Paulina, la pequeña ordeñadora del Salamo

Tiene siete años de edad, cursa primer grado en la escuela local y ya desempeña el oficio con mucha habilidad y destreza.
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Ordeñadora.  Paulina Michelle Robles, de siete años, es la pequeña ordeñadora del Salamo, en Acajutla. Es admirada por sus compañeros y amigos.

Ordeñadora. Paulina Michelle Robles, de siete años, es la pequeña ordeñadora del Salamo, en Acajutla. Es admirada por sus compañeros y amigos.

Paulina, la pequeña ordeñadora del Salamo

Paulina, la pequeña ordeñadora del Salamo

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Paulina Michelle Robles Manzano, de siete años, se ha convertido en la admiración de los pobladores del cantón El Salamo en el municipio de Acajutla, departamento de Sonsonate.

La admiración que ella ha despertado es porque a su tierna edad es considerada una experta en ordeñar vacas de la hacienda El Perol, lugar donde su padre, José Heriberto, es el mandador.

La niña realiza la actividad como un pasatiempo luego de cumplir con sus obligaciones de asistir a la escuela, donde cursa primer grado.

De acuerdo con su padre, durante sus días libres la niña ayuda a ordeñar entre 10 y 12 vacas. Los tres jornaleros que trabajan como ordeñadores encuentran un apoyo de la niña que hace su trabajo como si estuviera más grande.

Los compañeros del centro escolar del cantón El Salamo conocen muy bien de las habilidades que Paulina posee al realizar la labor de ordeño.

Paulina comenzó a interesarse en el ordeño de las vacas a la edad de cinco años y su padre siempre la ha acompañado para tomar las medidas de seguridad cuando ella ayuda a los jornaleros.

Por iniciativa propia, en ocasiones Paulina se levanta en la madrugada, se coloca sus pequeñas botas, hace todas las indicaciones de higiene que hay que tomar para realizar el ordeño e inicia su labor.

Según el mandador, en cada jornada ordeñan unas 50 vacas de las cuales obtienen unas 150 botellas del producto.

Los trabajadores colocan un lazo en las patas traseras de la vaca para asegurarse de que no haya ningún accidente al momento del ordeño.

Paulina también hace lo mismo, se lava las manos y al mismo tiempo lleva agua en un huacal para lavar las tetas de las vacas. Una vez asegurado el animal, la niña agarra una cubeta y su asiento y comienza a extraer la leche.

Los jornaleros están pendientes de la acción que la niña realiza y una vez termina ordeñar una vaca, la leche es colocada en un barril.

“Ella es muy cuidadosa al momento de ordeñar, no es un trabajo para ella sino un pasatiempo, pero sí hace muy bien el ordeño”, dijo su padre.

Aunque ha aprendido a realizar muy bien el oficio, Paulina, como toda niña de su edad, no deja de jugar con sus muñecas, también dedica tiempo para realizar las tareas de la escuela.

Sus padres la apoyan en lo que quiere y también para que no descuide sus estudios, tampoco la obligan a que todos los días ordeñe, sino cuando ella se muestra dispuesta y no le interfiere con sus compromisos académicos.

Paulina ordeña por iniciativa y sus padres no tienen ningún inconveniente en enseñarle este oficio que podría servirle en el futuro si ella decide estudiar algo relacionado con la agronomía.

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