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Pedro Martínez, minutero y “padre” de sus cinco hermanos menores

Con tan solo 23 años de edad, Pedro Martínez ha tomado el rol de padre con sus cinco hermanos menores. Les da manutención, vivienda, educación, luego de observar que su madre y padre no les brindaba las necesidades básicas en su hogar, situación que vivió él mismo cuando tenía 5 años.
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José Pedro Martínez Martínez es un joven sencillo, tímido y de muy poco hablar. Su vida, sin embargo, relata mucho sobre su corazón noble. Con tan solo 23 años, este muchacho, originario de Guatajiagua, Morazán, ha volcado por entero sus esfuerzos en sacar adelante a sus cinco hermanos menores.

Aunque nació en Morazán, reside desde hace unos años en la ciudad de San Miguel. Quienes lo conocen dicen que Martínez es responsable, honesto y solidario. 

Pedro cuenta que su vida de trabajador empezó con apenas cinco años de edad, porque su madre no se preocupaba por él, lo andaba sucio y descalzo. Al verse en tal situación, decidió buscar ganar dinero y solventar sus necesidades por cuenta propia. Un año más tarde, sus padres se separaron, dejándolo prácticamente en el abandono. Sin embargo, gracias a una vecina, pudo crecer alejado de las calles.

La falta de recursos económicos, los problemas y  adversidades apenas iniciaban para este niño, quien ya contaba con 9 años. A esa edad empezó a lavar buses con tal de ganarse el alimento.

A sus 13 años de edad, pasó de lavar los autobuses a ser cobrador de estos, pero tiempo más tarde decidió cambiar de rubro y empezar a vender minutas. Para ese momento, su madre ya había tenido cuatro hijos más con otro hombre (entonces, su padrastro). Con él y Leandro, su otro hermano, eran seis en total.

Pedro veía en la vida de sus hermanos cómo se repetía su misma historia. Decidido a que esos niños no sufrieran una infancia igual a la suya, le quitó la custodia de sus hermanos a su madre y los llevó a vivir con él. Su trabajo con las minutas no genera grandes ganancias, pero según dice él mismo: “Ay vamos, poco a poco”.

En tiempo de verano, labora vendiendo minutas de las 9:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, pero en invierno es difícil por las lluvias. Esos días, Pedro trabaja en lo que “le salga”, con tal de ganar “unas fichas” para poder llevarle el sustento a sus hermanos, que lo esperan en casa.

Además de darles alimentación, techo y salud, Pedro también procura estudios a cuatro de sus hermanos en el Centro Escolar Fe y Alegría, en la Colonia Milagro de la Paz, en San Miguel.
Juan y Ana, ambos de 9 años, están estudiando primer grado; Ingrid, de 12 años, cursa segundo grado, y Eduardo, de 7, también está en primer grado.

Su hermano Leandro, de 16 años, es el único que por el momento no estudia. Él ayuda a Pedro a cuidar a sus hermanitos y se encarga de los quehaceres de la casa. Es también quien lleva a los niños a la escuela, que queda aproximadamente una hora de distancia de su hogar. 

Luis Hernán Romero, director del centro educativo, explicó que, como institución, están desarrollando un proyecto para ayudar a jóvenes como Pedro y Leandro, proveyéndoles de herramientas que les permitan mantener los estudios, a través de gestiones y donativos.

“En el caso de Pedro con sus niños, necesitan transporte, que alguien les pague algún microbús que los venga a dejar, y a veces por eso mismo hay inasistencia; desde su hogar hasta la escuela, caminando, hacen una hora y otra de ida, todos los días”, expresó el director.

El centro escolar está gestionando con otras instituciones la donación de bicicletas, para que no falten a clases. “Siempre por la fecha de junio dejan la escuela, por razones económicas, por el transporte, se mojan en esta época del año, no cuentan ni con una sombrilla”, explicó Romero. 

“Dejan de asistir por varios motivos, transporte, cuestiones económicas. A Pedro le cuesta y los jóvenes están asimilando muy bien las actividades académicas dentro de la escuela. Esperamos lograr la permanencia y el éxito escolar. Son alumnos que están en la regularidad, muy buenos. Pedro nos visita, viene a preguntar cómo va el proceso con sus hermanitos, siempre está ahí a pesar de su trabajo. Estar pendiente de cuatro niños no es nada fácil; la labor que hace es admirable”, comenta el director.

“Retomar el papel de padre cuando él es hermano. Pedro ha dejado de construir su propia familia, porque quiere sacar adelante a sus hermanitos, los quiere, los ama”, agregó Romero.

Evelin Dolores, profesora del mismo centro escolar, dijo “Pedro es un joven luchador, que trabaja para sus hermanos, siempre pendiente de ellos. Les da el estudio, a la expectativa que cumplan con las tareas, que anden su uniforme, tiene todo a cargo”.

Mientras tanto, Pedro sigue luchando día con día, vendiendo minutas, en ocasiones de ayudante de albañil, o cualquier otro trabajo que le sirva para llevar alimento a su casa, y así también sacar adelante a sus cinco hermanos.

“Mi única meta es buscar cómo sobrevivir y llevar a estos cipotes a ser algo en la vida; que no pasen lo que yo pasé, que no vivan las mismas circunstancias que yo”, dice.

Tags:

  • Día del padre

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