Piden restaurar mangle en Intipucá y Conchagua

Los canales de agua que oxigenan el bosque se han azolvado.
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Las comunidades que residen en las riberas de la cordillera del manglar en los municipios de Intipucá y Conchagua, en La Unión, se quejan del deterioro que ha tenido dicho bosque marino debido a la falta de control por parte de instituciones como el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y las alcaldías de las referidas localidades.

Los pobladores aseguran que de otros lugares están llegando personas a talar el mangle, que luego es utilizado para construir galeras y ramadas en las playas, porque no hay control de ninguna autoridad.

“La condición del manglar es crítica en el sector de El Icacal, porque no hay mantenimiento y seguimiento para cuidar este bosque debido a que no hay un control de qué árbol o cuántos se pueden cortar”, explicó ayer Juan Carlos Hernández, viverista en El Icacal.

Son aproximadamente 11 kilómetros de manglar en la zona, que comprenden desde la bocana de la playa Las Tunas, en Conchagua, hasta la bocana El Esternón, en Intipucá. Está compuesto en su mayoría por árboles de madresal, cicaguite y candelilla.

En algunos tramos del pantano se puede evidenciar que poco o nada se ha hecho por restaurar o darle mantenimiento a dicho bosque. “Usted puede ver que hay árboles de todo tipo que se han caído debido a la edad, pero otros han sido cortados y nadie ha dicho o ha venido para reponer eso que ha sido destrozado”, comentó Ana Lilian Umaña, habitante de la zona.

La cordillera de manglar, situada en los dos municipios, sirve de hábitat para la fauna silvestre protegida, incluidas tortugas marinas que llegan a desovar.

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