Por esta razón es que hay febreros de 29 días

El calendario mide los giros de la Tierra alrededor del Sol; sin embargo, hay un desfase de casi un cuarto de día por año, por lo que se debe ajustar cada cuatro años. Un ajuste que afecta a quienes nacen cuando febrero es más largo.
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La Tierra no tarda 365 días en dar una vuelta completa alrededor del Sol, por más que se lo repitan en las aulas a los estudiantes. Lo cierto es que tarda 365 días con 5 horas, 48 minutos y 45.51 segundos (exactamente: 365.242190402 días). Esa fracción es la que suma cada cuatro años y así se agrega un día al final de febrero, y en lugar de tener 28 días, tiene 29.

Ricardo Lewy, miembro de la Asociación Salvadoreña de Astronomía (ASTRO), explica que eso se hace para corregir el desfase de casi un cuarto de día que existe entre la duración del año trópico (tiempo en que tarda la Tierra en completar la vuelta completa alrededor del Sol) con el año calendario.

Sin embargo, tampoco es cierto que cada cuatro años habrá un febrero con 29 días. Lewy lo explica en palabras un tanto fáciles, pero que siempre es inevitable enfrentarse a una ecuación: “En el calendario juliano (por el emperador Julio César) se consideraban bisiestos todos los años divisibles entre cuatro. Según el calendario gregoriano (por el papa Gregorio XIII), utilizado en la actualidad de manera oficial en casi todo el mundo, la regla para los años bisiestos es la siguiente: un año es bisiesto si es divisible entre 4, a menos que sea divisible entre 100. Sin embargo, si un año es divisible entre 400, este sí será bisiesto. Esto elimina los años finiseculares (últimos de cada siglo, que ha de terminar en 00) cuyo siglo no es múltiplo de 4”.

En resumen, Lewy dice que la gran mayoría de los años que sean divisibles entre 4 son bisiestos. No lo son si su divisibilidad es entre 100, como los años 1700, 1800, 1900 y 2100, a no ser que además sean divisibles entre 400, como los años 1600, 2000 y 2400. En 400 años, debe haber 97 años bisiestos para que las cuentas cuadren.

¿Qué ocurriría si no hiciéramos esta adecuación? Se empezaría a acumular un error entre la posición de la Tierra durante su vuelta al Sol y los días calendario. En cuatro años, sería un día de diferencia y probablemente no se notaría; pero si no se ajusta en 100 años, el desfase sería de casi un mes, y ahí sí cambiarían las estaciones, la posición de las estrellas, la fases de la Luna, entre otras cosas.

¿Por qué sumamos el día extra en febrero? ASTRO dice que cuando se iniciaron los días bisiesto, se agregó a febrero, que entonces tenía 30 días. Bisiesto significa seis días antes del mes de marzo, por lo que se sumaba entre el 23 y el 24 de febrero. Paralelamente, los emperadores Julio César y César Augusto quisieron tener sus meses (julio y agosto) con 31 días. Por lo tanto, cuando estuvieron a la cabeza del imperio, quitaron días de febrero y los sumaron a los meses que llevan su nombre, dejando al segundo mes del año (que antes tenía 30 días y 31 en los bisiestos) con solo 28.

¿Cumpleaños cada cuatro años?

Lewy dice que se estima que hay unos 5 millones de personas en el mundo nacidos un 29 de febrero. La probabilidad en todo el planeta de que una persona nazca ese día es de una en 1,461.

En el mundo anglosajón, por ejemplo, a los que nacen un 29 de febrero se les llama ‘leapers’, palabra que proviene del término ‘Leap Year’ (año bisiesto, en inglés). En Irlanda, además, se premia con 70 libras esterlinas a los bebés que nacen en ‘Leap Year’.

En El Salvador, la población crece aproximadamente un 0.3 % cada año. Eso se traduce en que este día, 29 de febrero, podrían nacer unos 343 bebés en el país.

Para Julio, nombre ficticio, nacer ese día no le ha traído complicaciones legales, pues dice que nadie repara en la cotidianidad en la fecha de su nacimiento.

El único dilema en sus 25 años de vida, más bien, es de tipo social y familiar: ¿qué día celebra su natalicio en los años que no son bisiestos? La respuesta la pone sencilla: “No me complico, lo celebro el 28 de febrero o el 1.º de marzo, según el día que más me convenga”. Sin embargo, se conocen casos en el país en el que familias han decidido, por voluntad, mover un día antes o después la fecha nacimiento de algún pariente en el registro oficial.

 

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