El Salvador  / departamentos Roberto Márquez Aguilera Comando de Salvamento y USAR

Piensan que ganamos dinero”

Con el voluntariado desinteresado como regla este rescatista ya tiene experiencias que lo han marcado, incluyendo su viaje a México.
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Piensan que ganamos dinero”

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Hace 17 años Roberto Márquez Aguilera fue uno de los impulsores de la filial de Comandos de Salvamento del municipio de Alegría, Usulután, y en 2010 se integró al Grupo USAR (Urban Search and Rescue). En septiembre de este año tuvo su primera experiencia internacional, como rescatista en México luego del terremoto de magnitud 7.1 que causó más de 300 muertos. Dicha experiencia, asegura, le dejó muchos aspectos positivos, y de lo único que se lamenta fue tener que estar lejos de su familia. También desde hace 35 años forma parte de la Hermandad de los Caballeros del Santo Entierro, ya que considera que es importante estar siempre de la mano de Dios. 

¿Cómo se dio su ingreso al grupo USAR?

Es una serie de cursos, como requisitos para estar en USAR, y el último es la búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, cuando se penetra en los edificios, por lo que a medida que iba haciendo los cursos fuimos seleccionados en la base central, por lo que no desaprovechamos la oportunidad porque siempre me ha gustado servir a la comunidad.

¿Qué es lo mejor de estar en el grupo USAR?

La experiencia de ayudar a las personas, como en México que fuimos a apoyar. A Ecuador, anteriormente, no pude viajar porque no tenía mi documentación en regla, el pasaporte.

¿Qué le dejó de experiencia el viaje a México?

Lastimosamente, no pudimos encontrar personas con vida, que era el objetivo más grande que llevábamos, pero quizás por la magnitud de los edificios que eran de seis y siete plantas se nos hizo difícil.

¿Cómo los trató el pueblo de México?

Nos trató muy bien, nos atendieron muy bien, fue una emoción tremenda que los mexicanos nos trataran bien, sentimos que fuimos útiles.

¿Qué fue lo que más le impactó en México?

Ver los edificios totalmente colapsados, una cantidad exagerada de daños. Nos mandaban a un lado y a otro, pero ya teníamos una misión específica. Nos turnábamos con los compañeros la rehidratación para mantenernos con fuerza y compartimos experiencias con USAR de Panamá y Honduras.

¿Cuál es el momento más difícil que le ha tocado vivir en el tiempo como rescatista?

Uno de los más difíciles momentos fue en 2007, en un deslave en Berlín (Usulután), cuando me tocó encontrar a un niño de siete años, y es lo que más me impactó, porque uno piensa en la familia y los hijos. Ahí hubo cuatro fallecidos y el niño quedó en su casa porque lo soterró la pared y quedó en su cama, a raíz de los deslaves.

¿Cuál ha sido la clave para formar parte de USAR?

La perseverancia, la disciplina como rescatista, porque no es fácil. Mucha gente piensa que ganamos (dinero) y no es así, somos voluntarios, lo hacemos por amor al prójimo y quizás ya traemos ese don de servir.

¿Espera seguir siendo tomado en cuenta para futuros viajes?

Uno se proyecta a futuro y la idea es estar siempre dispuestos a acudir donde se nos haga el llamado para aliviar el dolor de las personas que resulten afectadas.

¿Hay interés de los jóvenes en formar parte del voluntariado?

Tenemos una selección (para entrar a Comandos de Salvamento), no entra cualquiera, les exigimos buenas notas para estar en la institución. Cuesta que se adapten, pero por suerte tenemos voluntarios para realizar diferentes tareas.

¿Cuánto tiempo más va a seguir como voluntario?

Mientras tengamos fuerza vamos a seguir ayudándole a quien nos necesite.

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