento de tierra, este se mantiene en monitoreo.

Otros puntos con monitoreo permanente son la carretera Panamericana, en San Vicente, en el sector conocido como curva de la leona y el bulevar Sur, que conecta la carretera de Santa Tecla al redondel Farabundo Martí, donde ocurrió el deslizamiento de Las Colinas por el terremoto de enero de 2001.

Mientras que las obras de drenajes también se cuentan entre las que representan riesgo para la transitabilidad. Tal es el caso de la bóveda de la quebrada Chilismuyo, que pasa bajo el bulevar de Los Héroes, calle Los Sisimiles, redondel México y bulevar Tutunichapa. Con el programa de Reducción de Vulnerabilidades se obtuvo un refuerzo de fondos de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para intervenir 600 metros que necesitan atención.

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